Siete de cada 10 personas vivirán en ciudades para 2050, pero son un entorno injusto para las mujeres, según un nuevo informe.
El precio que pagan las mujeres por vivir en las ciudades incluye violencia, pobreza, cantidades desiguales de trabajo de cuidados no remunerado, oportunidades laborales limitadas y falta de poder en la toma de decisiones públicas y privadas.
El PNUD identifica 4 áreas clave de mejora en lo que respecta al diseño de ciudades que funcionen para las mujeres.
A medida que se acerca el Día Mundial de las Ciudades, el 31 de octubre cerca de la mitad de la población urbana se encuentra en desventaja: las ciudades son entornos injustos para las mujeres, según la ONU.
Esto ocurre a pesar de que más personas viven en ciudades que nunca, unos 4.400 millones de personas, o el 55 % de la población mundial. Y se prevé que esta cifra se duplique para 2050, con siete de cada 10 personas viviendo en entornos urbanos.
“Las ‘penalizaciones’ que pagan las mujeres por vivir en las ciudades incluyen violencia, pobreza, cantidades desiguales de trabajo de cuidados no remunerado, oportunidades laborales limitadas y falta de poder en la toma de decisiones públicas y privadas”, afirma el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en un nuevo estudio.
Diseñar ciudades que funcionen para las mujeres analiza la vida urbana contemporánea desde la perspectiva de mujeres de diversos orígenes para identificar problemas y encontrar formas de mejorar las ciudades.
¿Qué debe cambiar para mejorar las ciudades para las mujeres?
1. Una voz en los puestos de liderazgo
La mayoría de las ciudades fueron diseñadas y construidas por hombres, lo que ha dado lugar —quizás no sorprendentemente— a políticas y características que a menudo pasan por alto las necesidades de las mujeres.
Las mujeres siguen estando muy poco representadas en puestos clave de toma de decisiones, incluso en los países desarrollados. Actualmente el 35 % de los miembros del parlamento de la Cámara de los Comunes del Reino Unido son mujeres y esta cifra es la más alta de la historia.
El informe recomienda que los responsables de políticas con funciones de planificación urbana busquen las perspectivas de las mujeres para diseñar espacios que generen mejoras para todos.
Además de dar a las mujeres voz en la toma de decisiones urbanas, en el liderazgo y en la elaboración de leyes, el uso de datos desagregados por sexo —que separa los conjuntos de datos en las categorías binarias de hombre y mujer— puede orientar las decisiones de diseño y de políticas.
Un ejemplo es Suecia, donde el uso de estos datos demostró que dar prioridad a la retirada de nieve de las vías arteriales perjudicaba a las mujeres y a los niños, que utilizaban predominantemente los carriles bici. Despejar primero los carriles bici redujo los accidentes un 50 % y ahorró dinero al gobierno local.
2. Ciudades que celebran los logros femeninos
Las estatuas, los monumentos y los nombres de calles pueden infundir un sentido de identidad urbana, destacando la labor y los logros de grupos e individuos. Pero, al parecer, no en el caso de las mujeres. Solo el 4 % de las estatuas de Londres representan a mujeres —aproximadamente la mitad de las que representan animales— y Londres está en realidad a la vanguardia, ya que solo entre el 2-3 % de las estatuas representan a mujeres en la mayoría de las ciudades, según el informe.
No ocurre lo mismo en Aspern, en Viena, donde todas las calles y los espacios públicos llevan nombres de mujeres, lo que mejora el sentido de pertenencia y de identidad al reconocer y dar a conocer los logros femeninos.
Además de reconocer la historia de las mujeres, el estudio recomienda ofrecer lugares de trabajo y escuelas más inclusivos, espacios de ocio y culturales seguros, y diseñar espacios diversos y flexibles para personas con discapacidad y personas mayores.
3. Calles más seguras, mejores leyes y educación
Las mujeres a menudo no se sienten seguras en sus propias ciudades, y con razón. En el Reino Unido, el 71 % de las mujeres ha sufrido algún tipo de acoso sexual, mientras que más de la mitad de las mujeres y las niñas ha sufrido violencia en el transporte público en Etiopía, según afirma la ONU.
El estudio promueve la creación de calles, espacios públicos y transporte público más seguros mediante un diseño inteligente. Incorporar la prevención de la violencia en las leyes, al tiempo que se educa a quienes manifiestan conductas misóginas, también ayudará a reducir la violencia contra las mujeres.
Ya hay casos de éxito en todo el mundo. En Melbourne (Australia) se puso en marcha un proyecto para identificar zonas inseguras en espacios públicos a partir de datos obtenidos de forma colaborativa mediante la campaña Free to Be. Los resultados se utilizaron para determinar los requisitos de iluminación, y los datos se emplean ahora como parte del proceso de diseño urbano.
Utilizar la tecnología para crear un enfoque de la seguridad centrado en las personas también puede marcar una diferencia significativa para las mujeres en entornos urbanos. En Quito (Ecuador), un servicio de SMS se utiliza para combatir el acoso sexual en el transporte público. Además de sensibilizar al público sobre la violencia de género, se denunciaron casi 3.000 casos de acoso sexual y se procesó a más de 70 agresores.
4. Más agua y saneamiento para todos
Según la ONU, una de cada cuatro personas no tiene acceso a agua potable segura. A nivel mundial, las mujeres y las niñas son responsables de la recogida de agua en ocho de cada 10 hogares, por lo que se ven afectadas de forma desproporcionada.
Y una de cada tres mujeres no dispone de aseos seguros e inclusivos, lo que favorece la violencia de género y la exclusión, especialmente para las mujeres mayores y con discapacidad, que tienden a evitar visitar zonas sin instalaciones sanitarias públicas accesibles.
La planificación urbana que favorece la salud y el bienestar de las mujeres debe centrarse en mejorar las instalaciones de agua y saneamiento, elevar los estándares de atención sanitaria y nutrición, y crear entornos más seguros, accesibles y verdes, insta la ONU.
Es fundamental que diseñemos nuestras ciudades del futuro —y que rediseñemos las actuales— de forma holística. El Foro Económico Mundial ha publicado una serie de informes sobre las «ciudades preparadas para el futuro», en los que se detalla cómo construir entornos inclusivos para todos.
Para abordar los numerosos retos que enfrentan las mujeres en los entornos urbanos, es vital que las comunidades subrepresentadas tengan la oportunidad de desempeñar un papel más importante para que nuestras ciudades mejoren para todos.

