Desde la salud hasta la educación y el comercio, la infraestructura pública digital es esencial para nuestra vida y nuestros medios de subsistencia.
La infraestructura pública digital es la «vía» sobre la que los actores del sector público y privado pueden crear aplicaciones y productos que beneficien a las personas.
La cooperación digital entre países es esencial para avanzar en la creación de infraestructura pública digital en todas partes.
Los últimos dos años han demostrado sin lugar a dudas lo esencial que es la infraestructura digital en nuestras vidas. Desde la banca en línea hasta la educación, el trabajo e incluso la salud, la infraestructura digital nos hace más seguros, prósperos y mejor conectados.
Por eso, mejorar y proteger la infraestructura pública digital (IPD), y ampliar el acceso a ella, es fundamental para avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.
Maximizar el potencial de la infraestructura pública digital
En la Hoja de ruta para la cooperación digital, el secretario general de las Naciones Unidas identificó los bienes públicos digitales (BPD) —soluciones y herramientas de código abierto— como un mecanismo clave para acelerar el logro de los ODS. A medida que aumenta rápidamente la cooperación digital mundial en torno a los BPD, liderada por la Alianza de Bienes Públicos Digitales, se ha vuelto imperativo aprovechar al máximo el potencial de los BPD para crear una infraestructura pública digital (IPD) inclusiva, equitativa y segura.
La IPD comprende sistemas y plataformas digitales a escala poblacional que respaldan funciones básicas para toda la sociedad y actúan, en la práctica, como «vías» para las transacciones digitales, como la identificación digital, los pagos digitales, el intercambio de datos y las credenciales verificables. Pueden sustentar sectores enteros, como la salud y la educación, y abrir oportunidades de cooperación mundial y regional al permitir supervisar los compromisos climáticos, mejorar el acceso a la justicia o facilitar el comercio digital.
Aunque la IPD y otros sistemas digitales pueden derribar los silos de datos y crear una infraestructura tecnológica compartida que fomente la participación del sector privado en la prestación de soluciones innovadoras, también pueden exponer a las personas a riesgos. La implementación de la IPD debe mitigar y prevenir las violaciones de la privacidad, la manipulación del comportamiento basada en datos, el robo de identidad, el fraude y la exclusión de servicios públicos esenciales.
Para crear cuidadosamente una infraestructura pública digital con un enfoque que abarque a toda la sociedad, es preciso tener en cuenta varios aspectos clave. Esto incluye recurrir a los BPD y prestar asistencia técnica para garantizar que la cooperación digital proteja los derechos humanos, contribuya a la soberanía digital de los gobiernos y se arraigue en los ecosistemas digitales locales.

Cómo crear correctamente una infraestructura pública digital: 5 claves
A partir de la labor del PNUD en distintos países, estas cinco claves son fundamentales para diseñar una asistencia técnica eficaz para la IPD:
Para que la IPD sea inclusiva, debe adoptar un enfoque que abarque a toda la sociedad.
Aunque el sector del desarrollo está reconociendo la importancia de la IPD para el desarrollo, crear infraestructura pública digital no es «simplemente» una agenda de desarrollo: es una oportunidad para orientar los componentes de la infraestructura al interés público y acelerar la inclusión digital, aumentando la soberanía digital de los países. Esto requiere invertir en diálogos entre países, cocreación y planificación inclusiva. La cooperación y la planificación regionales, por ejemplo, mediante el Acuerdo de Libre Comercio Continental Africano, pueden contribuir a crear normas comunes para las vías digitales que permitan prosperar al comercio y a los sectores relacionados.
Cada vez se desarrollan más herramientas para ayudar a los países a crear IPD con un enfoque que abarque a toda la sociedad. Por ejemplo, la iniciativa de múltiples partes interesadas GovStack desarrolla un enfoque seguro y basado en estándares para diseñar e implementar componentes básicos de la IPD.
La gobernanza de los BPD para la IPD requiere nuevos modelos de cooperación digital.
La gestión y el mantenimiento conjuntos de cualquier recurso por parte de entidades soberanas —en particular, de infraestructura digital esencial para los servicios que presta el Estado— plantean importantes cuestiones de gobernanza. Esto brinda la oportunidad de colaborar con los países en decisiones estratégicas sobre aspectos como la elección, la portabilidad de los datos, el empoderamiento mediante los datos y la interoperabilidad para crear y respaldar nuevos modelos de cooperación digital entre países.
Un enfoque centrado en las personas para crear IPD es fundamental
para protegerlas e impulsar la inclusión.
A medida que los gobiernos empiezan a dar prioridad a las inversiones en infraestructura pública digital, es importante tener en cuenta tanto los aspectos técnicos como los «no técnicos» de la creación de infraestructuras inclusivas. Entre estos últimos se encuentra un enfoque que pone a las personas en primer lugar y se centra en la equidad, la buena gobernanza y los marcos regulatorios que garantizan que nadie se quede atrás.
Involucrar al ecosistema digital local para lograr una transformación digital duradera.
Desarrollar capacidades locales va mucho más allá de enviar a expertos internacionales para que trabajen codo a codo con socios gubernamentales. Es fundamental involucrar a actores locales, como universidades y aceleradoras. La Red Upanzi de bienes públicos digitales de CMU África es un ejemplo de inversión a largo plazo en capacidades para implementar y mantener BPD.
Se necesitan más pruebas del impacto de los BPD en la creación de IPD.
El potencial del código abierto y de los BPD para crear infraestructura pública digital es considerable. Adoptar un BPD puede reducir los costos y acelerar la adopción. Los BPD también pueden servir de base para un sistema de soluciones interoperables que se integren fácilmente entre sí. Para aumentar y priorizar las inversiones adecuadas, debemos comprender mejor cómo los bienes públicos digitales utilizados para crear IPD contribuyen a los Objetivos Mundiales. El PNUD, Fondo Co-Develop y la DPGA ya colaboran con los países para medir la contribución de la IPD al logro de la Agenda 2030.
Ahora tenemos la oportunidad de replantear la asistencia técnica y cocrear a nivel local. Casos como el de la Red Abierta para el Comercio Digital del Gobierno de la India (ONDC), una ambiciosa infraestructura pública digital para el comercio electrónico, ponen de relieve el potencial de los BPD para crear una IPD abierta y descentralizada, frenar los monopolios digitales y apoyar a las microempresas y pequeñas y medianas empresas, así como a los pequeños comerciantes. Este es solo uno de los muchos ejemplos del bien que los BPD pueden hacer por la sociedad.
Para aprovechar plenamente los beneficios de la IPD y los BPD, todos los actores interesados —incluidos gobiernos, organizaciones y empresas— deben asumir un mayor compromiso e invertir más. De este modo, aumentaremos colectivamente nuestras posibilidades de cumplir los ODS y seguir mejorando la vida de las personas.

