La ciudad malasia de Ipoh recurre a conceptos económicos regenerativos en su intento de reinventarse como antiguo centro industrial.
El énfasis de la economía de la rosquilla en las prácticas distributivas, el bienestar social y la conservación ecológica está influyendo en la planificación urbana de Ipoh.
Proyectos demostrativos clave han puesto de relieve el potencial de la economía de la rosquilla para transformar la ciudad.
«Ipoh es una ciudad construida gracias al estaño». Esta frase, antes habitual en Malasia, se oye cada vez menos, al igual que disminuye la importancia del estaño para la economía del país. Ipoh, capital del estado de Perak, a dos horas en coche al norte de Kuala Lumpur, prosperó en el siglo XIX gracias a la industria del estaño. Sin embargo, la introducción de la Nueva Política Económica en Malasia en 1970 y el colapso de la industria del estaño en la década de 1990 trajeron consigo cambios drásticos. El paso de la producción de estaño y caucho a la agricultura y el aceite de palma, y más tarde a la manufactura y los servicios, contribuyó al éxodo de jóvenes de Ipoh hacia lugares como Kuala Lumpur y Penang.
Ahora, Ipoh está en busca de una nueva narrativa económica. Al sopesar las fortalezas de la ciudad en cuanto a accesibilidad, infraestructura y servicios, existe ahora un gran interés (y demanda, especialmente por parte del gobernante de Perak, el sultán Nazrin Shah, y del ayuntamiento) por explorar la economía regenerativa como una forma de aprovechar el talento local y atraer a nuevas generaciones. Para dar vida a esta visión, es fundamental identificar posibles sectores clave de transformación que puedan ofrecer empleos estables y un buen nivel de vida.
La exploración de diversos conceptos y modelos económicos regenerativos emergentes llevó a la administración municipal al modelo de economía de la «rosquilla» (DE, por sus siglas en inglés), propuesto por Kate Raworth, economista de la Universidad de Oxford. Este modelo, además de sonar delicioso, busca cambiar el paradigma económico convencional, centrado en el crecimiento del PIB, por otro que equilibre el bienestar social con la conservación ecológica.
La DE destaca la importancia de las prácticas regenerativas, que buscan mejorar o restaurar los sectores económicos existentes, así como introducir prácticas distributivas para reducir los monopolios y ampliar las oportunidades para todos, con especial atención a las pequeñas y medianas empresas. Al subrayar la importancia de las prácticas económicas regenerativas y distributivas, el enfoque de la rosquilla mejora el bienestar social y reduce la presión sobre el medioambiente al disminuir los cambios en el uso del suelo y la extracción de materias primas.
Ipoh es la primera ciudad de Malasia y de la región de la ASEAN en implementar la DE, como parte del proyecto emblemático número 15 del Plan estratégico del estado de Perak. La conceptualización y la implementación de este proyecto son fruto de una alianza entre Majlis Bandaraya Ipoh (el Ayuntamiento de Ipoh), el centro de estudios Institut Darul Ridzuan (IDR) y Sunway Centre for Planetary Health de Sunway University, que participa como socio de conocimiento. La formación sobre la DE dirigida a personal clave del ayuntamiento y del IDR ha generado gran entusiasmo por aplicar este enfoque mediante proyectos demostrativos. Se ha elaborado un plan de acción, que destaca siete proyectos demostrativos aprobados por el ayuntamiento en torno a tres temas: desarrollo regenerativo, salud planetaria y empoderamiento comunitario.
Los proyectos demostrativos propuestos están diseñados para impulsar la transformación de sectores clave. Por ejemplo, Ipoh aspira a convertirse en el primer centro de ecoturismo urbano de Malasia y en un destino popular de fin de semana para turistas nacionales e internacionales. El ecoturismo, en consonancia con los principios de la DE, prioriza la protección ecológica y el bienestar comunitario mediante prácticas económicas regenerativas y distributivas. Esto es fundamental, ya que las zonas sensibles desde el punto de vista ambiental se ven amenazadas por el desarrollo de alta densidad, lo que aumenta su vulnerabilidad a desastres como deslizamientos de tierra, desprendimientos de rocas e inundaciones repentinas. Este tipo de desarrollo también contribuye a la tala y la deforestación, lo que provoca la pérdida de hábitats de fauna silvestre, temperaturas superficiales más altas, menor humedad y alteraciones en la regulación del clima. Como aspecto positivo, promover el ecoturismo regenerativo ofrece a residentes y turistas una oportunidad educativa para apreciar el papel de la naturaleza en la revitalización de su salud.
La implementación de la DE en Ipoh mediante un enfoque descendente ofrece varias ventajas. Entre ellas se cuentan los objetivos claros fijados por el ayuntamiento de Ipoh, una toma de decisiones más eficiente por parte de los jefes de departamento y una coordinación eficaz gracias a un plan y una estructura organizativa centralizados, que garantizan una comunicación ágil y la rendición de cuentas. Sin embargo, un desafío clave es difundir el conocimiento entre el personal de menor rango y las comunidades locales. Para abordarlo, se han tomado medidas para formar al personal del ayuntamiento mediante reuniones abiertas y sesiones de fortalecimiento de capacidades, capacitándolo para actuar como embajador del proyecto. También se han celebrado sesiones de participación pública para presentar la DE y sus beneficios a la ciudadanía. De cara a 2025, fomentar la cooperación con concejales, líderes locales, ONG y figuras políticas es fundamental para difundir el conocimiento de la DE desde las bases y demostrar su impacto positivo en los medios de vida.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para promover el desarrollo urbano sostenible?
Las ciudades son responsables del 75% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y albergan a más de la mitad de la población mundial, cifra que aumentará a dos tercios para 2050. Si priorizan las energías más limpias, las ciudades podrían contribuir a más de la mitad de las reducciones de emisiones necesarias para mantener el calentamiento global por debajo de los 2 °C, en consonancia con el Acuerdo de París.
Para lograr ciudades y comunidades con cero emisiones netas y positivas para la naturalezapara 2050, el Foro Económico Mundial colabora con partes interesadas de los sectores público y privado en iniciativas que impulsan la ambición mundial mediante acciones locales. Estas son solo algunas:
Alianza Davos Baukultur: Promover la planificación, construcción y gestión de alta calidad de edificios, infraestructuras y espacios públicos mediante principios basados en la resiliencia climática, la sostenibilidad y la circularidad en el entorno construido. Más información.
Coalición Global para la Nueva Movilidad: Explorar nuevas soluciones para reducir la congestión y las emisiones, mejorar la infraestructura de vehículos eléctricos y transformar la movilidad y las entregas urbanas. Más información.
Alianza para la Innovación Urbana: Conectar a innovadores y emprendedores con nuevos mercados y oportunidades que reinventan y transforman la calidad de vida y las economías locales. Más información.
Alianza Global de Ciudades Inteligentes del G20: Acelerar soluciones inteligentes y prácticas para fortalecer la resiliencia climática, mejorar el bienestar público y abordar los desafíos más apremiantes que afrontan las ciudades y comunidades locales. Más información.
El futuro de los viajes y el turismo: Impulsar un crecimiento económico inclusivo y sostenible, preservando al mismo tiempo el patrimonio cultural y protegiendo los ecosistemas naturales. Más información..
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La comunidad ha acogido con entusiasmo el concepto de economía de la rosquilla y muchas personas han expresado interés en las acciones que pueden emprender para contribuir a alcanzar el «espacio seguro y justo» dentro de la rosquilla. Esto refleja un creciente afecto por Ipoh y un mayor sentido de pertenencia. El propio término «rosquilla» despierta curiosidad entre la ciudadanía, sobre todo al descubrir que no solo se refiere a un dulce, sino también a un espacio seguro y próspero para las personas, la biodiversidad y el medioambiente.

