Cómo las entregas en bicicletas eléctricas pueden ayudar a los dirigentes municipales a reducir la congestión y las emisiones

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  • A medida que crece la demanda de entregas, aumenta la necesidad de reducir la cantidad de camiones y las emisiones que se generan en las calles de las ciudades.

  • Las soluciones de micromovilidad, como las bicicletas eléctricas y las bicicletas de carga, ofrecen una alternativa más segura, ecológica y eficiente para las zonas urbanas concurridas.

  • Un nuevo informe destaca el papel que pueden desempeñar los dirigentes municipales para aprovechar el potencial de la micromovilidad en las entregas de última milla en los centros urbanos.

La pandemia ha alterado todos los aspectos de nuestra vida, incluso nuestra forma de comprar. En 2020, 2.000 millones de personas compraron bienes y servicios por Internet (frente a los 1.660 millones de compradores digitales de todo el mundo en 2016), y las ventas minoristas superaron los 4,2 billones de dólares a escala mundial.

Esto está repercutiendo en las ciudades, sobre todo en las zonas urbanas densamente pobladas. Según un informe de WSP (con el apoyo de Uber), las tendencias mundiales del comercio electrónico están desbordando una infraestructura que nunca se diseñó para soportar el volumen de entregas que gestiona hoy, dominado en su mayoría por la entrega de paquetes. Para finales de la década, habrá un tercio más de vehículos de reparto en las calles, lo que añadirá un promedio de once minutos al trayecto diario al trabajo.

El informe propone una solución: la micromovilidad, la forma más inteligente y sostenible de transportar mercancías en zonas urbanas. El término micromovilidad se utiliza para describir vehículos ligeros, como bicicletas o patinetes, que suelen tener dos ruedas y alcanzar velocidades de hasta 15 millas por hora. A través de estudios de caso de 10 ciudades de todo el mundo, desde Nueva York hasta París, el informe muestra cómo distintas ciudades aprovechan la micromovilidad para reducir las emisiones y crear áreas metropolitanas más dinámicas, a la vez que agilizan el proceso de entrega.

Preparar a las ciudades para el éxito

Reducir la congestión y la huella de carbono del sector de las entregas exige trabajar estrechamente con las ciudades para crear espacio para la micromovilidad. El análisis y los estudios de caso del informe concluyen que las ciudades y las plataformas de entrega deben colaborar para crear un entorno construido que facilite la recogida y la entrega en la acera. Además, las ciudades deben empezar a establecer políticas a largo plazo que apoyen la micromovilidad para las entregas de última milla cuando sea viable. Esto puede incluir proyectos de rápida ejecución para instalar carriles bici temporales, infraestructura de carga para bicicletas eléctricas, zonas de carga exclusivas frente a restaurantes y comercios, e incentivos fiscales o programas de descuentos para el personal de reparto que utilice patinetes y bicicletas eléctricos.

Estos objetivos compartidos pueden alcanzarse mediante la instalación de infraestructura para bicicletas, la reducción de la velocidad de los vehículos y un mayor énfasis en la educación vial. Estas iniciativas son fundamentales para mejorar la seguridad del personal de reparto que utiliza medios de micromovilidad, especialmente porque en los últimos años han aumentado las colisiones en las que se ven implicados usuarios vulnerables de las vías.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para mejorar el futuro de las ciudades?

El Centro para la Transformación Urbana conecta a dirigentes municipales, empresas y gobiernos para comprender los desafíos y las oportunidades que están dando forma al futuro urbano.

Mediante el aprendizaje entre pares y la colaboración, el Centro permite que las ciudades intercambien conocimientos y conviertan una comprensión compartida en soluciones urbanas prácticas y resilientes.

Descubre la labor del Centro

Además, se ha demostrado que promover la adopción de bicicletas de carga como alternativa a los camiones reduce las emisiones de carbono en un 90% y acerca a las ciudades a sus objetivos de reducción de emisiones. Casi la mitad de las entregas de Uber Eats en todo el mundo las realizan personas en vehículos de dos ruedas, por lo que las recomendaciones de WSP son especialmente pertinentes para nuestro negocio. Por ejemplo, tras mejorar la infraestructura para bicicletas en Toronto, Uber Eats observó un aumento del 40% en las entregas en bicicleta entre 2019 y 2020, impulsado tanto por el aumento de la demanda como por la adopción de la micromovilidad.

Cuando las ciudades y las plataformas de entrega se asocian para aprovechar la micromovilidad, fortalecemos las economías locales al hacer más eficiente el flujo de mercancías, mejoramos el acceso a bienes y alimentos para una mayor variedad de consumidores y avanzamos hacia objetivos compartidos, como reducir las emisiones de carbono y alcanzar Visión Cero (un objetivo de cero muertes en las vías).

El cambio requiere algo más que concienciación. Hace falta un liderazgo político decidido por parte de las ciudades para ampliar la infraestructura de micromovilidad, como los carriles bici y las zonas exclusivas de recogida y entrega que crean calles más seguras para las personas. Las alianzas entre ciudades y plataformas de entrega son esenciales para lograrlo. Todo ello requiere una voluntad general de probar distintas soluciones y ampliar las que funcionan.

Reimaginar la movilidad mundial para mejorarla

Uber ya trabaja con las ciudades para mejorar la infraestructura de micromovilidad, aumentar la eficiencia del espacio en las aceras e implementar zonas de carga exclusivas. Utilizamos una función de navegación segura para bicicletas integrada en la aplicación para apoyar al personal de reparto que se desplaza en vehículos de dos ruedas, diseñamos zonas de espera para el personal de reparto en ciudades como París y financiamos estudios que aprovechan nuestros datos para comprender nuestro impacto en las aceras. Para desincentivar la velocidad, recurrimos a mecanismos en la aplicación que fomentan prácticas seguras de reparto. También ofrecemos programas de descuentos en bicicletas eléctricas para subvencionar a los repartidores e incentivar el uso de medios de transporte más ecológicos.

Pero aún queda mucho por hacer. Los beneficios a largo plazo de incorporar la micromovilidad al sector de las entregas y, más ampliamente, a la infraestructura urbana repercutirán positivamente en la economía, el medio ambiente y la salud pública. Mantenemos nuestro compromiso de promover la micromovilidad y de trabajar junto con los responsables políticos para garantizar que las ciudades, las empresas y las personas que viven, trabajan y se desplazan por una infraestructura compartida se beneficien de un enfoque de las entregas más seguro e inteligente, basado en la micromovilidad.

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