¿Existe una nueva tendencia nórdica en planificación urbana?

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En los últimos años, los amantes de la gastronomía de todo el mundo han disfrutado de la col, las hierbas e incluso las hormigas como parte de una creciente tendencia gastronómica nórdica. A otros les han entretenido las series de televisión nórdicas de género negro «The Bridge», «The Killing» y «Borgen». La próxima ola de innovación nórdica bien podría ser algo tan tecnocrático como el desarrollo urbano.

Hace casi dos años, los jefes de Estado de los 193 países miembros de la ONU aprobaron 17 objetivos mundiales para el desarrollo sostenible de nuestro planeta. Desde entonces, empresas, instituciones educativas, municipios, organizaciones, regiones y Estados miembros de la ONU han adoptado estos objetivos y se centran en traducirlos en soluciones, productos y servicios concretos que, desde el punto de vista conceptual, trasciendan los silos sectoriales existentes.

Las ciudades de todo el mundo están creciendo, y rápidamente. En la actualidad, la mitad de la población mundial vive en ciudades, y la tendencia a la urbanización continuará sin freno durante muchas décadas. Para 2050, dos tercios de la población mundial vivirán en zonas densamente pobladas. Una parte muy importante de los esfuerzos por alcanzar los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU deberá llevarse a cabo en las ciudades. Durante los próximos 10-15 años, esto implicará enormes inversiones nuevas en ámbitos como las energías renovables, la planificación urbana sostenible, las infraestructuras y las soluciones de transporte, así como una gestión de residuos nueva y mejorada.

Esto plantea grandes desafíos, pero también ofrece la posibilidad de que las ciudades se conviertan en centros de crecimiento de soluciones sostenibles. Se necesitan liderazgo, valentía y capacidad para incorporar la innovación en cada etapa del proceso. Dinamarca puede enorgullecerse de contar con estas aptitudes y tiene la obligación de contribuir con ellas a hacer frente a los desafíos mundiales. Sin embargo, está claro que no alcanzaremos el desarrollo sostenible únicamente mediante regulaciones e inversiones del sector público.

Los objetivos mundiales requieren alianzas innovadoras que trasciendan las competencias profesionales y las administraciones tradicionales, y que unan a los sectores público y privado. Y, preferiblemente, alianzas que vayan más allá de las clásicas relaciones transaccionales, en las que el sector público encarga el trabajo y el privado actúa como subcontratista.

Dinamarca tiene experiencias positivas con alianzas innovadoras y con el desarrollo de políticas que involucran a todas las partes interesadas en la elaboración de soluciones.

Image: Nico Trinkhaus vía Flickr, CC BY-NC 2.0

Un ejemplo es Novo Nordisk, con su iniciativa de alianzas público-privadas en una red de ciudades de todo el mundo. La iniciativa mundial Cities Changing Diabetesse centra en cómo se relacionan el desarrollo urbano, la sostenibilidad y la salud, e involucra a varias grandes ciudades, con Copenhague como referente. Es necesario cambiar el estilo de vida moderno. Para ello, la salud, una nueva cultura alimentaria y el ejercicio deben integrarse en todas las políticas, incluidas las de empleo, transporte, educación y planificación urbana. El programa demuestra que la innovación surge en la intersección de los ODS; en este caso, los objetivos 3, 11, 13 y 17.

Otro ejemplo es el del Centro Danés de Arquitectura (DAC), que dirige un programa de desarrollo de competencias para altos cargos municipales y políticos en materia de gestión urbana estratégica. La gestión estratégica de las ciudades exige una nueva mentalidad, basada en un conocimiento local profundo y en una buena red de contactos entre grupos de ciudadanos, empresas, administraciones y universidades. También requiere nuevas competencias para gestionar alianzas y abrir camino a soluciones novedosas que puedan utilizarse en todo el mundo.

El objetivo es desarrollar nuevas herramientas para abordar los ODS y compartir los resultados mediante alianzas con otras ciudades de todo el mundo. Por ello, el DAC colabora con el Center for Liveable Cities de Singapur en el diseño de soluciones para alcanzar los objetivos mundiales mediante la gestión urbana estratégica y en el intercambio de conocimientos sobre casos concretos.

Esta colaboración internacional también requiere un diálogo amplio y el intercambio de conocimientos. La Federación Internacional de Vivienda y Planificación (IFHP), respaldada por arquitectos innovadores especializados en el diseño de ciudades habitables, ayuda a fijar la agenda en importantes encuentros: desde la reciente conferencia de la ONU sobre Hábitat III, en Quito, y la cumbre del C40 en México, hasta la conferencia inmobiliaria MIPIM en Cannes.

Esta nueva mentalidad y las herramientas que la acompañan hacen falta en muchos lugares del mundo. Vemos muchas posibilidades para desarrollar la gestión estratégica de las ciudades como parte de una exportación integral de sistemas desde Dinamarca. Se necesitan liderazgo, valentía para pensar de forma innovadora y socios de los sectores público y privado dispuestos a asumir riesgos.

Esta combinación fundamental de ingredientes para la innovación bien podría ser la próxima nueva tendencia nórdica.

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