Una encuesta mundial indica que la mayoría de los empleados quiere volver a la oficina y considera «ideal» trabajar desde casa 1-2 días por semana;
Las oficinas podrían convertirse en pequeños centros urbanos que permitan socializar, aprender y disfrutar del entretenimiento;
Tras la pandemia de COVID-19, se prestará más atención al valor de la experiencia humana en el futuro del trabajo.
El mundo de la vida y el trabajo urbanos puede parecer estar en plena transformación, pero sus cimientos son sólidos y profundos. Contrariamente a algunas predicciones realizadas en medio de esta terrible pandemia, está tomando forma un futuro dinámico y renovado en el que prosperarán las principales ciudades del mundo, caracterizadas por perfiles vibrantes y distintivos en los ámbitos de las oficinas, la cultura, el comercio minorista y la vivienda.
Pero ¿deberíamos creer en esta perspectiva ante las imágenes de noticias mundiales de calles y tiendas casi vacías y la reticencia a volver a los centros urbanos?
A los historiadores del futuro les tentará atribuir al año 2020 el origen de toda clase de cambios, pero muchas de las decisiones que tomemos para reimaginar el futuro de la vida y el trabajo en el centro de las ciudades estarán impulsadas por tendencias que llevan mucho más tiempo cobrando fuerza.
El consenso mundial, cada vez más amplio, sobre la extraordinaria importancia de la sostenibilidad se ha reforzado aún más, por ejemplo, a causa de la COVID-19, que pone de relieve la fragilidad de nuestro planeta y nuestras sociedades. Por otra parte, la Cuarta Revolución Industrial ha hecho posible el enorme cambio de este año hacia el trabajo a distancia. Otro importante factor de cambio, que cada vez más clientes identifican como una prioridad máxima, es la necesidad de mejorar la experiencia humana en el lugar de trabajo.
El futuro de la oficina
¿Y qué?, podríamos preguntarnos. Esta pandemia ha echado todo por la borda. El futuro del comercio minorista está en línea, la gente ya no quiere trabajar en oficinas y también le gustaría trasladar su vivienda fuera de los centros urbanos. Aunque esto será cierto para algunas personas, por razones muy comprensibles, dista mucho de serlo para todas.
En mayo, cuando había confinamientos en gran parte del mundo y cabía esperar que la preferencia por vivir y trabajar a distancia estuviera en su punto más alto, JLL realizó una investigación mundial reveladora. Con 3.000 encuestados de Norteamérica, Europa y Asia, nuestra encuesta reveló que la mayoría siente un fuerte vínculo con el lugar de trabajo y que, cuando sea seguro hacerlo, le gustaría volver a trabajar en la oficina, aunque con más flexibilidad para trabajar desde casa uno o dos días por semana.

De hecho, como indica este estudio mundial de JLL sobre El futuro de la demanda de oficinas, la demanda de espacio de oficinas tras la pandemia quizá no difiera mucho de la de los últimos años. En cambio, cambiará la forma de utilizar ese espacio. Los niveles de ocupación mucho más bajos se compensarán destinando más espacio a cada puesto de trabajo, mientras los empleados dividirán su tiempo entre el trabajo desde casa y la oficina. Se hará aún más hincapié en crear la mejor experiencia humana posible, con más atención al apoyo del aprendizaje y el desarrollo, la creatividad y la colaboración: las verdaderas razones por las que las personas y las empresas quieren trabajar juntas.
¿Qué aspecto y ambiente podría tener todo esto? Las oficinas más grandes seguirán evolucionando para adaptarse a distintos estilos y entornos de trabajo. Algunas incluso podrían parecer pequeños centros urbanos, con opciones de entretenimiento, educación, comida y ejercicio, además de alojamiento para pasar la noche.
El atractivo urbano para los jóvenes y creativos
Atraídas no solo por mejores oportunidades de empleo, sino también por el atractivo y la diversidad de la vida social y cultural metropolitana, prevemos que la tendencia a largo plazo hacia la urbanización continuará durante la próxima década. Las ciudades concentran energía creativa e impulsan la innovación, al tiempo que ofrecen oportunidades para progresar más rápidamente en la carrera profesional. Esto, junto con su vibrante vida cultural y social, seguirá siendo un imán, especialmente para los jóvenes. Las ciudades seguirán ofreciendo servicios de salud de mayor calidad y más variados que las zonas rurales. La combinación de estos factores significa que la gente necesitará más espacio para vivir y trabajar.
En las ciudades, el rápido aumento del trabajo desde casa impulsará nuevos enfoques radicales para el diseño de apartamentos, con espacios de trabajo domésticos cómodos y productivos que no invadan los dormitorios ni las salas de estar. Las empresas podrían ofrecer incentivos o subsidios para ayudar a sus empleados a equipar estos espacios. También evolucionarán y prosperarán las instalaciones comunitarias locales, los espacios creativos compartidos y el comercio de proximidad. Será esencial contar con una conexión a internet fiable y de alta capacidad.
En ciudades como Nueva York, Londres, París y Tokio, cabe esperar nuevas inversiones masivas en transporte público para ofrecer más espacio, una mejor filtración del aire y mayor fiabilidad. Habrá que replantear el antiguo modelo de servicios de transporte abarrotados en las horas punta. Se encontrarán soluciones y financiación, y los gobiernos priorizarán el empleo y los beneficios generales que aporta, incluso cuando el endeudamiento público alcance niveles récord.
Más allá de la oficina
El comercio minorista de destino, el turismo y el ocio resurgirán con fuerza en el mundo pospandémico, sobre todo cuando los sistemas de transporte puedan volver a funcionar a plena capacidad. Sin duda, este es un momento tremendamente difícil para los sectores de la hostelería y los viajes. Es probable que muchas más empresas quiebren, incluso allí donde los gobiernos prestan una ayuda sustancial. Sin embargo, suponiendo que podamos evitar nuevas olas importantes y que una vacuna esté a nuestro alcance, el deseo innato de las personas de socializar, disfrutar de la cultura y compartir experiencias acabará impulsando una nueva etapa de crecimiento. Ya vemos los primeros indicios de ello allí donde se flexibilizan las medidas de confinamiento.
Algunos sectores de la economía —las ciencias de la vida, la logística y el comercio minorista en línea, por citar tres ejemplos— están capeando bien la pandemia, y muchas empresas de estos sectores registran un crecimiento significativo. Desde la perspectiva inmobiliaria, esperamos que esa tendencia continúe y estimule la demanda. Los espacios logísticos, los parques científicos y los centros de transporte ofrecerán oportunidades de empleo e inversión fuera de las ciudades.
En muchos países —entre ellos Estados Unidos y buena parte de Europa— es probable que nos alejemos de las cadenas de suministro «justo a tiempo», lo que dará lugar a más fabricación local y almacenamiento de bienes esenciales, alimentos, equipos de protección personal y medicamentos. Los hospitales, las residencias de cuidados y las instalaciones de vida asistida serán también un importante foco de desarrollo e inversión inmobiliarios.
Dar forma al futuro del sector inmobiliario
El mundo será distinto en los próximos años, y nuestras ciudades y centros urbanos lo serán especialmente. La COVID-19 acelerará muchos de esos cambios, pero las principales tendencias y fuerzas de cambio ya estaban firmemente asentadas antes de que esta terrible enfermedad se apoderara del mundo. Se transformarán muchos aspectos de nuestra forma de vivir y trabajar. Ojalá eso suponga una mejora para la mayoría y conduzca a vidas y carreras profesionales más plenas y satisfactorias.
Aunque las oficinas evolucionarán, seguirán siendo el corazón palpitante de los distritos centrales de negocios de las principales ciudades del mundo, y darán vida a un entorno de comercios, ocio y atractivos culturales. Esto, a su vez, mantendrá el atractivo de la vida urbana.
Esta es una oportunidad sin precedentes para el sector inmobiliario, que tiene una gran responsabilidad para que todo esto salga bien. Se trata de dar forma al futuro del sector inmobiliario para crear un mundo mejor.


