En enero de 2016, Google estableció un centro de ingeniería en Singapur para desarrollar software para su sistema operativo Android. Al hacerlo, la empresa creó 1000 puestos de trabajo e invirtió una cifra estimada de 1.100 millones de dólares.
La operación de Google en Singapur es un ejemplo de los miles de millones en inversión extranjera directa (IED) que cada año llegan a la región de Asia-Pacífico. De hecho, entre 2012 y 2016, la región concentró más del 30 % de la IED mundial, más que cualquier otra región.
«Por su ubicación central en Asia, su diversidad demográfica y su abundante talento técnico, Singapur está bien preparado para ser un importante centro de ingeniería», afirmó Google.
La capacidad de Singapur para atraer este tipo de inversión es una de las razones por las que ha mantenido el primer puesto en la clasificación de Ciudades del futuro de Asia-Pacífico 2017/18 de fDi Intelligence .

Para elaborar la clasificación, fDi Intelligence, una división del Financial Times, analizó 163 ubicaciones y las evaluó según cinco categorías: potencial económico; facilidad para hacer negocios; capital humano y calidad de vida; rentabilidad; y conectividad.
Singapur atrajo el mayor número de proyectos de IED de la región de Asia-Pacífico en los cinco años hasta 2016.
Cuenta con una economía avanzada y es conocida por sus industrias de servicios bien desarrolladas. Tiene un elevado PIB per cápita, de más de 87.000 dólares en paridad de poder adquisitivo, y una tasa de desempleo relativamente baja, del 2,1 %, según el informe.
Singapur también ocupó el primer puesto en «facilidad para hacer negocios». Las empresas solo tardan dos días y medio en establecer operaciones en la ciudad, y esta tiene la mejor calificación crediticia y el menor nivel de riesgo país de todas las ciudades de Asia-Pacífico, señala el informe.
Singapur obtuvo buenos resultados en diversos índices económicos, entre ellos el Índice de Libertad Económica, el Índice de Solidez de la Protección de los Inversores y el Índice de Percepción de la Corrupción.

Tokio quedó en segundo lugar. Japón tiene la mayor proporción de usuarios de internet entre todos los países asiáticos. Este alto nivel de conectividad impulsó a su capital en las categorías de «conectividad» y «facilidad para hacer negocios».
Entre los principales inversores en Tokio figuran el conglomerado indio Tata Group, que creó unos 400 puestos de trabajo en su centro de servicios compartidos para prestar servicios de infraestructura de TI, y la empresa estadounidense de software Symantec, que creó más de 300 puestos al ampliar su centro de operaciones de seguridad en Tokio.
Cisco, con sede en Estados Unidos, abrió un centro de innovación en la ciudad, donde creó más de 200 puestos de trabajo; según el informe, atribuyó su decisión de invertir a la posición de Tokio como líder tecnológico mundial.
La accesibilidad de Hong Kong le ayudó a subir al tercer puesto de la clasificación. Desde el Aeropuerto Internacional de Hong Kong se puede llegar a más de 150 destinos internacionales. La ciudad también obtuvo una puntuación alta gracias a sus infraestructuras de transporte y TIC bien desarrolladas.
Las ciudades chinas destacan
China tiene 14 ciudades con más de 5 millones de habitantes, y dos figuran entre las diez primeras de la clasificación de fDi: Shanghái, en quinto lugar, y Pekín, en séptimo.

Shanghái es la ciudad más poblada de China y el segundo mayor destino de IED de Asia-Pacífico, después de Singapur. Los más de 1100 proyectos de IED anunciados entre 2012 y 2016 abarcaron los servicios, la industria pesada y las industrias de alta tecnología.
«Mientras el presidente Xi Jinping busca convertir a China en una economía más abierta y defensora de la globalización, se han levantado las normas destinadas a limitar la IED con el objetivo de abrir más China al mundo.
«Las ciudades chinas podrían ser las que habrá que seguir de cerca en nuestra próxima clasificación, en 2019», concluye el informe.
FDi Markets, un servicio del Financial Times, analiza los flujos y las tendencias de inversión en todo el mundo.

