La urbanización ejerce presión sobre unas infraestructuras urbanas envejecidas, mientras siguen aumentando los costes y la complejidad de prestar servicios esenciales.
Las ciudades deben gestionar la urbanización de forma sostenible y eficiente para mantener su competitividad económica.
Analizamos soluciones innovadoras para los problemas más acuciantes a los que se enfrentan las ciudades.
Las ciudades se encuentran en un punto de inflexión. Sigue aumentando la magnitud del cambio necesario para responder a retos urgentes, retener el mejor talento y atraer capital en un mundo cada vez más móvil, exigente y sensible a los precios. La urbanización ejerce presión sobre las infraestructuras existentes, mientras siguen aumentando los costes y la complejidad de prestar servicios esenciales. A esto se suman las restricciones macroeconómicas y la incertidumbre política, que limitan la rapidez con la que las autoridades municipales y los actores del sector privado pueden intervenir con inversiones esenciales.
Las preocupaciones son especialmente acuciantes para los propietarios, inversores, gestores y usuarios del entorno construido. El valor mundial de los inmuebles que generan ingresos supera los 62 billones de dólares, y más del 19 % pertenece a inversores institucionales.Alrededor del 58 % de este valor se concentra en 40 áreas metropolitanas, lo que subraya la importancia de las ciudades como reserva de riqueza mundial y la necesidad de proteger su valor mediante la inversión y la regeneración.
No hacer nada no es una opción: si no se aborda, la incapacidad para gestionar la urbanización de forma sostenible y eficiente menoscabará la competitividad económica y dificultará que las ciudades retengan el talento cualificado y las instituciones. Los enfoques tradicionales de la urbanización y el desarrollo tendrán que adaptarse para que las ciudades puedan llevar a cabo ambiciosos planes de crecimiento a largo plazo.
Cómo afrontar el crecimiento urbano
Tradicionalmente, las estrategias para dar cabida al crecimiento urbano se dividen en dos vías complementarias: las basadas en la regulación y las basadas en la inversión.
Los enfoques basados en la regulación suelen centrarse en crear políticas de uso del suelo más flexibles, acortar el plazo desde la solicitud hasta la ejecución y simplificar y estandarizar los marcos de presentación de informes de sostenibilidad. Su naturaleza intrínsecamente política añade una dificultad, mientras las ciudades e incluso los países intentan aumentar considerablemente sus objetivos de construcción de viviendas y agilizar los procesos de planificación.
Los enfoques basados en la inversión suelen implicar la construcción de nuevas infraestructuras o la mejora de la oferta existente de una ciudad mediante una combinación de capital público y privado. Esto incluye inversiones en transporte público, energía, agua y telecomunicaciones, además de mejoras en los espacios públicos y en las experiencias de residentes, trabajadores y visitantes. Sin embargo, los tipos de interés más altos, sumados al aumento de los costes de la mano de obra y los materiales, dificultan aún más la ejecución puntual y dentro del presupuesto de proyectos cada vez más complejos.
¿Cómo apoya el Foro Económico Mundial el desarrollo de ciudades y comunidades en todo el mundo?
El Centro para la Transformación Urbana conecta a dirigentes municipales, empresas y gobiernos para comprender los retos y las oportunidades que configuran el futuro urbano.
Mediante el aprendizaje entre pares y la colaboración, el Centro permite a las ciudades intercambiar conocimientos y convertir un entendimiento compartido en soluciones urbanas prácticas y resilientes.
Pero las ciudades son resilientes y muchas están abriendo camino con soluciones innovadoras para atender sus necesidades más apremiantes. Cabe destacar que estas estrategias combinan elementos de los enfoques regulatorios y de inversión para obtener una mayor rentabilidad de la inversión y acelerar la ejecución de infraestructuras esenciales y proyectos inmobiliarios.
En los últimos años han surgido tres nuevos grupos de políticas: soluciones de planificación prediseñadas, mecanismos de financiación alternativos y optimización de la planificación con prioridad digital. La aplicación conjunta de estos enfoques puede aportar importantes beneficios al entorno construido, ayudar a las autoridades municipales a alcanzar objetivos estratégicos generales y abrir oportunidades para que el sector inmobiliario responda a las carencias.
Las soluciones prediseñadas se caracterizan por plazos de ejecución de proyectos más breves y una menor complejidad de planificación, lo que permite aumentar más rápidamente la oferta de viviendas. El «libro de modelos» del Gobierno de Nueva Gales del Sur es un ejemplo reciente destacado. En colaboración con arquitectos, los departamentos estatales de planificación y desarrollo seleccionaron seis diseños ganadores para viviendas de mediana y baja altura que cumplen las normas de calidad arquitectónica, eficiencia energética y reducción del consumo de agua, y que los promotores pueden utilizar para agilizar el proceso de aprobación. Estas soluciones de diseño son un componente fundamental de un enfoque multifacético para la construcción de viviendas, que también incluye políticas de uso del suelo más flexibles y la ampliación de las redes de transporte rápido y las infraestructuras asociadas.
En un contexto de mayor escrutinio de las finanzas públicas, los mecanismos de financiación alternativos se consideran una forma eficaz de movilizar el abundante capital privado «en reserva». Esto es especialmente pertinente para el transporte público y la ampliación de otras infraestructuras. El sistema de metro ligero REM de Montreal, cuya primera fase se inauguró en 2023, ejemplifica las ventajas de los mecanismos de financiación alternativos. Al financiarse principalmente a través de una entidad del fondo público de pensiones de la provincia (CDPQ), los organismos públicos afrontaron menores costes iniciales, mientras que CDPQ tuvo incentivos para planificar a largo plazo gracias al aumento del valor del suelo, el desarrollo y la mejora de la movilidad en el área metropolitana de Montreal. Cabe destacar que la amplia reserva de capital de CDPQ le permitió absorber un repunte de los costes debido a problemas en la cadena de suministro tras la pandemia. El proyecto REM también ayudó a CDPQ a diversificar sus fuentes de ingresos y mejorar su estabilidad financiera.
Las ciudades también estudian cómo las nuevas tecnologías pueden ayudarlas a aprovechar sus datos para optimizar los resultados de una planificación compleja. Mediante modelos urbanos en tiempo real, conocidos como gemelos digitales, y tecnologías similares, las autoridades pueden analizar los efectos de futuros desarrollos, modelar casi al instante diversos escenarios, incorporar información en tiempo real y hacer más transparente el proceso de planificación. Singapur ha sido pionero en este ámbito con su aplicación Virtual Singapore. Además de facilitar la planificación espacial, Virtual Singapore ayuda a agilizar la gestión urbana, ofrece a las empresas información sobre el entorno construido y el capital humano, y permite responder con rapidez a amenazas públicas, como las inundaciones.
El futuro de la urbanización
En última instancia, las autoridades, las instituciones y los inversores tendrán que colaborar de forma más estratégica para prosperar en esta nueva era de urbanización. El pensamiento innovador, la planificación específica y los marcos que permitan a las ciudades abordar varios objetivos simultáneamente serán fundamentales para preservar el valor del entorno construido. Al mismo tiempo, las autoridades deberán equilibrar los riesgos de soluciones cada vez más ambiciosas incorporando al talento adecuado para garantizar que sus planes e inversiones puedan llevarse a cabo.
Con una colaboración proactiva entre los sectores público y privado, las ciudades seguirán siendo terreno fértil para la innovación, la prosperidad y la cultura en el futuro.

