La primera ciudad flotante prototipo del mundo, diseñada para adaptarse a la subida del nivel del mar, acaba de presentarse en la sede de la ONU en Nueva York.
OCEANIX Busan, en Corea del Sur, aspira a ofrecer tecnología revolucionaria para las ciudades costeras que afrontan escasez de suelo y la amenaza del cambio climático.
Una vez construidas, las tres plataformas interconectadas, con una superficie total de 15,5 acres, ofrecerán viviendas a una comunidad de 12.000 personas.
Es una de las muchas soluciones que se están encontrando para el creciente problema de la subida del nivel del mar.
Alojar a una población mundial en crecimiento es uno de los principales retos a los que se enfrentan hoy los responsables de formular políticas, y el cambio climático lo hace aún más difícil.
Si no se reducen las emisiones, se prevé que más de 800 millones de personas, que viven en 570 ciudades de todo el mundo, podrían estar en riesgo por la subida del nivel del mar para 2050, según la red C40 de ciudades globales que abordan el cambio climático.
La red estima que el coste de la subida del nivel del mar y las inundaciones tierra adentro podría alcanzar 1 billón de dólares a mediados de siglo.
Se espera que este prototipo de ciudad flotante sostenible pueda contribuir a resolver el problema de proporcionar hogares seguros a las comunidades costeras vulnerables.
La primera ciudad flotante del mundo
«Soluciones a los desafíos globales»
OCEANIX Busan, ubicada en las aguas frente a la segunda ciudad más grande de Corea del Sur, se presentó recientemente en la sede de la ONU en Nueva York. Es una colaboración entre ONU-Hábitat, la Ciudad Metropolitana de Busan y OCEANIX, una empresa de tecnología azul con sede en Nueva York.
«No podemos resolver los problemas de hoy con las herramientas de ayer. Necesitamos innovar para encontrar soluciones a los desafíos globales. Pero, en este impulso por la innovación, seamos inclusivos y equitativos, y asegurémonos de no dejar atrás a nadie ni a ningún lugar», afirmó Maimunah Mohd Sharif, directora ejecutiva de ONU-Hábitat, durante la presentación.
La ciudad flotante está diseñada como tres plataformas interconectadas, con una superficie total de 15,5 acres, que inicialmente ofrecerán viviendas a una comunidad de 12.000 personas, con la posibilidad de llegar a 100.000, y cuya construcción está prevista para comenzar en 2023.
Cada plataforma tiene una función específica —vivienda, investigación y alojamiento—, mientras que los puentes de conexión con tierra firme crean una laguna protegida que ofrece espacio para actividades recreativas en el agua.
El diseño de la ciudad flotante integra la sostenibilidad
Otro elemento clave del diseño es la sostenibilidad. OCEANIX Busan cuenta con seis sistemas integrados centrados en la energía, los alimentos, el agua, los residuos, la movilidad y la regeneración de los hábitats costeros, para garantizar que la ciudad flotante reutilice y desperdicie lo menos posible.
Los paneles fotovoltaicos flotantes y los instalados en los tejados generarán el 100 % de la energía necesaria para el funcionamiento de la ciudad.
Cada barrio tratará y repondrá su propia agua, reducirá y reciclará recursos, y contará con zonas de agricultura urbana para cultivar alimentos.
Flotar hacia el futuro
Busan no es el único proyecto de ciudad flotante en desarrollo. En septiembre de 2021, el rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos inauguró oficialmente la Oficina Flotante de Róterdam neutra en carbono, en el puerto neerlandés, que puede desplazarse a medida que sube el nivel del agua.
También está previsto que este año comience la construcción de la Ciudad Flotante de Maldivas. El archipiélago del océano Índico es uno de los países más vulnerables al cambio climático: más del 80 % de su superficie terrestre se encuentra a menos de un metro sobre el nivel del mar.
Las ciudades y oficinas flotantes son solo una de las soluciones a los efectos del cambio climático en las comunidades costeras, pero el océano afronta muchos otros desafíos y es urgente tomar medidas para abordarlos.
El Foro Económico Mundial reúne a Friends of Ocean Action, una coalición de más de 70 líderes del océano que está acelerando soluciones para construir un océano resiliente. Entre sus proyectos figuran dar nuevos usos a los residuos del marisco, invertir en buques con cero emisiones y restaurar los bosques de manglares.




