Los efectos del hundimiento del terreno urbano se sienten en «ciudades que se hunden» de todo el mundo, desde Nueva York y Venecia hasta Bombay y Yakarta.
Entre las principales causas figuran los movimientos sísmicos, el uso de aguas subterráneas y la construcción excesiva sobre determinados tipos de suelo.
Salvar estas ciudades que se hunden requerirá una estrategia integral y multifacética, con la participación de líderes de los sectores público y privado.
En una época en la que el cambio climático domina los titulares, una preocupación a menudo silenciosa pero significativa es el hundimiento del terreno urbano, o el fenómeno de las ciudades que se hunden. Ciudad de Nueva York en Estados Unidos, por ejemplo, se está hundiendo actualmente bajo el peso de sus edificios. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, alrededor de 1,68 billones de libras de hormigón, vidrio y acero se asientan sobre los 777 km² de terreno de la ciudad. Ese peso puede comprimir el suelo y hacer que se hunda. El aumento del nivel del mar y la intensificación de las tormentas también han hecho que la ciudad sea más vulnerable a las inundaciones, lo que puede agravar el hundimiento.
Las ciudades costeras corren el mayor riesgo de hundimiento del terreno, aunque ciudades sin litoral como Ciudad de México, en México, se enfrentan a desafíos similares. Cabe destacar que, en un estudio reciente de 99 ciudades costeras, se determinó que 33 se hundían cinco veces más rápido que el aumento del nivel del mar. Este problema es especialmente grave en algunas zonas de Asia, donde ciudades como Manila, en Filipinas; Karachi, en Pakistán, y Tianjin, en China, se hunden entre 10 y 20 veces más rápido que el nivel del mar está subiendo.
Casi la mitad de las principales ciudades de China se hunden bajo el peso de sus infraestructuras y debido a la extracción de aguas subterráneas. Investigaciones recientes mostraron que el 45 % de 82 ciudades del país se hunden más de 3 milímetros al año, lo que podría afectar al 29 % de la población urbana del país. Para 2120, entre el 22 % y el 26 % de las tierras costeras de China podrían quedar por debajo del nivel del mar.
Es probable que los habitantes de las ciudades que se hunden se enfrenten a dificultades graves y cada vez mayores. El hundimiento puede provocar una pérdida considerable de terreno, inseguridad hídrica, daños en las infraestructuras y desplazamientos de población. En Indonesia, por ejemplo, el Gobierno ha trasladado la capital de Yakarta a la isla de Borneo por preocupaciones de este tipo.
Para evitar que estas ciudades, y muchas otras de todo el mundo, sigan hundiéndose, habrá que reevaluar el uso del agua y las infraestructuras, así como realizar esfuerzos conscientes e inteligentes para integrar la resiliencia en la planificación y el diseño urbanos.
¿Qué hace que las ciudades se hundan?
El fenómeno del hundimiento del terreno urbano puede pasar inadvertido durante años. Lo provocan causas complejas e interrelacionadas, tanto naturales como derivadas de la actividad humana.
La extracción excesiva de aguas subterráneas es una de las principales causas del hundimiento del terreno urbano: se prevé que afecte a al 19 % de la población mundial para 2040. A medida que crecen las ciudades, aumenta la demanda de agua dulce para uso doméstico e industrial. En zonas donde los recursos de agua superficial son limitados o están contaminados, las aguas subterráneas se convierten en la principal fuente de agua, y la extracción excesiva de los acuíferos puede hacer que el terreno situado encima se compacte y se hunda.
El peso de las infraestructuras de una ciudad en relación con el tipo de suelo también puede provocar hundimientos. A medida que las zonas urbanas se densifican y se construyen más estructuras, el peso acumulado también puede aumentar gradualmente el ritmo del hundimiento del terreno.
Los procesos geológicos naturales como los movimientos tectónicos o la actividad sísmica también pueden afectar a la compactación de los sedimentos y contribuir al hundimiento. Y aunque el cambio climático no es una causa directa del hundimiento, los problemas relacionados, como el aumento del nivel del mar, pueden agravarlo al incrementar el riesgo de inundaciones en zonas bajas. Los fenómenos meteorológicos extremos también pueden acelerar la erosión y el desplazamiento de sedimentos, lo que desestabiliza aún más el terreno y crea el doble desafío del hundimiento de la tierra y el avance de las aguas.
Cómo ayudar a las ciudades que se hunden
Las comunidades internacionales pueden aprovechar siglos de conocimientos, experiencia, habilidades y tecnología para abrir vías de mitigación y adaptación para las ciudades que se hunden. Sin embargo, hacer frente al hundimiento del terreno urbano requerirá una estrategia integral y multifacética que incluya las cinco medidas siguientes:
1. Implicar a las comunidades
La participación directa de las ciudades y comunidades afectadas, junto con la recopilación de datos cuantitativos y cualitativos, puede ayudar a determinar la gravedad, la magnitud y el coste del problema, y también a sensibilizar al respecto.
Las ciudades que se hunden también tienen repercusiones socioeconómicas más amplias, dada la importante «brecha hídrica» que ya existe. En 2022, 2.200 millones de personas carecían de acceso a servicios de agua potable gestionados de forma segura, mientras que el consumo diario de agua per cápita puede oscilar entre 2.000 y 50 litros, según el país. El hundimiento del terreno urbano puede contaminar el agua dulce con agua de mar, agravar la escasez de agua y aumentar aún más la desigualdad en el acceso al agua.
2. Mejorar la gestión de las infraestructuras hídricas
Para reducir el consumo excesivo de aguas subterráneas y abordar los problemas de infraestructura existentes, las ciudades que se hunden necesitan información precisa y en tiempo real para vigilar y prever las fugas de agua, el hundimiento del terreno y los niveles de las aguas subterráneas. La recarga artificial de los acuíferos mediante la inyección de agua superficial o aguas residuales tratadas también podría ayudar a restablecer los niveles de las aguas subterráneas.
Al evaluar la cadena de suministro de agua, las ciudades pueden identificar modelos de negocio alternativos para satisfacer la demanda local e industrial de agua sin agotar excesivamente los acuíferos. Entre las soluciones posibles figuran el reciclaje de aguas residuales, la captación de agua de lluvia, las plantas desalinizadoras y la ubicación de los servicios de agua fuera de las zonas afectadas.
Se deben evaluar la rentabilidad de estas soluciones y el rendimiento de la inversión para garantizar la sostenibilidad operativa y económica a largo plazo, procurando al mismo tiempo maximizar los beneficios sociales y ambientales.
¿Cómo apoya el Foro Económico Mundial el desarrollo de ciudades y comunidades de todo el mundo?
El Centro para la Transformación Urbana conecta a líderes urbanos, empresas y gobiernos para comprender los desafíos y las oportunidades que configuran el futuro de las ciudades.
Mediante el aprendizaje entre pares y la colaboración, el Centro permite que las ciudades intercambien conocimientos y traduzcan una comprensión compartida en soluciones urbanas prácticas y resilientes.
3. Crear alianzas público-privadas
Los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y el mundo académico pueden desempeñar un papel fundamental en un enfoque multifacético para salvar las ciudades que se hunden. Por ejemplo, estos grupos pueden trabajar juntos para identificar las mejores prácticas y las innovaciones actuales en materia de mitigación y adaptación al hundimiento del terreno. Esto puede implicar aumentar la financiación y las inversiones en infraestructuras y en planificación y gestión urbanas, así como crear fondos específicos para la conservación del agua.
Las alianzas público-privadas también pueden ser decisivas para financiar y ejecutar proyectos de infraestructura a gran escala, como rediseñar los sistemas de drenaje, construir defensas contra las inundaciones en ciudades costeras vulnerables y reforzar edificios para que resistan el hundimiento.
4. Aplicar las mejores prácticas del sector
El sector privado debe reevaluar y determinar las mejores prácticas teniendo en cuenta los efectos a largo plazo de sus activos en el hundimiento del terreno, especialmente en las ciudades costeras. Esto debería incluir el uso de materiales y técnicas que reduzcan al mínimo el impacto de los activos construidos en suelos vulnerables. También debería contemplar la reducción del uso intensivo del suelo y de la dependencia de las aguas subterráneas con fines industriales.
5. Educar al mundo sobre la conservación del agua
La educación y la promoción de la conservación del agua son fundamentales para reducir la extracción de aguas subterráneas y animar a las personas y las industrias a tener en cuenta su huella hídrica. Al sensibilizar y promover prácticas de gestión del agua más sostenibles, las comunidades y los responsables de la formulación de políticas pueden colaborar para mitigar el hundimiento y proteger las zonas urbanas vulnerables.
El problema de las ciudades que se hunden exige atención urgente y sostenida. Aunque es multifacético e implica tanto procesos naturales como actividades humanas, hay soluciones viables al alcance. Al reducir la extracción de aguas subterráneas, mejorar las infraestructuras urbanas y fomentar la colaboración entre los gobiernos y el sector privado, las ciudades pueden mitigar los riesgos de hundimiento y adaptarse eficazmente.
A medida que siguen manifestándose los efectos del cambio climático, abordar el hundimiento será fundamental para garantizar la resiliencia de las ciudades de todo el mundo.


