Tres tendencias clave para el futuro de la economía de América Latina

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Tras asistir a la reunión regional del Foro Económico Mundial en Buenos Aires, Argentina, y basándome en nuestra propia experiencia de invertir en América Latina durante más de una década, me alentó ver que un tema común resonaba en el foro entre inversores, gobiernos y otras partes interesadas.

En pocas palabras: América Latina está abierta a los negocios y representa una atractiva oportunidad de inversión, impulsada por la integración regional, una clase consumidora en expansión y un enfoque continuo en el comercio y la industrialización. Estos fueron algunos de los aspectos destacados de unos días estimulantes en Buenos Aires:

La ola de las «multilatinas»

Aunque históricamente países como Brasil y Argentina no impulsaban estrategias de integración regional, esa tendencia está cambiando. Tras observar el éxito de Chile y México al implementar acuerdos de libre comercio y beneficiarse económicamente de ellos, veremos un nuevo impulso para forjar alianzas más profundas entre los países latinoamericanos. En mi opinión, esto daría lugar a la creación de cadenas de suministro entre países y al resurgimiento de empresas «multilatinas» que buscan competir a escala regional y mundial.

Nuestra experiencia de inversión en empresas multilatinas ha sido gratificante y nos ha permitido apoyar a nuestros socios en sus ambiciones de crecimiento, ya sea en la gastronomía peruana a través de Acurio Restaurantes, que ahora tiene presencia en América Latina, América del Norte y Europa; o en IASACORP, una empresa de accesorios para mujeres a la que ayudamos a expandirse por la región durante nuestro período de inversión. Más recientemente, nos asociamos con CasaIdeas, una cadena minorista chilena de artículos de decoración para el hogar de moda que se dispone a expandirse desde Chile y Bolivia hacia México y otros mercados. En resumen, los beneficios transformadores de la integración regional ya se perciben más allá de los países de la Alianza del Pacífico, lo que representa un importante avance para la región.

Un nuevo impulso a la industrialización

Argentina, país anfitrión del Foro Económico Mundial sobre América Latina de 2017, ha demostrado resiliencia frente a un entorno macroeconómico difícil. Esa resiliencia se caracteriza por un mayor énfasis en la industrialización, la conectividad digital y la inversión en capital humano. Observamos una mayor cooperación entre los sectores público y privado para armonizar políticas que favorezcan el desarrollo, creen un marco propicio para la inversión y generen cambios importantes en el desarrollo de infraestructura.

Los delegados del foro expresaron con firmeza la necesidad de «una nueva forma de capitalismo» que genere rendimientos económicos y garantice un impacto social. Al movilizar recursos y lograr una mayor eficiencia en sectores clave, es posible alcanzar un crecimiento dinámico y vigoroso. Tomemos el ejemplo del puerto de Buenos Aires: se prevé que, al convocar una licitación para una nueva concesión, el adjudicatario pueda ampliar la capacidad en más de un 30% y crear un canal verdaderamente significativo para el comercio y la conectividad.

Ciudades habitables: el auge de la energía limpia

Con el aumento de la urbanización y el consumo, quienes formulan políticas y administran las ciudades se enfrentan a una pregunta pertinente e importante: ¿cómo hacemos que las ciudades sean más atractivas? En el foro surgió una respuesta contundente: reducir las emisiones de carbono en toda la cadena de valor.

Para empezar, México, Colombia, Perú, Chile y Argentina han determinado que una parte considerable de su producción eléctrica provendrá de energías limpias, en concreto, solar, eólica, biomasa e hidráulica. Estas fuentes cubrirán la carga base de electricidad, con el respaldo de centrales de gas durante los períodos de máxima demanda.

Otro factor transformador del que oímos hablar fue una iniciativa para adoptar automóviles híbridos o eléctricos en varias ciudades. Según una investigación del BID, se prevé que las ventas anuales de vehículos eléctricos alcancen hasta 230.000 unidades en los próximos seis años. Más importante aún, los sistemas de transporte público adoptarán la energía limpia con mayor rapidez, y en Ciudad de México la mayoría de los autobuses que ofrece la ciudad son híbridos. Con empresas como Tesla a la vanguardia de la innovación y la energía limpia, un compromiso más decidido, como el que oímos en el FEM, augura un futuro más verde y limpio. Tesla, GM, Toyota y Ford se han comprometido a traer a la región sus tecnologías más recientes.

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