Este es el plan de Barcelona para impulsar los espacios verdes peatonales

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  • Barcelona ha recuperado unas ocho hectáreas del paisaje urbano de los vehículos motorizados.

  • Este espacio se transformará en aceras, parques infantiles, carriles bici o terrazas de restaurantes.

  • Sin embargo, los cambios han recibido críticas de un destacado grupo de presión empresarial regional.

Cuando España levantó el estricto confinamiento por la pandemia a mediados del año pasado, los residentes de Barcelona comprobaron que algunas de sus calles no eran como las recordaban.

La Consell de Cent, una amplia calle que atraviesa el centro de la ciudad, había perdido dos de sus tres carriles para coches a favor de una acera ensanchada, ahora pintada de amarillo.

Originalmente descritos como provisionales por las autoridades municipales, los cambios siguen en vigor un año después, pese a la oposición de algunos grupos empresariales.

Se prevé más en el marco de un plan para convertir 21 calles, que suman 33 km (20 millas), en espacios verdes peatonales.

El proyecto ilustra cómo la pandemia ha influido en la planificación urbana en todo el mundo, acelerando cambios como más carriles bici y menos coches, en medio de la creciente preocupación por el cambio climático.

Desde marzo de 2020, Barcelona ha recuperado unas ocho hectáreas del paisaje urbano de los vehículos motorizados, transformándolas en aceras, parques infantiles, carriles bici o terrazas de restaurantes, mientras las autoridades sostienen que la gente necesita más espacio para evitar la COVID-19.

Junto con París, que también ha ido creando más carriles bici, Barcelona ha adoptado una profunda transformación urbana.

El plan ha suscitado fuertes críticas de Foment del Treball, un grupo de presión empresarial regional, que afirma que podría costar 50.000 empleos, en parte porque dificulta el estacionamiento de las furgonetas de reparto, mientras que las tiendas podrían perder clientes de fuera de la ciudad.

«Consideramos que es una persecución del vehículo privado eliminarlo de la ciudad sin ofrecer ninguna alternativa», afirmó la vicepresidenta del grupo, Mar Alarcón.

Sin embargo, el arquitecto jefe de Barcelona, Xavi Matilla, afirmó que la ciudad se ha adaptado bien a la reducción de carriles para coches, mientras que considera que más espacio peatonal debería impulsar el comercio local.

Matilla afirmó que la crisis sanitaria ha demostrado que, si las ciudades no se vuelven más verdes, más personas se irán, siguiendo a quienes ya se han trasladado a zonas rurales con mejor calidad del aire y más espacio al aire libre durante el último año.

«La pandemia ha funcionado como una lupa que nos ha hecho ver que la salud debería ser uno de los aspectos centrales en la gestión y la planificación de la ciudad», dijo, y añadió que Barcelona está debatiendo iniciativas de transformación urbana con Londres y París.

Sin embargo, en Londres algunos planes de reducción del tráfico puestos en marcha durante la pandemia han enfrentado impugnaciones legales o han sido revertidos.

El gobierno municipal de izquierdas de Barcelona pretende transformar un tercio de todas las calles del distrito del Eixample, famoso por sus edificios modernistas, en un llamado eje verde peatonal para 2030, completando para 2023 las primeras cuatro, entre ellas la Consell de Cent.

Amenaza de la UE

Aunque impulsado por la pandemia, el empuje es de carácter ambiental, ya que la segunda ciudad más grande de España busca mejorar la calidad del aire.

La Comisión Europea pidió al máximo tribunal de la UE que emprendiera acciones contra España en 2019, después de que Madrid y Barcelona superaran con regularidad los límites legales de dióxido de nitrógeno, afirmando que esto podría causar casi 9.000 muertes prematuras al año.

Como el confinamiento redujo el tráfico, todas las estaciones de control de Barcelona registraron el año pasado, por primera vez, niveles de contaminación por debajo del límite de la UE, según la agencia de salud pública de la ciudad, que estimó que esto evitó unas 600 muertes y redujo los nuevos casos de asma y cáncer de pulmón.

El año pasado, Barcelona prohibió la circulación de los vehículos más contaminantes en la ciudad, aunque en Madrid un plan similar sufrió un revés en los tribunales.

Luca Telloli, miembro del grupo ecologista Eixample Respira, instó a Barcelona a ser aún más valiente en la reducción de la contaminación, ya que unos 350.000 vehículos circulan diariamente por el Eixample, y pidió un debate público más abierto sobre sus planes. (Información de Joan Faus, con información adicional de Luis Felipe Castilleja; edición de Andrei Khalip y Giles Elgood)

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