Cómo el «trabajo desde cualquier lugar» puede construir la ciudad del futuro

Less than usual passersby are seen at a pedestrian crossing at Ginza shopping and amusement district during the outbreak of coronavirus disease (COVID-19) on the day before a state of emergency is expected to be imposed at in Tokyo, Japan April 7, 2020. REUTERS/Issei Kato - RC2HZF9YU9QN
Owing to the COVID-19 pandemic, more companies are opting for hybrid work arrangements meaning less pressure to commute dailyImage: REUTERS/Issei Kato
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  • La pandemia de COVID-19 ha cambiado drásticamente la forma en que millones de personas trabajan y su relación con las ciudades en las que se ubica su trabajo.

  • La pandemia ha puesto de manifiesto la importancia de la tecnología y lo vital que es para una ciudad reinventarse y mantenerse vigente.

  • Las ciudades inteligentes pueden ayudar a los centros urbanos a retener talento y a prepararse mejor para los desafíos y las crisis del futuro, pero ¿cómo pueden las ciudades transformarse digitalmente?

La pandemia de COVID-19 ha cambiado de forma drástica y radical la manera en que trabajamos. En todo el mundo, los sectores gubernamental, educativo y sanitario han tenido que funcionar de forma virtual, en muchos casos por primera vez. El trabajo desde cualquier lugar se está convirtiendo en una práctica más permanente siempre que el tipo de empleo lo permita.

Surgen nuevos debates sobre el futuro del trabajo a medida que las economías buscan reabrir tras las restricciones. Cada vez más empresas optan por modalidades de trabajo híbridas, y estos cambios suponen menos presión para desplazarse a diario al lugar de trabajo. Es posible que las personas se sientan menos inclinadas a permanecer dentro de los límites de la ciudad en la que se encuentra su trabajo. ¿Qué significará esto para las ciudades que hemos construido con tanto esfuerzo a lo largo de décadas? ¿Cómo pueden las ciudades adaptarse y transformarse para seguir siendo relevantes y competitivas en la «nueva normalidad»?

Más allá de la economía: ¿cuál es el papel de las ciudades?

Las ciudades han sido un motor de crecimiento en muchos aspectos; son los cimientos de una economía global. En 2019, Tokio era la mayor economía metropolitana del mundo, con un PIB estimado de 1,6 billones de dólares. Según el ranking del Foro Económico Mundial, se prevé que las cinco ciudades más importantes –Nueva York, Tokio, Los Ángeles, Londres y Shanghái– contribuyan conjuntamente con 8,5 billones de dólares al PIB en 2035. Para ese mismo año, todos los grandes actores se habrán desplazado a Asia, con cuatro de las ciudades de crecimiento más rápido situadas en la China continental, otras cuatro en India y las dos últimas en el sudeste asiático.

El papel de las ciudades va más allá de la economía. Reúnen a personas y empresas para que aprendan unas de otras y compartan ideas. Las ciudades también representan la identidad de cada cual, al servir de centros sociales donde las personas se conectan en torno a objetivos, propósitos y visiones comunes. Permiten que las personas estén cerca de quienes quieren y de los servicios que eligen.

Cómo el COVID-19 cambiará las ciudades

En el mundo que conocíamos, el papel de las ciudades era impulsar la economía local y las oportunidades para atraer al mejor talento. La transformación digital era una agenda aislada con retornos de inversión no demostrados. Hoy, sin embargo, las ciudades deben centrarse en la infraestructura digital para mejorar la calidad de vida y, al mismo tiempo, retener talento.

A medida que pasamos de la respuesta a la recuperación, lo que hemos aprendido con los cambios rápidos, a veces de la noche a la mañana, pone de manifiesto la importancia de la tecnología y lo vital que es para una ciudad reinventarse y mantenerse vigente. Debemos llevar estas lecciones hacia adelante al reconfigurar las ciudades del mundo, para construir ciudades resilientes y preparadas para el futuro que puedan resistir los desafíos más duros.

Un núcleo digital impulsará las ciudades del futuro

Las ciudades deben estar preparadas para afrontar la próxima pandemia o crisis; la transformación debe comenzar hoy. En 2050, el 68 % de la población mundial vivirá en ciudades.

Una ciudad digital no puede construirse de forma aislada. Dada la naturaleza compleja, interconectada y dinámica del sistema urbano, el verdadero valor de esta transformación solo puede lograrse cuando las ciudades crezcan como un «sistema de sistemas» inteligente que maximice el valor de los datos, que constituyen el tejido central de las ciudades del futuro. Un núcleo digital es fundamental para impulsar las ciudades del futuro.

En el reciente Índice de Ciudades Inteligentes, Singapur encabezó la lista por segundo año consecutivo. Una observación común sobre las ciudades con mejor desempeño fue la forma en que gestionaron la pandemia de COVID-19 gracias a la tecnología. El profesor Arturo Bris, director del Centro Mundial de Competitividad del IMD, lo explica a la perfección: «Las ciudades inteligentes no son la solución, pero la tecnología ayuda».

Nuestro sistema actual puede ser reacio a introducir cambios, ya que crear ciudades nuevas e inspiradoras requiere repensar y reformar las normas y reglamentos vigentes. Sin embargo, las ciudades inteligentes ya no son simplemente algo «deseable», sino una decisión que los gobiernos deben tomar de forma proactiva para atraer y retener talento, estar preparados para las crisis futuras y prosperar. Las ciudades necesitan construir una base digital que teja un tejido digital integrado y sin fisuras entre las esferas pública, privada y ciudadana. Esto les ayudará a desarrollar una capacidad de «toda la sociedad» que les permita no solo responder y gestionar la próxima generación de crisis, sino también construir un motor de crecimiento verdaderamente inteligente y eficiente.

Esto es una extensión del enfoque de «todo el gobierno» que se refiere a un diseño en el que varios departamentos gubernamentales, ministerios o agencias del sector público actúan de manera concertada o integrada para ofrecer a la ciudadanía un conjunto común de servicios o soluciones. Singapur es un buen ejemplobuen ejemplo de país que ha adoptado este enfoque y que, posteriormente, lo ha ampliado a un enfoque de «toda la nación».

¿Qué se necesita para transformar las ciudades en ciudades digitales?

Una ciudad digital es un paraguas bajo el cual confluyen muchas tecnologías para el enriquecimiento de las personas y de la sociedad. Cambiará la forma en que trabajamos, vivimos y aprendemos. Para que las ciudades digitales se conviertan en una realidad consolidada en nuestra sociedad, debemos generar confianza, ser menos intrusivos y, al mismo tiempo, ofrecer los beneficios vitales de «calidad de vida» que pueden aportar a la ciudadanía.

Debemos abrazar la innovación y permitir que se produzca en cualquier lugar. Esto implica dotar a las personas de las herramientas que necesitan y ser transparentes sobre los datos que se recogen y utilizan, así como organizar hackatones para involucrar a la ciudadanía y reunir ideas al reinventar la ciudad.

Estas son algunas de las formas en que los municipios y los gobiernos pueden hacer realidad el concepto de ciudades inteligentes:

  • Crear la visión y contar con el liderazgo adecuado;

  • Empezar poco a poco, pero sentar las bases correctas;

  • Asegurarse de que dialogan con todas las partes interesadas;

  • Reconocer el papel de la ciudadanía.

Las ciudades digitales se están convirtiendo en una realidad a medida que hablamos. La pandemia no hará obsoletas las ciudades, sino que acelerará el ritmo del cambio y, con el tiempo, lo que aprendamos de las ciudades digitales y de nuestra experiencia con ellas aportará enormes dividendos a toda la sociedad.

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