Así podemos obtener un valor real de la infraestructura

Workers toil at the construction site of a new pier at New Priok container terminal in north Jakarta, November 26, 2014. Needing some $450 billion spent on Indonesia's infrastructure by 2019, new President Joko Widodo has ordered ministers to give private investors first pick of money-making projects rather than let state agencies grab them as they usually do. Hitherto, the government's contracting agencies got first choice of which airports, railways, toll-roads and other pieces of infrastructure to build. The ones they didn't want were offered to the private sector. Picture taken November 26, 2014. REUTERS/Beawiharta (INDONESIA - Tags: BUSINESS EMPLOYMENT TPX IMAGES OF THE DAY) - GM1EABR1K0L01
Infrastructure must be made sustainable, secure and resilient, and must work within the planet’s means.Image: REUTERS/Beawiharta
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  • La COVID-19 ha puesto de manifiesto la importancia de la resiliencia

  • Necesitamos una nueva visión de la infraestructura como plataforma para ayudar a las personas a prosperar.

  • Debe centrarse en las personas, reconociendo el papel fundamental de la infraestructura en los resultados sociales, económicos y ambientales que determinan la calidad de vida de las personas.

La COVID ha sido una maestra cruel, pero debemos prestar atención a sus lecciones. Si queremos «rebotar hacia adelante» y construir un mundo mejor tras la pandemia, debemos mejorar nuestro enfoque sistémico en todos los sectores y, sin duda, en el entorno construido.

Y si pensamos que la COVID ha sido grave, sabemos que el cambio climático será peor. Por lo tanto, debemos estar preparados para afrontar desafíos sistémicos globales, como alcanzar emisiones netas de carbono cero y desarrollar resiliencia frente al cambio climático, con soluciones basadas en sistemas.

Pero el pensamiento sistémico no es suficiente. Debe impulsarse con un enfoque mucho más firme en ofrecer mejoras reales en los resultados para las personas y la sociedad.

Así, las ideas centrales de este artículo son muy sencillas y sorprendentemente radicales: que el propósito de la infraestructura es la prosperidad humana y que la infraestructura es un sistema de sistemas.

Debemos concebir y gestionar la infraestructura en consecuencia.

Esta visión abarca cuatro elementos interrelacionados:

1. Personas: un enfoque en los resultados y la prosperidad humana

La COVID-19 nos ha obligado a centrarnos en el bienestar humano. En infraestructura, hablamos de la necesidad de centrarnos en los resultados, pero no siempre está claro que nos referimos a garantizar que la infraestructura mejore la vida de las personas y contribuya a mantener su bienestar. Sin embargo, ahora es el momento de dar el siguiente paso y asegurar que ayude a las personas a prosperar, ofreciendo resultados sociales, ambientales y económicos mejor interconectados.

El «uso» de la infraestructura está en el centro de todo, porque las personas lo están.Image: Cambridge Centre for Smart Infrastructure & Construction

2. Conexiones: un enfoque en la infraestructura interconectada

La COVID-19 ha puesto de manifiesto lo compleja e indisolublemente vinculada que se ha vuelto nuestra infraestructura. Ya hemos empezado a gestionar los distintos sectores, como el transporte o la energía, como sistemas, e incluso a ver las interconexiones entre la infraestructura social y económica y el medio natural. Ahora, para resolver desafíos sistémicos globales como el cambio climático, debemos dar el siguiente paso y empezar a gestionarla como el «sistema de sistemas» que es. Esto nos ayudará a sacar el máximo partido de lo que ya se ha construido, además de poner en marcha nuevos activos.

Nuestro entorno construido es un sistema de sistemas interconectado. Image: Cambridge Centre for Smart Infrastructure & Construction

3. Sostenibilidad: un enfoque en la viabilidad a largo plazo de la infraestructura

Debemos garantizar que nuestras necesidades cambiantes puedan ser atendidas por los entornos construido y natural durante todo el tiempo que deseemos que la sociedad exista. Los sistemas de infraestructura deben ser sostenibles, seguros y resilientes para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible y garantizar la viabilidad a largo plazo de la sociedad.

La infraestructura sustenta el desarrollo sostenible.Image: Cambridge Centre for Smart Infrastructure & Construction

4. Digitalización: un enfoque en el desarrollo del sistema ciberfísico

La transformación digital consiste en tomar mejores decisiones, basadas en un mejor análisis de mejores datos, que conduzcan a mejores resultados para las personas y, en última instancia, permitan que la sociedad prospere.

Al reunir activos digitales y físicos se crean sistemas ciberfísicos: infraestructura inteligente. Debemos reconocer los activos digitales, como los datos, la información, los algoritmos y los gemelos digitales, como auténticos «activos», que tienen valor y deben gestionarse de forma eficaz y segura. Con el tiempo, a medida que los datos y los activos digitales adquieran valor, los propios datos se considerarán infraestructura.

Nuestra infraestructura necesita conexiones eficaces entre los activos físicos y digitales, para convertirse en un sistema ciberfísico.Image: Cambridge Centre for Smart Infrastructure & Construction

Los nuevos activos como intervenciones en el sistema existente más amplio

En las economías maduras llevamos más de 200 años construyendo y conectando seriamente la infraestructura. Hoy en día, los activos y las redes están indisolublemente vinculados, por lo que nuestro entorno construido se ha convertido, en la práctica, en un sistema de sistemas.

Sin embargo, en su mayor parte no somos conscientes de este hecho, lo que impide que la infraestructura se desarrolle y gestione de la mejor manera posible. El pensamiento sobre la «infraestructura» está dominado por la «construcción». En el Reino Unido, la construcción aporta anualmente solo alrededor del 0,5 % del valor de la infraestructura en su conjunto. La calidad de los servicios que se prestan a la economía, al medio ambiente y a la sociedad está determinada por el 99,5 % de la infraestructura que ya existe.

La construcción de nuevos activos es importante para acomodar el crecimiento de la población y los cambios demográficos, abordar el cambio climático, ofrecer una mayor conectividad digital y física y alcanzar un mayor nivel de resiliencia frente a diversos posibles desastres, incluidas las futuras pandemias. Pero, para marcar una diferencia significativa en la calidad y el valor de los servicios, medidos en resultados para las personas en relación con la inversión a lo largo de todo el ciclo de vida, el foco debe ponerse en la infraestructura que ya existe. Los nuevos proyectos deben considerarse «intervenciones» en el sistema existente, más amplio.

Gestionar la infraestructura como un sistema de sistemas

Aunque cada nuevo activo se construyó según un plan, el vasto, maravilloso y complejo sistema de sistemas que ha surgido no tiene ni un diseño global ni una estrategia para sus interconexiones, su resiliencia o sus resultados a largo plazo.

Esto debe abordarse. Los compartimentos estancos en la toma de decisiones sobre políticas, inversión, desarrollo y operación producen resultados subóptimos. Debemos comprender y abordar las conexiones e interdependencias entre los sectores y sistemas de infraestructura. También debemos facilitar el diálogo entre la industria de la infraestructura, los gobiernos y la sociedad sobre qué resultados se desean de la infraestructura y establecer esos resultados como objetivos para el sector.

Un sistema sostenible para sostener la sociedad

Afrontamos desafíos apremiantes en forma de limitaciones de recursos, contaminación, graves presiones ambientales, los impactos del cambio climático y migraciones a gran escala. Actualmente, nuestro sistema de sistemas es voraz en recursos y derrochador, vulnerable a presiones ambientales, sociales y económicas, y expuesto al riesgo de brechas de seguridad accidentales o malintencionadas.

En su Informe de Riesgos Globales 2020 (y de forma constante durante la última década), el Foro Económico Mundial sitúa el fallo de la infraestructura crítica entre los diez principales riesgos para la economía mundial, clasificados según su probabilidad y gravedad de impacto.

La infraestructura debe ser sostenible, segura y resiliente. Debe funcionar dentro de su justa parte de los recursos del planeta. Los insumos de energía y materiales, así como los residuos generados, deben encontrarse dentro de la capacidad del medio ambiente.

La tecnología digital puede ayudar en este sentido, permitiéndonos:

  • Gestionar los activos a lo largo de sus ciclos de vida

  • Gestionar los recursos materiales a lo largo de múltiples ciclos de vida: un factor clave para la economía circular en la infraestructura

  • Comprender y gestionar las complejas compensaciones necesarias entre sectores, por ejemplo, para alcanzar emisiones netas de gases de efecto invernadero iguales a cero

La infraestructura debe volverse inteligente

Aprovechar mejor los datos de activos y sistemas es fundamental para esta visión: un mejor análisis de mejores datos permite tomar mejores decisiones, generar mejores resultados y mejorar la forma en que funcionamos como organizaciones, en la entrega de nuevos activos y en la operación, el mantenimiento y el uso de los activos existentes.

Los registros precisos y accesibles de nuestra infraestructura y entorno construido ayudarán a los responsables de la toma de decisiones actuales y futuros. Los gemelos digitales se han utilizado con éxito en las industrias manufacturera y aeroespacial con este fin, y prometen generar un valor similar en la infraestructura.

«gemelos digitales nacionales», concebidos como ecosistemas de gemelos digitales conectados, tienen el potencial no solo de reflejar, sino también de ayudar a gestionar y aprovechar mejor el sistema de sistemas.

La transformación está al alcance

Para hacer realidad esta visión, necesitamos estrategias coherentes a nivel nacional, tanto para la infraestructura como para los datos.

Como resultado de la digitalización, hoy estamos mejor preparados que nunca en la historia de la humanidad para alcanzar estos objetivos y resultados deseados. Pero se requiere un cambio sociotécnico, que incluya cambios estructurales y culturales dentro de la industria de la infraestructura. Iniciativas como Project 13, que defiende un modelo empresarial colaborativo, demuestran que esto también es posible.

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