Por primera vez, Singapur cuenta con un parámetro de referencia que abarca todo el mercado para el carbono incorporado del hormigón y cubre alrededor del 68 % del mercado del país.
En general, los materiales con menos carbono están disponibles y son comercialmente viables, pero el obstáculo radica en las decisiones que se toman al especificarlos y adquirirlos.
Como Singapur importa la mayoría de sus materiales de construcción, sus decisiones de compra pueden impulsar prácticas de producción más limpias en toda la región.
Durante décadas, los esfuerzos por reducir las emisiones en el entorno construido se han centrado en el carbono operativo, que comprende las emisiones derivadas de cómo se alimentan de energía, se refrigeran y se utilizan los edificios.
Sin embargo, la próxima frontera está en los materiales que conforman nuestros entornos urbanos. El entorno construido representa casi el 40 % de las emisiones mundiales, y aproximadamente el 12 % está vinculado a los materiales y la construcción.
El hormigón por sí solo genera alrededor del 8 % de las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO₂); más que otros sectores con altas emisiones, como la aviación y el transporte marítimo.
A diferencia de las emisiones operativas, que pueden reducirse gradualmente a medida que se descarbonizan las redes energéticas, el carbono fijado en los materiales de construcción queda determinado en la etapa de adquisición, cuando se especifican los materiales.
Esto plantea una pregunta fundamental: ¿cómo podemos descarbonizar los materiales de construcción a gran escala y, al mismo tiempo, satisfacer las necesidades de desarrollo?
Un enfoque sistémico para descarbonizar los materiales
La experiencia de Singapur en la descarbonización del entorno construido ofrece una respuesta convincente: la solución no reside en una sola tecnología, sino en alinear ecosistemas enteros.
Al aplicar esta lógica a los materiales, una colaboración de múltiples partes interesadas ha elaborado uno de los primeros parámetros de referencia mundiales del mercado para el carbono incorporado del hormigón. El parámetro ofrece una instantánea de la intensidad de carbono en todo el mercado nacional del hormigón, cubre el 68 % de la oferta y se presentó en febrero de 2026 en un acto conjunto con la First Movers Coalition del Foro Económico Mundial.
El principal hallazgo de la colaboración es que el hormigón con menos carbono ya está disponible comercialmente y que existe una oportunidad a corto plazo para adoptar soluciones con menos carbono.
En Singapur, se estima que las emisiones aguas arriba del hormigón ascienden a 3,7 millones de toneladas de CO₂e —alrededor del 6 % de las emisiones nacionales—, pero la mayoría se produce fuera de sus fronteras, en los materiales importados y las cadenas de suministro regionales. La demanda se genera localmente, mientras que las emisiones se producen en todo el mundo.
Cerrar esa brecha requiere coordinación en toda la cadena de valor.
Pasar de la ambición a la implementación de la descarbonización
El parámetro de referencia del carbono incorporado del hormigón marca un paso de la ambición a la implementación. Muestra el desempeño actual y todo el rango entre los valores mínimo, promedio y máximo.
Esta variación demuestra que las soluciones con menos carbono ya están disponibles, pero su adopción sigue siendo desigual entre los cuatro grupos de partes interesadas. Las siguientes medidas son clave para impulsar la descarbonización del entorno construido.
1. Liderazgo de la industria: convertir la demanda en una señal
Los promotores, diseñadores y contratistas definen las especificaciones de los materiales y los criterios de adquisición, por lo que son los principales impulsores del cambio.
En este contexto, los promotores y financiadores se relacionaron con proveedores y con el ecosistema más amplio de la construcción para fomentar la participación y la aportación de datos con el fin de establecer el parámetro de referencia. Los bancos y las instituciones financieras lo han respaldado, ya que puede ofrecerles un argumento comercial más sólido para invertir en soluciones con bajas emisiones de carbono.
Los grandes compradores utilizan su poder adquisitivo para transformar los mercados: Microsoft está probando mezclas de hormigón que reducen en más del 50 % el carbono incorporado en su expansión de centros de datos, con el respaldo de su Fondo de Innovación Climática de 1.000 millones de dólares.
Las iniciativas que impulsan la demanda de materiales con bajas emisiones de carbono, como la First Movers Coalition y la iniciativa ConcreteZero del Climate Group, agrupan la demanda de hormigón con bajas emisiones de carbono y la convierten en señales creíbles que ayudan a justificar comercialmente el aumento de la oferta de estos materiales, haciendo así financiables esos proyectos. En última instancia, estas iniciativas buscan crear un mercado mundial para el hormigón con menos carbono.
2. Coordinación mundial: ampliar la escala más allá de los mercados individuales
CapitaLand y ConcreteZero desarrollaron el parámetro de referencia. Los miembros de ConcreteZero, entre ellos promotores, contratistas y gestores de activos de varios mercados, han pasado de la transparencia de datos a compromisos colectivos de implementación, lo que demuestra una coordinación de la demanda a gran escala.
Este enfoque tiene precedentes: el Grupo de Hormigón con Bajas Emisiones de Carbono del Reino Unido publica un parámetro de referencia anual del mercado desde 2022, que ahora abarca más de la mitad de la producción nacional de hormigón premezclado.
El parámetro de referencia de Singapur aplica la misma lógica a un mercado con características propias: dependencia de las importaciones, exigencias de durabilidad en un clima tropical y una combinación singular de proyectos en desarrollo.
3. Certificación e infraestructura de mercado: convertir los datos en acción
Un obstáculo clave es la falta de datos ambientales uniformes y de definiciones comunes de los materiales «con bajas emisiones de carbono», lo que limita la comparabilidad y aumenta el riesgo de afirmaciones no alineadas.
El Consejo de Edificios Verdes de Singapur (SGBC) aborda esta cuestión mediante su marco de certificación de productos ecológicos, que traduce los datos de evaluación del ciclo de vida en niveles de desempeño claros y ofrece a los compradores una forma estructurada de diferenciar productos e integrar el carbono incorporado en las decisiones de adquisición.
Los parámetros de referencia del mercado son más eficaces cuando se utilizan junto con sistemas de certificación —entre ellos, el sistema mundial de clasificación del hormigón de la Asociación Mundial del Cemento y el Hormigón—, que permiten a las partes interesadas pasar de etiquetas estáticas a una toma de decisiones dinámica y basada en datos.
4. Academia y expertos técnicos: tender puentes entre la innovación y la implementación
Las instituciones académicas, como la Universidad Nacional de Singapur (NUS), son socios fundamentales para probar y validar soluciones con menos carbono, como demuestra la colaboración de la NUS con Soilbuild Group Holdings, que revalorizó residuos de arcilla marina procedentes de trabajos de excavación para convertirlos en cemento ecológico duradero y con bajas emisiones de carbono, utilizado en Redlion2, el primer centro logístico de Singapur con balance energético positivo, de DSV.
El resultado fue una triple ventaja poco común: menos carbono incorporado, menor dependencia de las importaciones y una solución práctica para la eliminación de residuos. Singapur está reconocido ahora como líder mundial en construcción circular.

Un modelo para innovar en materiales más allá del hormigón
Las implicaciones del parámetro de referencia van más allá del hormigón. En Singapur, el SGBC y la Autoridad de Edificación y Construcción han apoyado la puesta en marcha de una comunidad de práctica para la construcción con bajas emisiones de carbono. En Vietnam está surgiendo un modelo similar a través del Consejo de Productos de Descarbonización y Resiliencia del Urban Land Institute (ULI) (DRPC).
A escala de proyecto, The Canopy at Geneo, Singapore Science Park, lleva esta idea más lejos. Al utilizar madera contralaminada de gran formato como estructura principal, el proyecto reduce el carbono incorporado en un 80 % estimado en comparación con el acero y más del 60 % en comparación con el hormigón armado. Se espera que su diseño adaptado al clima, que prioriza la ventilación natural, reduzca el consumo energético en más del 60 %.
De cara al futuro, la cuestión no es si existen materiales de construcción con menos carbono, sino si los sistemas que rigen la construcción de infraestructuras —las especificaciones, los marcos de adquisición, los incentivos financieros y los sistemas de certificación— permiten impulsar su demanda y despliegue junto con el desarrollo urbano necesario.
El parámetro de referencia de Singapur para descarbonizar el hormigón es una primera respuesta. Ahora empieza la tarea más difícil: convertirlo en la norma.


