La próxima generación de rascacielos de nuestras ciudades quizá no se construya con hormigón y acero, sino con un material de construcción mucho más antiguo: la madera.
Hoy el edificio con estructura de madera más alto del mundo es un bloque de 18 plantas de alojamiento para estudiantes en Vancouver llamado Tallwood House (¿lo pillan?)… pero parecerá diminuto si una nueva generación de rascacielos de madera pasa del concepto a la realidad.
El año pasado, los arquitectos de Perkins+Will empezaron a trabajar en una propuesta para River Beech Tower, un edificio residencial de 80 plantas construido con madera y situado a orillas del río, en el centro de Chicago.
Para no quedarse atrás, Londres ha seguido el ejemplo con planes para construir su propio bloque residencial de madera de 80 plantas sobre el Barbican Centre de la ciudad.
Mientras tanto, en Estocolmo, el arquitecto Anders Berensson ha presentado los planes para lo que se convertiría en el edificio más alto de la ciudad: un bloque de 40 plantas y 133 metros de altura, revestido con números decorativos de madera.
«Este es el comienzo de la era de la madera», como dijo el arquitecto británico Andrew Waugh a Dezeen Magazine allá por 2015.
Pero ¿por qué madera? Es ligera —pesa aproximadamente una cuarta parte que un edificio equivalente de hormigón—, lo que permite reducir el tamaño de los cimientos. Además, es respetuosa con el medio ambiente: es un recurso renovable que captura dióxido de carbono y, como material de construcción, tiene una huella de carbono mucho menor que el acero o el hormigón. Y, por supuesto, queda bien.
Los edificios con estructura de madera de alto rendimiento no son nada nuevo. Sin embargo, cuando se trata de construir en altura, las propiedades estructurales de la madera han limitado hasta ahora lo que los arquitectos podían hacer.
Quizá no sorprenda, entonces, que esta revolución esté impulsada por la innovación tecnológica. Hoy, los arquitectos tienen acceso a nuevos materiales, como la madera contralaminada, un tipo de madera contrachapada fabricada con adhesivos avanzados y con una resistencia estructural comparable a la del acero, lo que les ha permitido empezar a pensar a lo grande. Para los edificios con estructura de madera del futuro, el cielo bien podría ser el límite.


