La soledad no es inevitable. Así pueden combatirla las ciudades

A woman photographs a Norwegian spruce Christmas tree from Oslo after it was lit at Trafalgar Square in central London, December 4, 2014. REUTERS/Toby Melville (BRITAIN - Tags: ENVIRONMENT TRAVEL TPX IMAGES OF THE DAY) - GM1EAC50C9601
“The way we build and organise our cities can help or hinder social connection.”Image: REUTERS/Toby Melville
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¿Te sientes solo? Si es así, no eres el único. Aunque quizá pienses que es un problema personal de salud mental, el impacto social colectivo es una epidemia.

También es posible que subestimes los efectos de la soledad. El impacto en la salud del aislamiento social crónico es tan perjudicial como fumar 15 cigarrillos al día.

Image: Escuela de Diseño de Melbourne

La soledad es un problema mundial. Medio millón de japoneses sufren aislamiento social. El Reino Unido nombró recientemente a un ministro para la soledad, el primero del mundo. En Australia, Fiona Patten, diputada estatal de Victoria, pide que se haga lo mismo aquí. Andrew Giles, diputado federal, dijo en un reciente discurso:

Estoy convencida de que debemos considerar que responder a la soledad es una responsabilidad del Gobierno.

Fiona Patten

¿Qué tienen que ver las ciudades con la soledad?

«La forma en que construimos y organizamos nuestras ciudades puede facilitar o dificultar las relaciones sociales», señala un informe del Instituto Grattan.

Piensa en el incómodo silencio de un ascensor lleno de pasajeros que no se comunican. Ahora imagina un parque infantil donde los padres suelen entablar conversación. No es que el entorno construido «provoque» la interacción, pero sin duda puede facilitarla o limitarla.

Winston Churchill observó una vez que damos forma a los edificios y luego los edificios nos dan forma a nosotros. He escrito en otra ocasión sobre cómo arquitectos y urbanistas, aunque sin saberlo, contribuyen a crear un paisaje urbano que favorece un paisaje mental poco saludable.

¿Podemos imaginar otras formas de vivir la ciudad, una arquitectura distinta que pueda «curar»la soledad?

Partiendo de esta pregunta, hace poco impartí un taller de diseño de posgrado en la Escuela de Diseño de Melbourne. Los estudiantes, que utilizaron el diseño como metodología de investigación, propusieron posibles respuestas arquitectónicas y urbanas a la soledad.

¿Alguna vez has esperado en una estación de tren, matando el tiempo sin interactuar con la persona de al lado? Diana Ong renovó la estación de tren de Ascot Vale con diversos «recursos para fomentar la interacción social» y promover la conversación y la actividad. Michelle Curnow propuso convertir los vagones de tren en «cabinas de experiencias sensoriales» que animen a la gente a explorar las galerías integradas y escuchar las historias de otras personas durante el trayecto. ¿Quién dijo que desplazarse tenía que ser aburrido?

Image: Escuela de Diseño de Melbourne

Tener una mascota es una de las formas más eficaces de combatir la soledad, pero a menudo la gente no tiene tiempo suficiente para cuidarla. Zi Ye ideó «Puppy Society», una aplicación que pone en contacto a una mascota con varios dueños. Los perros viven en un espacio compartido al que sus dueños acuden para acariciarlos.

Image: Escuela de Diseño de Melbourne

Denise Chan estudió los callejones del distrito financiero de Melbourne y descubrió que muchos están bastante desiertos, pese a ser un símbolo de la vitalidad de la ciudad. Imaginó revitalizarlos con jardines comunitarios, rincones de lectura y mobiliario que animaran a la gente a entrar y relacionarse, por ejemplo, durante la pausa del almuerzo.

Image: Escuela de Diseño de Melbourne

¿Eres de esas personas a las que les cuesta comer a solas? A Fanhui Ding sí, y por eso ideó un restaurante gestionado por estudiantes para la Universidad de Melbourne. Los estudiantes obtienen créditos trabajando en las granjas acuapónicas que abastecen el restaurante, y pueden usarlos para pagar una comida. También se ofrecen descuentos a quienes comen en la misma mesa, para animar a los estudiantes a relacionarse mientras comparten la comida. Dado que muchos estudiantes internacionales sufren de soledad, su propuesta recurre a la cocina, la comida y la agricultura como actividades terapéuticas.

Beverley Wang estudió la soledad entre la población de edad avanzada. Ideó un proyecto llamado «Nurture», que consistía en diseñar un jardín de infancia en el mismo edificio que una residencia de mayores. Al crear espacios para contar historias, incorporó a las personas mayores al jardín de infancia como ayudantes informales en el aprendizaje, dándoles un sentido de propósito.

Hay un tipo de soledad completamente distinto que acompaña a la pérdida de un ser querido. Al tenerlo en cuenta, Malak Moussaoui diseñó una instalación que cultiva flores en su propia estructura y que se coloca en los cementerios. En vez de limitarse a comprar flores de camino, el diseño de Malak busca reunir a las personas, introducir la jardinería floral como medida terapéutica y ofrecer espacios donde puedan compartir el duelo. Así, podrían conocer a otras personas con historias de pérdida parecidas y conectar con ellas.

Image: Escuela de Diseño de Melbourne

Otros estudiantes abordaron situaciones más conocidas, como diseñar más espacios para la interacción social en edificios de apartamentos de gran altura y rediseñar supermercados para convertirlos en lugares que la gente visite los domingos por la mañana. El trabajo de los estudiantes puede consultarse aquí.

Más allá del mero análisis de los problemas, los resultados de la investigación muestran que un futuro alternativo, con menos soledad, es posible. Sin pretender resolver la soledad, el diseño puede ser una herramienta importante para hacerle frente.

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