El futuro del transporte ya está aquí. Y tiene dos ruedas

Jean Martin of Montreal looks at renting a BIXI (combination of bike and taxi) bicycle in Old Montreal May 12, 2009. BIXI, a new public bike-rental system, that is being billed as a North America first, was launched today, with over 3,000 bicycles available at 300 stations spread around the city. REUTERS/Christinne Muschi (CANADA SOCIETY) - RTXG0C4
People ride their bikes year round, rain, shine, sleet, or snow.Image: REUTERS/Christinne Muschi
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Cuando aprendí a conducir, los coches eran bastante fáciles de entender: funcionaban con gasolina, que era relativamente barata, y tenían radios.

Las demás opciones de transporte se limitaban a barcos, autobuses, trenes, aviones y motocicletas. Si vivías en una gran ciudad, te desplazabas en transporte público y a pie.

Unas décadas después, los tipos de transporte son esencialmente los mismos, pero la tecnología ha transformado radicalmente el automóvil y la industria automotriz se ve sacudida por todo tipo de novedades, desde los vehículos eléctricos y los coches autónomos hasta los servicios de transporte con conductor, como Uber y Lyft.

El mayor cambio en los viajes en avión ha sido el coste, que ha bajado muchísimo desde que tenía 16 años.

Es evidente que cubro el sector del transporte y que durante la última década he podido observar de primera mano una avalancha de cambios. Quizá pensarías que, al echar la vista atrás, diría que el coche eléctrico es el mayor cambio que he visto. Al fin y al cabo, Tesla tiene una capitalización bursátil de 50.000 millones de dólares, superior, según ese criterio, a la de Ford y Fiat Chrysler Automobiles.

Pero te equivocarías.

Tampoco Uber es el mayor cambio que he visto. Ni la llegada de los viajes aéreos de lujo, las aerolíneas de bajo coste o incluso el aumento del número de aviones privados.

¿Trenes de alta velocidad? No tanto en EE. UU. ¿Coches voladores? Para nada.

Con mucha diferencia, el mayor cambio en el transporte que he visto es la explosión del uso de la bicicleta. Hace más de una década viví fuera del área de Nueva York y, aunque montaba en bicicleta cuando vivía en Nueva York, no estaba preparado para la proliferación de bicicletas a mi regreso.

Bicicletas por todas partes

Los sistemas de bicicletas compartidas, como CitiBike, ofrecen bicicletas distribuidas por todo Manhattan. Y aunque en los años noventa todo el mundo se acostumbró a esquivar a los mensajeros en bicicleta, hoy esquivamos a quienes van al trabajo en bici, o a quienes simplemente quieren cruzar en bicicleta el puente de Brooklyn. Hay carriles bici por todas partes, además de semáforos adaptados a las bicicletas. La gente va en bici todo el año, llueva, haga sol, caiga aguanieve o nieve.

Siento que ahora hay tantas tiendas de bicicletas como antes había cafeterías griegas y bares de mala muerte.

Este cambio no se limita a Nueva York. El ciclismo ha vivido un auge en muchas otras ciudades estadounidenses. Han aparecido categorías completamente nuevas de bicicletas: bicicletas con motor de asistencia eléctrica, bicicletas con mayor capacidad de carga (los SUV de las bicicletas), fixies elegantes, bicicletas de paseo con neumáticos anchos y bicicletas híbridas de estilo retro.

Esto se ha convertido discretamente en algo importante. Mientras que hace 20 años te jugabas la vida si intentabas ir en bicicleta desde el Upper East Side de Nueva York hasta Midtown, hoy una enorme flotilla de bicicletas se ha integrado en el ecosistema de transporte de la ciudad.

«Más de tres cuartos de millón de neoyorquinos usan la bicicleta con regularidad: 250.000 más que hace apenas cinco años», señaló el Departamento de Transporte de Nueva York en su informe «El ciclismo en la ciudad».

«Se estima que cada día se realizan más de 450.000 viajes en bicicleta en la ciudad de Nueva York, el triple que hace 15 años».

Sinceramente, no me lo esperaba, pero me alegro de que haya ocurrido. Algunos cambios en el transporte desorientan. Este, en cambio, es bienvenido.

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