Se estima que el 60 % de las instalaciones sanitarias del África subsahariana no tienen acceso a un suministro eléctrico fiable.
Casi un tercio de los sistemas solares financiados mediante subvenciones han fallado por falta de mantenimiento, lo que ha dejado la falsa impresión de que la tecnología solar no es fiable.
En Nigeria se está poniendo a prueba un modelo de energía renovable como servicio para demostrar un nuevo enfoque innovador.
Cuando Bentoe Tehoungue, directora de Salud Familiar del Ministerio de Salud de Liberia, lanzó un urgente llamamiento de ayuda para hacer frente a la pandemia de COVID-19, su petición principal no fue de respiradores, equipos de protección personal ni siquiera oxígeno para responder a la propagación del coronavirus: pidió electricidad.
Las autoridades de salud pública de todo el África subsahariana hacen el mismo llamado de auxilio, pues allí casi el 60 % de las instalaciones sanitarias no tienen electricidad para los equipos que salvan vidas ni almacenamiento en frío para medicamentos y vacunas. Algunas zonas de Asia afrontan desafíos similares.
En la actualidad, aproximadamente mil millones de personas en el mundo no tienen acceso al suministro eléctrico. Quizá el doble de esa cifra viva en ciudades y comunidades donde la red eléctrica no es fiable y son frecuentes los cortes parciales o totales diarios.
Una solución es un modelo de negocio de energía como servicio (EaaS), en el que puede establecerse una colaboración público-privada para reducir los riesgos de los proyectos públicos que ejecuta el sector privado. Sin embargo, para que funcione en el África subsahariana se necesita más innovación.
Se necesita 1.000 millones de dólares para electrificar las instalaciones sanitarias del África subsahariana
El Banco Mundial estima que se necesitan alrededor de 1.000 millones de dólares al año hasta 2030 para electrificar los centros de salud del África subsahariana. La mayoría de los expertos coincide en que la generación distribuida, alimentada principalmente por sistemas solares fotovoltaicos, es la solución más rentable y rápida. Pero, sorprendentemente, el dinero no es el problema principal.
Durante la última década, los organismos internacionales de ayuda han comprometido decenas de millones de dólares para instalar sistemas de generación solar en los centros de salud de África. Casi todos esos fondos han servido para instalar sistemas mediante modelos financiados íntegramente con subvenciones: el organismo de ayuda adquiere los sistemas mediante una licitación basada en la oferta más baja y luego los deja en manos de gestores de instalaciones públicas que carecen tanto de fondos como de formación para operar y mantener la nueva infraestructura.
Como resultado, las instalaciones eléctricas de los centros de salud públicos suelen recibir un mantenimiento deficiente. Según algunas estimaciones, más de un tercio de los sistemas solares instalados en centros de salud públicos de África con financiación de subvenciones han fallado y ya no funcionan. A menudo, las inversiones se han convertido en elefantes blancos y han dejado a la población con la falsa impresión de que la tecnología solar no es fiable.
Se necesita colaboración público-privada para garantizar un suministro fiable de energía renovable
Bajo el liderazgo del Banco Mundial y del programa de la ONU Energía Sostenible para Todos, está surgiendo un nuevo consenso: las instalaciones sanitarias públicas de África necesitan un modelo de negocio impulsado por el sector privado que proporcione electricidad fiable tanto a clínicas rurales y periurbanas sin suministro eléctrico como a hospitales de zonas urbanas que, aunque están conectados a la red, sufren interrupciones constantes del suministro.
Con este fin, GreenMax Capital Group desarrolló un concepto de EaaS específicamente para instalaciones públicas africanas, denominado GreenStreet Africa. Dado que los gobiernos nacionales y locales africanos a menudo no pueden cumplir sus obligaciones presupuestarias, se necesitan instrumentos de reducción de riesgos para establecer la confianza mutua de que un servicio a largo plazo se prestará y se pagará.
Para abordar esta situación, se pide a los organismos donantes que aporten garantías o reservas de efectivo en lugar de la financiación mediante subvenciones que proporcionan actualmente. Esto exige un cambio fundamental de enfoque por parte de las organizaciones internacionales de desarrollo.
Por ello, el modelo GreenStreet Africa incorpora un sólido mecanismo de reducción de riesgos en colaboración con los donantes. En nuestro proyecto piloto en Nigeria, colaboraremos con el Ministerio Federal de Salud en el marco de una relación basada en la colaboración público-privada.
Un modelo de financiación de energías renovables que podría replicarse en toda África
GreenStreet Africa preparará íntegramente proyectos de generación solar distribuida en seis hospitales de propiedad federal hasta dejarlos «listos para su ejecución», con vistas a licitarlos mediante un proceso competitivo a empresas privadas de servicios energéticos distribuidos.
Este modelo podría replicarse en ciudades de todo el continente africano y en otros países en desarrollo donde el acceso a la energía y la fiabilidad del suministro son motivo de gran preocupación.
Aunque la situación es difícil, la atención mundial que ha recibido la salud pública durante la pandemia pone de relieve deficiencias que afectan a los centros de salud africanos desde hace décadas, como la falta de agua corriente, el suministro insuficiente de equipos básicos y la electricidad poco fiable.
Esta atención brinda la oportunidad de acelerar los esfuerzos para lograr que todas las instituciones sanitarias dispongan de energía sostenible.
