Salud mental: por qué los espacios verdes son fundamentales para reducir la soledad

A women reads in the sunshine in Hyde Park in London, as a study finds green space can reduce loneliness.
One in four Australians feel lonely on three or more days a week - but green spaces can help.Image: REUTERS/Peter Nicholls
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  • Los adultos en barrios con al menos un 30 % de espacio verde tienen menos probabilidades de sentirse solos en comparación con quienes cuentan con menos de un 10 %.

  • Para las personas que viven solas, más espacio verde significa que las probabilidades de sentirse solas se reducen a la mitad.

  • Reducir la soledad tiene numerosos efectos en la salud, ya que disminuye el riesgo de depresión, enfermedades cardíacas, inflamación, demencia y muerte.

  • Los resultados proceden de un estudio australiano.

Una de cada cuatro personas en Australia se siente sola tres o más días a la semana. Nuestro estudio longitudinal, publicado recientemente en el International Journal of Epidemiology, concluye que los adultos en barrios donde al menos el 30 % del suelo cercano estaba ocupado por parques, reservas y zonas boscosas tenían una probabilidad un 26 % menor de sentirse solos en comparación con sus pares en zonas con menos de un 10 % de espacio verde. En el caso de las personas que viven solas, las asociaciones fueron aún mayores: en zonas con un 30 % o más de espacio verde, las probabilidades de sentirse solas se redujeron a la mitad.

Las personas tienen menos probabilidades de sentirse solas si tienen acceso a espacios verdes.Image: The Conversation. Datos: Astell-Burt et al 2021, CC BY

Se trata de una buena noticia para las ciudades de todo el mundo, entre ellas Barcelona, Canberra, Seattle y Vancouver –que se han fijado objetivos de una cubierta verde del 30 %. Es una noticia aún mejor para la City of Sydney y la City of Melbourne, que tienen como objetivo una cubierta verde del 40 % para 2050 y 2040, respectivamente.

Nuestro estudio utilizó datos de la Encuesta HILDA de 6.766 adultos de ciudades de toda Australia que no se sentían solos en 2013. Evaluamos la asociación entre la disponibilidad de espacio verde urbano a una distancia de 1,6 km del domicilio (una distancia «caminable» de uso habitual en salud pública y planificación urbana) al inicio del estudio y la incidencia acumulada de soledad notificada cuatro años después, que fue de alrededor del 12 % en total. Tuvimos en cuenta otras explicaciones de la soledad, como las diferencias de edad, ingresos, empleo y discapacidad.

Nos centramos en los espacios verdes de acceso público clasificados como parques por la Oficina de Estadística de Australia. Estos datos de espacios verdes se centran en espacios verdes delimitados donde pueden producirse reuniones y encuentros casuales con vecinos. Esto implicó que el análisis excluyera los jardines privados, que ofrecen espacios alternativos donde las personas podrían reunirse, pero no siempre están disponibles (por ejemplo, para quienes viven en pisos).

Los beneficios son aún más notables para las personas que viven solas

La soledad puede afectar a cualquier persona: es el estado de sentirse solo, y no simplemente estar solo. Uno puede sentirse perfectamente satisfecho y conectado en la soledad. También puede sentirse solo en una sala llena de gente.

No obstante, nuestro estudio sí reveló que las probabilidades de sentirse solo se duplicaban entre los adultos que viven solos en comparación con quienes viven en pareja. Los hogares unipersonales se han vuelto más comunes en muchos países. Una de cada cuatro viviendas australianas eran hogares unipersonales según el censo de 2016.

Es, por tanto, una buena noticia que nuestro estudio también revelara que las probabilidades de sentirse solo disminuyeron un 52 % entre los adultos que viven solos en zonas con más de un 30 % de espacio verde, en comparación con quienes viven en zonas con menos de un 10 %. Dicho de otro modo, cumplir los objetivos de ecologización urbana podría ser especialmente importante para el gran número de personas que viven solas.

A medida que aumentan los espacios verdes, disminuye la soledad.Image: The Conversation. Datos: Astell-Burt et al 2021, CC BY

Por qué es importante reducir la soledad

Reducir la soledad tiene numerosos efectos potenciales en la salud. Cada vez hay más pruebas que relacionan el sentimiento de soledad con un mayor riesgo de depresión, enfermedades cardíacas, inflamación, demencia y muerte.

La investigación indica que no existe un tratamiento único válido para todos los casos de soledad. Algunos han pedido un enfoque de «salud de precisión» que utilice el aprendizaje automático con datos de biomarcadores para comprender mejor la soledad.

Sin embargo, debemos tener cuidado de no «medicalizar» la soledad, como si se tratara de una enfermedad que pudiera tratarse simplemente con medicación.

Se necesitan pruebas más sólidas para desarrollar políticas públicas eficaces y escalables centradas en la prevención. Algunas de nuestras mejores opciones podrían provenir, de hecho, de fuera del sector sanitario.

¿Más espacio verde equivale a más contacto social?

Las pruebas internacionales confirman la importancia de proteger la naturaleza para favorecer la salud de la población y para reducir al mínimo el cambio climático. Las pruebas en Australia indican que la ecologización urbana –y, en particular, la reforestación urbana– también podría ayudar a reducir los riesgos de angustia psicológica, falta de sueño, enfermedades cardiometabólicas, quejas subjetivas de memoria e incluso, quizá, demencia. Reducir la soledad podría ser una vía importante a través de la cual el contacto con los espacios verdes produce estos posibles beneficios.

Un posible mecanismo que explica la relación entre los espacios verdes y la soledad es el hecho de compartir entornos naturales conocidos que ayudan a mejorar el estado de ánimo e interrumpir la rumiación. Se cree que esto proporciona un alivio colectivo frente a las ansiedades sociales y permite a personas de todas las edades jugar y conectar entre sí de formas significativas que afirman la vida.

Estas oportunidades pueden ser mucho menos frecuentes en entornos menos reparadores, como las zonas de las ciudades con pocos árboles y escasa vegetación. Nuestra investigación indica que esto ocurre con más frecuencia en comunidades socioeconómicamente desfavorecidas de las ciudades australianas. Las estrategias de ecologización urbana deben abordar esta desigualdad para ayudar a reducir las desigualdades en la salud de la población.

Los espacios verdes ofrecen entornos naturales donde todos pueden jugar y conectar.Image: Thomas Astell-Burt

Los datos anecdóticos y de encuestas en Australia y el Reino Unido ponen de manifiesto lo importantes que son nuestros espacios verdes locales para relacionarse y afrontar los confinamientos por la COVID-19. Pese a ello, lo cierto es que las pruebas siguen siendo limitadas en cuanto a la medida en que los espacios verdes pueden reducir la soledad y de qué manera.

Otro posible mecanismo es que algunas personas prefieran «apoyarse en lo verde». Esto se refiere a buscar el contacto con la naturaleza, en ausencia de otras personas, por lo que muchos consideran un apoyo más fiable, sin juicios.

Sin embargo, un hallazgo sorprendente de nuestro estudio fue que más espacio verde no aliviaba la soledad entre los 1.282 adultos de nuestra muestra que se sentían solos en 2013. Presumimos, aunque no pudimos comprobarlo, que esto se debía a una disminución de las visitas a los espacios verdes. La ecologización urbana podría ayudar a reducir las probabilidades de sentirse solo, pero quienes ya se sienten solos podrían necesitar más apoyo.

¿Deberíamos «recetar» la naturaleza?

Este apoyo puede adoptar la forma de actividades sociales periódicas en espacios verdes, como paseos terapéuticos en la naturaleza. En algunos casos, incluso podría tomar la forma de una «receta de naturaleza» expedida por un médico de cabecera. Se trata de una forma de «prescripción social», que recientemente ha sido debatida por el Royal Australian College of General Practitioners y que se está probando en el Servicio Nacional de Salud británico.

Enfoques como estos son muy prometedores para ayudar a reducir la soledad y las desigualdades en el bienestar, siempre que permitan un contacto regular con la naturaleza de forma segura, positiva y sostenida para las personas que antes no lo tenían.

Más y mejor investigación es necesaria para comprender plenamente qué recetas de naturaleza son aceptables. Las diferencias económicas, culturales y climáticas podrían tener una gran importancia.

También necesitamos saber qué recetas de naturaleza son rentables y sostenibles a gran escala, en comparación con otras estrategias para reducir la soledad. También deberían tenerse en cuenta los beneficios colaterales del contacto con la naturaleza, como posibles mejoras en la salud mental, en comportamientos relacionados con la salud, como el sueño, y el fomento de conductas prosociales y proambientales, como el reciclaje.

Es necesario invertir en ensayos controlados aleatorizados para garantizar que los programas se basen en las mejores pruebas posibles sobre qué funciona, dónde, cuándo y para quién, con el fin de que todos se beneficien de la ecologización urbana.

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