El sector de la edificación y la construcción todavía no cumple con su objetivo de alcanzar emisiones netas cero para 2050.
Considerar el carbono operativo como único indicador de las emisiones del sector no es suficiente: aunque medir el carbono incorporado es más complejo, es necesario para limitar el calentamiento global por debajo de 1,5 °C.
La Alianza Global G20 de Ciudades Inteligentes ha publicado un modelo de política de evaluación obligatoria del carbono de todo el ciclo de vida que sirve de guía a las ciudades y las empresas para alcanzar sus objetivos de descarbonización.
Las ciudades están en el epicentro del impacto ambiental y desempeñan un papel fundamental en la lucha contra la crisis climática. Actualmente, son responsables de 70 % de las emisiones mundiales de CO2, principalmente procedentes de los combustibles fósiles utilizados en procesos industriales, sistemas de transporte motorizado e infraestructuras construidas con materiales intensivos en carbono. Pese a algunos efectos positivos observados durante la pandemia de COVID-19, la brecha entre la trayectoria y el objetivo de descarbonización del sector de la edificación y la construcción se está ampliando, y parece poco probable alcanzar las emisiones netas cero para 2050.
Revertir los efectos adversos de la crisis climática sobre la sociedad, la biodiversidad y la economía es imperativo. Esta urgencia quedó patente en la COP28, donde los líderes mundiales pidieron una acción climática colaborativa, subrayando las responsabilidades compartidas y la intensificación de los esfuerzos para limitar el calentamiento global por debajo de 1,5 °C. Como parte de este esfuerzo, la COP28 puso en marcha la iniciativa Building Breakthrough con 28 países comprometidos a hacer que los edificios de emisiones casi nulas y resilientes al clima sean la norma de aquí a 2030.
Medir y reducir las emisiones operativas derivadas del uso y el mantenimiento de los edificios ha constituido hasta ahora la mayor parte de los esfuerzos de descarbonización. Pero esto ofrece solo una visión parcial de la huella de carbono de un activo construido. Es esencial evaluar también el carbono incorporado de los activos construidos. El carbono incorporado se refiere a las emisiones de gases de efecto invernadero producidas a lo largo del ciclo de vida de un edificio o infraestructura, incluidas las de fabricación, mantenimiento y desmantelamiento.
Aunque el sector de la edificación y la construcción puede determinar las emisiones de carbono de las operaciones cotidianas, los factores de carbono incorporado a menudo no se miden ni se notifican. Medir tanto el carbono incorporado como el operativo completa el panorama de la Evaluación del Carbono de Ciclo de Vida Completo (WLCA, por sus siglas en inglés) de un edificio.
Una WLCA es la suma de la cantidad total de carbono producida por cualquier activo construido a lo largo de su ciclo de vida, compuesta por las emisiones de carbono operativo e incorporado. Las emisiones asociadas al ciclo de vida de los materiales de construcción, desde la extracción y fabricación hasta el transporte, el mantenimiento y la eliminación final, pueden ser complejas de medir sin una orientación fiable.
Evaluación del carbono de ciclo de vida completo
La Alianza Global G20 de Ciudades Inteligentes y las iniciativas Net-Zero Carbon Cities del Foro Económico Mundial, en colaboración con Infosys y C40 Cities, lideran un grupo de trabajo multisectorial. Su objetivo es recopilar y evaluar las mejores prácticas y las medidas adoptadas por los gobiernos locales de todo el mundo en materia de carbono incorporado, y facilitar debates que promuevan la adopción de las mejores prácticas probadas.
A partir de las mejores prácticas observadas en todo el mundo, el grupo de trabajo ha publicado un modelo de política sobre Mandatos de Evaluación del Carbono de Ciclo de Vida Completo, un manual de adopción para responsables municipales, y una Guía para profesionales. En conjunto, estos recursos sirven como plantilla para ayudar a las ciudades y a las partes interesadas pertinentes a elaborar políticas que exijan evaluaciones del ciclo de vida completo para los desarrollos significativos dentro del entorno construido.
La política ayudará a los gobiernos a iniciar el seguimiento y la reducción de las emisiones de los activos de sus sectores de edificación y construcción. Con la ayuda del grupo de trabajo, se está promoviendo que las ciudades de todo el mundo adopten el modelo de política y las guías que la acompañan.
La política se elaboró analizando políticas prácticas y aplicadas por ciudades como Londres, Toronto y Vancouver, así como herramientas de apoyo de otras organizaciones. Estos gobiernos están dando un paso crucial para reducir las emisiones y avanzar hacia sus objetivos de emisiones netas cero, al medir las emisiones de carbono producidas a lo largo del ciclo de vida completo de un edificio, desde el diseño hasta la demolición, en la cadena de valor de la construcción.
Las siguientes políticas existentes ayudaron a orientar la creación del modelo de política global:
Toronto fue la primera jurisdicción de Norteamérica en fijar límites al carbono incorporado en los nuevos edificios de propiedad municipal mediante las actualizaciones de Toronto Green Standard V4. Esta política sigue madurando y endureciéndose con la esperanza de ser transparente y frenar las emisiones incorporadas.
La Estrategia Circular de Ámsterdam 2020-2025 establece un enfoque y un plan para alcanzar una economía plenamente circular de aquí a 2050. Una parte fundamental del plan consiste en cartografiar los flujos de materiales y reducir el uso de materias primas vírgenes, y exige evaluaciones del carbono de ciclo de vida completo para seguir, medir y registrar el carbono operativo e incorporado.
Para alcanzar el objetivo de Londres de convertirse en una ciudad con cero emisiones de carbono, la ciudad aprobó el Plan de Londres para servir de hoja de ruta del desarrollo futuro y del crecimiento sostenible e inclusivo. El plan aborda el análisis del carbono de ciclo de vida completo, jerarquías energéticas específicas, estrategias y reducciones para disminuir su huella de carbono.
Las políticas centradas en la descarbonización de los edificios han evolucionado considerablemente desde que se desarrollaron e implantaron los primeros códigos y normas de eficiencia energética en la década de 1970. En la última década han surgido nuevas políticas orientadas a la generación de energía renovable, la electrificación de los equipos y las emisiones de carbono incorporado. El enfoque político holístico más reciente, la evaluación del carbono de ciclo de vida completo, integra estas políticas dispares, garantizando que las emisiones en todos los aspectos del ciclo de vida se evalúen y optimicen para su reducción.
Vincent Martinez, presidente y director de Operaciones de Architecture 2030
Las ciudades impulsan la demanda de desarrollo, mantenimiento y renovación de los lugares en los que confiamos a diario: nuestros hogares, escuelas, hospitales, calles y otras infraestructuras vitales. Tenemos el impulso necesario para garantizar que el entorno construido se descarbonice, sea resiliente al clima y equitativo: 10 ciudades líderes participaron en el programa C40 Clean Construction en 2019; hoy trabajamos con más de 45 ciudades en todos los continentes. La amplitud y la variedad de la acción de las ciudades puede inspirar la confianza del sector para invertir en soluciones justas. El modelo de política y el manual de adopción son herramientas excelentes para acelerar la actualización global de las políticas de carbono incorporado.
Cécile Faraud, responsable de Clean Construction, C40 Cities
Para reducir las emisiones de GEI relacionadas con la construcción y la demolición, necesitamos la colaboración de los sectores privado y público para alcanzar soluciones que abarquen los edificios, el transporte y los sistemas energéticos de las ciudades, al tiempo que incorporan beneficios sociales y económicos; en la base de todo ello están los marcos normativos, las regulaciones, las herramientas y los incentivos que lo permitan. El modelo de política y los manuales complementarios ofrecen un punto de partida para que los municipios y la industria regulen el carbono incorporado en los proyectos de construcción y avancen hacia sus objetivos de emisiones netas cero. Estos tipos de recursos se combinan después con las Net Zero Carbon City Sprints del Foro para impulsar la colaboración público-privada, resolver problemas de forma colectiva e implantar políticas innovadoras a nivel local.
Sarah Franklin, responsable de Net Zero Carbon Cities, Foro Económico Mundial
Proteger a las personas y el planeta
En la urgente batalla contra la crisis climática, las ciudades están en primera línea del impacto ambiental. Para abordar de manera integral las emisiones de CO2, es esencial evaluar el carbono incorporado de los activos construidos, abarcando todo su ciclo de vida. La WLCA puede identificar las fuentes de emisiones de carbono y facilitar una presentación de informes y una planificación del impacto de carbono a largo plazo más representativos.
El carbono operativo como único indicador de emisiones ya no es suficiente para afrontar la crisis climática y acelerar la transición hacia las emisiones netas cero, especialmente teniendo en cuenta los crecientes riesgos globales que afectan a la calidad de vida de las personas y a la biodiversidad. Por ejemplo, los patrones meteorológicos extremos como los incendios forestales, por sí solos, tienen una magnitud de impacto —desde riesgos para la seguridad y la salud, reducción de la oferta de vivienda, problemas de empleo, hasta desplazamientos de población—. El incendio de 2020 en California (EE. UU.) provocó pérdidas aseguradas estimadas entre 5000 y 9000 millones de dólares, mientras que el incendio de 2017 en el condado de Sonoma aumentó el precio de alquiler solicitado en un 40 %.
El modelo de política WLCA sirve de guía fundamental, basada en las mejores prácticas existentes, para apoyar la normalización de las prácticas de WLCA. Esta política ayudará a los gobiernos a supervisar los avances en descarbonización y ayudará al sector privado a desarrollar datos y herramientas compartibles para la coordinación de la cadena de suministro y la evaluación comparativa de proyectos de bajo carbono.
Para que los líderes mundiales puedan tomar decisiones estratégicas, de inversión y políticas bien fundadas para afrontar la crisis climática, es esencial contar con información fiable y precisa. Un cambio hacia un enfoque de carbono incorporado puede permitir captar datos de emisiones de los activos construidos que reflejen mejor la realidad y fomenten las mejores prácticas.
¿Qué hace el Foro para ayudar a las ciudades a alcanzar un futuro de carbono neto cero?
Una comprensión exhaustiva de la huella de carbono asociada al entorno construido representa un paso crucial para reducir las emisiones mundiales. Ciudades como Londres, Toronto y Ámsterdam están a la vanguardia, impulsando prácticas sostenibles mediante enfoques de evaluación del carbono de ciclo de vida completo. Sin embargo, es esencial una mayor acción colectiva internacional para ampliar las políticas de mejores prácticas que protejan tanto a las personas como al planeta, a la vez que promueven la prosperidad económica.

