La diversidad beneficia a nuestras comunidades. Estas son las pruebas

A staircase looking like a snail is pictured in a Munich building 'Haus der Bayrischen Wirtschaft' on February 14, 2012. REUTERS/Michaela Rehle (GERMANY - Tags: SOCIETY) - RTR2XTZ0
Living in a diverse community could make people kinder.Image: REUTERS/Michaela Rehle
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Que la diversidad sea algo positivo o no sigue siendo objeto de un intenso debate. Aunque muchas empresas destacan sus beneficios, el politólogo estadounidense Robert Putnam sostiene que la diversidad hace que las personas se encierren en sí mismas y genera desconfianza en las comunidades.

Las investigaciones empíricas sobre cómo afecta la diversidad a las comunidades son demasiado escasas y dispersas como para ofrecer una respuesta definitiva. Por eso, junto con colegas de Singapur y Estados Unidos, nos propusimos examinar esta misma cuestión en una serie de estudios, cuyos resultados se publicaron recientemente en el Journal of Personality and Social Psychology.

En efecto, hay pruebas de que la diversidad genera desconfianza en las comunidades. Pero las comunidades diversas también ofrecen a personas de distintos orígenes raciales y étnicos la oportunidad de relacionarse, y pensamos que estas experiencias tendrían un efecto positivo en sus identidades, concretamente en el grado en que se identifican con la humanidad en su conjunto.

Un vínculo humano

Esta es una de las formas de identidad más amplias y abarcadoras que puede concebir un ser humano. Diversas tradiciones espirituales y filosóficas han sostenido que creer que compartimos un vínculo fundamental con los demás seres humanos —sin importar su raza, religión, sexualidad o género— es señal de madurez mental.

Mis colegas y yo pensamos que vivir en barrios diversos podría crear oportunidades para relacionarse una y otra vez con personas distintas y, así, ampliar el sentido de identidad. Por consiguiente, quienes viven en barrios diversos deberían estar más dispuestos a ayudar a los demás. Examinamos esta posibilidad en cinco estudios empíricos.

En el primer estudio, recurrimos a Twitter para analizar el sentimiento expresado en los tuits de las 200 áreas metropolitanas más grandes de Estados Unidos. Fue una prueba exploratoria bastante básica de nuestra hipótesis, basada en una amplia muestra de datos. En este estudio, descubrimos que era más probable que un tuit mencionara palabras que denotan positividad, amabilidad, disposición a ayudar o aceptación social en una ciudad más diversa.

Abrirse a los demás

Animados por nuestros resultados, quisimos examinar cómo la diversidad del código postal donde vivían las personas podía influir en su disposición a ofrecer ayuda tras un desastre, como un atentado terrorista. Utilizamos datos de un sitio web creado por The Boston Globe donde la gente podía ofrecer ayuda a quienes quedaron varados tras los atentados del maratón de Boston de 2013.

Tras tener en cuenta factores como la distancia respecto de los atentados, la diversidad política y religiosa, y el ingreso familiar medio en esos códigos postales, descubrimos que quienes vivían en zonas postales con mayor diversidad racial tenían más probabilidades de ofrecer ayuda a quienes la necesitaban tras los atentados.

Para llevar nuestra investigación aún más lejos, examinamos si las personas que vivían en países más diversos afirmaban haber ayudado a alguien recientemente. Utilizamos datos de la Encuesta Mundial de Gallup de 2012, que pidió a más de 155.000 personas de 146 países que indicaran si habían ayudado a una persona desconocida recientemente. Una vez más, descubrimos que quienes vivían en países más diversos tenían más probabilidades de afirmar que habían ayudado a una persona desconocida durante el último mes.

Ampliar las identidades

Estos tres estudios parecían aportar pruebas coincidentes en favor de nuestras ideas, pero necesitábamos entender si esto se debía a que la diversidad amplía las identidades de las personas. Desde el punto de vista científico, esto suponía un gran reto. Casi sería imposible realizar un experimento real en el que asignáramos a las personas a vivir en distintos barrios y luego comprobáramos si eso afectaba a su disposición a ayudar.

Así que, en su lugar, recurrimos a una técnica que los psicólogos sociales utilizan habitualmente, llamada primado. El primado es un método psicológico que se usa para activar un estado mental en quienes participan en un experimento. Hicimos que algunas personas pensaran en barrios diversos y otras, en barrios no diversos. Las asignamos al azar y luego examinamos cómo esto afectaba a su disposición a ayudar.

También medimos si este sencillo procedimiento de primado modificaba sus identidades. Utilizamos una escala de encuesta desarrollada por otros psicólogos, que mide hasta qué punto una persona se identifica con toda la humanidad. En dos estudios descubrimos que imaginarse viviendo en un barrio diverso ampliaba las identidades de las personas, lo que a su vez las hacía más dispuestas a ayudar a una persona desconocida.

Estos resultados no demuestran de forma concluyente que la diversidad siempre sea algo positivo. Sin embargo, ofrecen una perspectiva alentadora sobre algunos de los beneficios que la diversidad podría aportar a las comunidades, dado que las identidades de las personas cambian cuando se encuentran con frecuencia con quienes son diferentes a ellas.

Algunos gobiernos ya están aplicando políticas para aprovechar al máximo estos posibles beneficios. Por ejemplo, en Singapur, cada bloque de viviendas públicas mantiene la misma proporción de residentes chinos, malayos e indios que existe en el conjunto de la población. Esto ha evitado la segregación y ha creado diversidad en los barrios, lo que ha dado lugar a una sociedad mejor para todos.

En textos antiguos de la India, los sabios exhortan a las personas a considerar el mundo entero como una sola familia. Nuestros estudios muestran que no es una quimera: es una posibilidad real.

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