Los vínculos entre el crecimiento económico y el progreso social

A man walks past buildings at the central business district of Singapore February 14, 2007. Singapore's trade-reliant economy expanded faster than expected in the fourth quarter on a pick up in domestic activity, data showed on Wednesday, prompting the government to lift its expectations for 2007. REUTERS/Nicky Loh (SINGAPORE) - RTR1MDL4
It is becoming more evident that economic growth does not inevitably translate into quality changes in standards of life.Image: REUTERS/Nicky Loh
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Kuwait, un pequeño país del golfo Pérsico, ocupa el sexto puesto en la clasificación mundial del PIB per cápita, con un ingreso medio por persona superior a 69.000 US$ en 2015, ajustado según la paridad del poder adquisitivo. Al mismo tiempo, ocupó apenas el puesto 34 en el Índice de Competitividad Global (ICG) 2015-2016 del Foro Económico Mundial.

Nueva Zelanda, otro país relativamente pequeño tanto en superficie como en población, tiene una riqueza per cápita que equivale aproximadamente a la mitad de la de Kuwait: algo más de 34.000 US$ según la paridad del poder adquisitivo, lo que la sitúa en el puesto 35 del mundo. Sin embargo, Nueva Zelanda obtuvo una puntuación visiblemente más alta en competitividad y ocupó el puesto 16 en el ICG.

Está claro que las dos economías y sus estructuras no son directamente comparables. La fuerte dependencia de Kuwait de los ingresos procedentes de los recursos naturales (más del 90 por ciento de las exportaciones) explica ese elevado valor per cápita, mientras que el PIB de Nueva Zelanda se ve impulsado principalmente por los servicios, que dominan la economía local con más del 69 por ciento. Podría decirse que la competitividad, tanto como concepto como en forma de índice, trasciende las particularidades de la composición económica de cada país. En última instancia, depende de un conjunto de parámetros universales y comparables. Por tanto, cabe plantear una pregunta lógica: ¿por qué se produce esta discrepancia y otras de naturaleza similar?

Nuestra tradición de medir y comprender el desarrollo y sus componentes asociados, como la competitividad, ha estado dominada por la agenda económica. De manera convencional, se han empleado el PIB y sus derivados para describir y fundamentar los cambios en el desarrollo. A menudo, han revelado tendencias claras e importantes que pueden ser útiles al diseñar la aplicación de políticas. Por ejemplo, el Foro Económico Mundial señala que el PIB per cápita presenta una alta correlación con el ICG en comparaciones amplias entre países.

Nuestro propio análisis ha confirmado que el PIB explica el 69 por ciento de la variación de las puntuaciones del ICG en 146 países, cuando ambos índices se calculan como promedios de tres años, de 2014 a 2016, y se utiliza un modelo exponencial. Sin embargo, como ilustra la comparación anterior entre Nueva Zelanda y Kuwait, el PIB per cápita quizá no capte necesariamente toda la complejidad de la naturaleza de la competitividad a nivel macroeconómico.

Además, existe un amplio y creciente conjunto de investigaciones que muestra que, a menudo, sobre todo cuando se controlan otros parámetros, el PIB y el PIB per cápita quizá no expliquen el desarrollo de manera integral si se tienen en cuenta componentes no económicos. Cada vez resulta más evidente que el crecimiento económico no se traduce inevitablemente en mejoras cualitativas del nivel de vida y de las oportunidades de la ciudadanía media. El PIB y las medidas económicas suelen relegar a un segundo plano las cuestiones de desarrollo de carácter social, ambiental y personal. Esto también podría ocurrir con los aspectos sociales de la competitividad de los países.

El Índice de Progreso Social (IPS), una iniciativa desarrollada por Social Progress Imperative, organización formada por un grupo de académicos y líderes empresariales, entre ellos Michael Porter, se creó precisamente para abordar las limitaciones de las medidas económicas a la hora de captar el desarrollo en toda su amplitud. Mide exclusivamente componentes sociales y ambientales, como la nutrición y la atención médica básica, el acceso a la información y las comunicaciones, los niveles de tolerancia e inclusión y el grado de libertad y capacidad de elección personales, entre muchos otros.

En conjunto, el índice incluye 50 medidas del producto social y ambiental real de los países. Esta es una característica crucial y única del IPS, ya que mide los resultados del desarrollo y del desempeño de la sociedad y la economía en términos prácticos, en lugar de limitarse a medir insumos cuantitativos que solo son pertinentes en los indicadores económicos indirectos. Los subíndices se agregan en un marco más amplio de tres categorías fundamentales que conceptualizan y aproximan el fenómeno del desarrollo social: necesidades humanas básicas, fundamentos del bienestar y oportunidades.

Por tanto, el IPS pretende ser, a la vez, una medida más amplia, significativa y detallada, tanto dentro de cada país como entre países, que permita captar una visión más matizada y precisa del desarrollo y el progreso que el análisis tradicional del desempeño macroeconómico. Se espera que revele aspectos de las condiciones reales de una sociedad que a menudo permanecen ocultos o no se tienen en cuenta, y que podrían resultar mucho más útiles y adecuados para la formulación de políticas en la práctica.

Por ejemplo, al volver a la discrepancia entre los respectivos niveles de PIB per cápita y las posiciones en el ICG de Kuwait y Nueva Zelanda, el IPS revela que, aunque Kuwait disfruta, como ya se ha mencionado, de mucha más riqueza por persona, Nueva Zelanda obtiene resultados considerablemente mejores que Kuwait en materia de progreso social. En 2015 y 2016, Kuwait ocupó el puesto 42 en el IPS, mientras que Nueva Zelanda estuvo entre los mejores países del mundo, en los puestos 10 y 11 en 2015 y 2016, respectivamente.

Aunque el desarrollo económico ha sido más sólido en Kuwait, el IPS muestra que no se tradujo en un progreso social inclusivo, tal como lo mide el índice. Al parecer, Nueva Zelanda, pese a ser un país relativamente más pobre, ha logrado distribuir e invertir mejor los beneficios del crecimiento económico para mejorar las condiciones sociales y las oportunidades de sus ciudadanos. Este hecho podría ayudar a comprender la diferencia y la discrepancia de competitividad entre estos dos países que hemos observado antes. El progreso social podría ser un factor importante y una base de la capacidad competitiva de cada país.

Nuestro análisis adicional a gran escala entre países demuestra, en efecto, que el Índice de Progreso Social está muy relacionado con el ICG. A partir de la información de los conjuntos de datos respectivos, calculamos promedios de tres años del ICG (de 2014/2015 a 2016/2017) y promedios de cuatro años del IPS (2014–2017). La muestra final, limitada por la disponibilidad de datos nacionales para ambos índices, incluyó 122 países. Una primera observación de los datos revela una relación clara y positiva entre las dos variables (figura 1). Sin embargo, observamos que la tendencia aparentemente no es lineal: a medida que un país progresa socialmente, su competitividad tiende a aumentar más rápidamente, lo que supone una forma de crecimiento exponencial

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En efecto, al representar el IPS promedio frente a log10GCI, observamos una correlación lineal positiva muy fuerte (figura 2). log10GCI se calcula tomando el logaritmo en base 10 de los valores del ICG. La lógica de utilizar logaritmos es sencilla: primero, al elaborar una representación gráfica de los datos (ICG frente a IPS), observamos un patrón no lineal (exponencial); después, aplicamos una transformación logarítmica para linealizar la relación. Por consiguiente, los resultados se interpretan de manera distinta a los de una regresión lineal simple: podemos decir que un aumento de 1 punto en el IPS corresponde, en promedio, a un aumento del 0,43 por ciento en el ICG.

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La regresión lineal de los datos confirmó además que las correlaciones observadas son estadísticamente significativas: el coeficiente del IPS es significativo con un nivel de confianza del 99,999 por ciento. Asimismo, el segundo modelo, en el que también controlamos los promedios del PIB de los mismos países durante el mismo período, confirma que, incluso al tener en cuenta el desempeño económico, el IPS sigue siendo muy significativo (con un nivel de confianza del 99,999 por ciento) y que el modelo explica ahora más del 78 por ciento de la variación del ICG.

También analizamos las correlaciones respectivas entre el IPS y el ICG en países del mismo nivel de ingresos (sin controlar por el PIB). Utilizamos la clasificación estándar de los países por nivel de ingresos del Banco Mundial, aunque agrupamos todos los países de ingresos medios sin distinguir entre los de ingresos medios bajos y medios altos. Además, examinamos un grupo de países miembros de la OCDE, ubicados principalmente en el sector más a la derecha (figura 3):

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Aunque el patrón es menos claro, sigue siendo positivo y bastante sólido: los países desarrollados parecen volverse cada vez más competitivos a medida que avanza su progreso social. A continuación se presentan también los resultados de los análisis por grupo (figuras 4, 5 y 6):

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Como puede observarse, aunque la relación es menos fuerte cuando los países se dividen en grupos de ingresos (en los que el IPS explica entre el 42% y el 49% de la variación del ICG), esto también podría deberse a que las muestras son más pequeñas (el grupo de ingresos bajos tenía solo 17 países, frente a 38 en el grupo de ingresos altos y 67 en el de ingresos medios); aun así, la correlación sigue siendo razonablemente sólida y significativa. Esto podría indicar que, incluso entre países con el mismo nivel medio de ingresos, aquellos que muestran un mayor progreso social tienden a tener niveles de competitividad más altos. Este hecho aporta una confirmación adicional y plausible del supuesto original de que el IPS y el ICG están vinculados de manera significativa.

En conjunto, lo más importante es que observamos, en ambos modelos originales, una correlación clara y sólida entre el IPS y el ICG. En la muestra más amplia, el IPS explica más del 75% de la variabilidad del ICG. Estos resultados son importantes, pues podrían sugerir, si se supone que la relación es causal y se tiene en cuenta la naturaleza exponencial de la correlación, que incluso un aumento relativamente pequeño del progreso social impulsaría un incremento relativamente mayor de la competitividad del país.

En efecto, el análisis requiere más verificación, y nuevas investigaciones más detalladas ofrecerían mejores resultados sobre el papel del IPS. Sin embargo, creemos que las pruebas actuales parecen indicar que el progreso social o los factores de desarrollo social son fundamentales para aumentar la competitividad y, en última instancia, la prosperidad del país y de su población. Desde esta perspectiva, invertir en ámbitos como la atención sanitaria, la educación y el medio ambiente deja de ser solo resultado de un cálculo político y pasa a ser una cuestión de crecimiento económico general y de la ventaja competitiva que tendrá un país a escala mundial.

Así, una política social sólida se convierte en un elemento del desempeño de un país que requiere atención específica. En este sentido, el IPS podría desempeñar un papel importante para comprender la situación de cada sociedad y qué componentes sociales deben mejorar. La imagen matizada del desarrollo social que ofrece el IPS podría servir de apoyo a quienes formulan políticas, pues permite diseñarlas con precisión y eficacia para abordar problemas sociales reales que, en última instancia, podrían influir en la competitividad del país y ampliar las oportunidades de su población. El IPS podría convertirse en una herramienta práctica para el análisis inicial de la situación a alto nivel. Seguir desarrollando el IPS, aumentar su solidez y cobertura y mejorar el conocimiento del índice en los distintos niveles de toma de decisiones políticas sería una estrategia positiva para comprender y fomentar la competitividad y, en última instancia, el desarrollo en general.

Notas:

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