Para reducir las emisiones mundiales del sector del transporte, las ciudades de los países en desarrollo deben empezar a utilizar más vehículos eléctricos.
Muchos de los argumentos predominantes contra la idoneidad de los vehículos eléctricos en el mundo en desarrollo son erróneos.
La movilidad eléctrica en el transporte público es una prioridad especialmente urgente.
Los coches eléctricos acaparan titulares y conquistan a consumidores de todo el mundo. Se vendieron más de 6 millones en 2021, el doble que el año anterior. Con algunas políticas gubernamentales inclinándose a su favor, estos coches podrían convertirse en la nueva norma en los principales mercados mundiales. ¿Puede decirse lo mismo de los países en desarrollo?
Hasta la fecha, los elevados precios de los vehículos eléctricos (VE) han limitado la mayor parte de las ventas a lugares como China, Europa y Estados Unidos. En estos mercados, los VE se están consolidando como una forma concreta en que consumidores y gobiernos con visión de futuro pueden incorporar la acción climática a su vida cotidiana. Esto es importante, porque el sector del transporte ya es responsable del 20 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Este porcentaje aumenta rápidamente, especialmente debido a los países en desarrollo.
A medida que crecen las ciudades de los países en desarrollo, también aumenta la demanda de movilidad. Sin una estrategia clara de transporte sostenible que sea accesible, seguro y asequible, el mundo corre el riesgo de poner en circulación muchos más motores de combustión de los que el clima puede soportar. ¿Qué se puede hacer?
Hasta ahora, los críticos han esgrimido argumentos sólidos contra la aplicación de los VE en los países en desarrollo. ¿El precio? Demasiado alto. ¿La tecnología? Demasiado complicada. ¿La capacidad de carga? Demasiado limitada. Pero una nueva investigación del Banco Mundial indica que ha llegado el momento de examinarlo más de cerca.
Nuestro nuevo análisis de 20 países en desarrollo demostró que en muchos países existe un sólido argumento económico —y probablemente cada vez más favorable— para acelerar la adopción de los VE. En algunas categorías de vehículos, especialmente los autobuses eléctricos y los vehículos eléctricos de dos y tres ruedas, el ahorro en combustible y mantenimiento compensa un precio de compra inicial más alto. Al monetizar los beneficios adicionales para el medio ambiente y la salud que aporta la reducción de las emisiones del transporte, la balanza se inclina aún más a favor de incorporar más VE a los sistemas de transporte de los países en desarrollo.
¿La salvedad? Estos cálculos se aplican principalmente a los autobuses eléctricos y a los vehículos eléctricos de dos y tres ruedas. Los autobuses cubren largas distancias con muchos pasajeros y centralizan la infraestructura de carga, lo que los convierte en una opción atractiva para los gobiernos que se esfuerzan por mejorar el transporte público básico y descarbonizarlo. Los vehículos eléctricos de dos y tres ruedas tienen muchas aplicaciones interesantes: desde conectar el último tramo en lugares a los que no llega el transporte público, hasta repartir mercancías en el último tramo y facilitar el transporte personal. Estos patinetes, bicicletas y triciclos eléctricos ya tienen precios comparables a los de sus equivalentes de gasolina, son más fáciles de mantener para los consumidores y se basan en prácticas y hábitos ya arraigados en muchos lugares.

Hay mucho que ganar incorporando más soluciones de movilidad eléctrica a los sistemas de transporte modernos de los países en desarrollo. Esto es especialmente cierto cuando los VE se combinan con estrategias más amplias de movilidad sostenible, que incluyen iniciativas para promover ciudades bien planificadas, mejorar el transporte público y facilitar la movilidad activa. Aunque los vehículos eléctricos no resuelven todos los problemas del transporte —como los accidentes de tráfico o la congestión—, su implantación está en consonancia con objetivos de desarrollo más amplios. El uso de bicicletas y patinetes eléctricos puede ser una forma rentable de que las personas de zonas remotas accedan a la movilidad y se conecten con oportunidades y servicios esenciales. La transición de más medios de transporte tradicionales a alternativas eléctricas puede mejorar la calidad del aire local. Además, la adopción de los VE puede reforzar la seguridad energética de los países donde los precios del gas y el petróleo son volátiles y afectan gravemente a los consumidores.
El Banco Mundial trabaja activamente con sus clientes para implementar estas soluciones en todo el mundo. Actualmente, tenemos 40 proyectos en curso con un componente de movilidad eléctrica, incluidos proyectos de autobuses de tránsito rápido en grandes ciudades como Dakar, Senegal. Esta es una de las líneas de negocio de más rápido crecimiento en el sector del transporte, pues facilita los desplazamientos por la ciudad y, al mismo tiempo, reduce las emisiones del transporte.
El Banco Mundial también trabaja actualmente con el Gobierno de India para apoyar sus esfuerzos por adquirir 50.000 autobuses eléctricos durante la próxima década. En Bogotá, Colombia, exploramos el uso de bicicletas eléctricas de carga para las entregas del último tramo. El proyecto piloto de seis meses, llamado Bici Carga, obtuvo resultados alentadores, con una satisfacción positiva de los clientes y una mayor eficiencia en las entregas.
Estos proyectos se basan en los éxitos que ya se observan en lugares como Santiago de Chile, donde ya se ha invertido en 800 autobuses eléctricos y se espera que lleguen otros 1.000 en los próximos seis o siete meses. Chile considera que los autobuses eléctricos son un componente esencial de sus planes para alcanzar la neutralidad de carbono plena en 2050.
¿Cómo promueve el Foro Económico Mundial sistemas de movilidad sostenibles e inclusivos?
La Plataforma para dar forma al futuro de la movilidad del Foro Económico Mundial trabaja en cuatro industrias: aeroespacial y drones; automoción y nueva movilidad; aviación, viajes y turismo; y cadenas de suministro y transporte. Su objetivo es garantizar que el futuro de la movilidad sea seguro, limpio e inclusivo.
A través de la Coalición Cielos Limpios para el Mañana, más de 100 empresas colaboran para impulsar la aviación mundial con un 10 % de combustible de aviación sostenible para 2030.
En colaboración con UNICEF, el Foro elaboró una carta con empresas líderes del transporte marítimo, las aerolíneas y la logística para apoyar a COVAX en la entrega de más de 1.000 millones de vacunas contra la COVID-19 a comunidades vulnerables de todo el mundo.
El Proyecto Road Freight Zero y la Coalición P4G-Getting to Zero han generado resultados que demuestran los fundamentos, los costes y las oportunidades para acelerar la transición al transporte de mercancías sin emisiones.
La iniciativa Medicine from the Sky está utilizando drones para entregar vacunas y medicamentos en zonas remotas de India, y ha completado más de 300 ensayos exitosos.
La iniciativa Target True Zero del Foro trabaja para acelerar el despliegue y la expansión de la aviación sin emisiones, aprovechando las tecnologías de vuelo eléctrico y de hidrógeno.
En colaboración con la ciudad de Los Ángeles, la Administración Federal de Aviación y la NASA, el Foro elaboró los Principios del cielo urbano para ayudar a adoptar la movilidad aérea urbana en ciudades de todo el mundo.
El Foro dirigió la elaboración de la Calificación de sostenibilidad espacial para incentivar y promover un enfoque más seguro y sostenible de la gestión de misiones espaciales y la mitigación de desechos en órbita.
La iniciativa Circular Cars está contribuyendo a definir la agenda política de circularidad del sector automotor, tras recibir el respaldo de países de la Comisión Europea y del Consejo de Transición hacia los Vehículos de Cero Emisiones, y ahora ha sido invitada a apoyar la hoja de ruta política de China.
La red Moving India trabaja con responsables de políticas para impulsar políticas de fabricación de vehículos eléctricos, promover la adopción de vehículos de transporte de mercancías por carretera sin emisiones y financiar la transición.
La iniciativa Paneles de indicadores de movilidad urbana —dirigida por la Coalición Mundial para la Nueva Movilidad del Foro— reúne a operadores de movilidad y ciudades para comparar los avances de la transición hacia sistemas de movilidad urbana sostenible.
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En algunas megaciudades, la contaminación atmosférica se está convirtiendo en una cuestión de vida o muerte: alrededor de 7 millones de vidas se pierden cada año debido a complicaciones de salud derivadas de la mala calidad del aire. Es urgente cambiar la forma en que trasladamos a las personas y las mercancías para satisfacer la creciente demanda mundial de movilidad de maneras más saludables y sostenibles. Nuestra investigación demuestra que los VE no son una tecnología exclusiva de los países ricos, sino una solución cada vez más pertinente tanto para los países desarrollados como para los países en desarrollo.

