Las ciudades son clave para encontrar soluciones regionales a la migración, pero debemos invertir en ellas para lograrlo

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  • Siete de cada 10 personas refugiadas en el mundo se trasladan a las ciudades en busca de empleo y de un lugar seguro al que llamar hogar.

  • Ciudades como Barranquilla utilizan fondos del Consejo de Alcaldes para la Migración para conectar a las personas recién llegadas con empleos.

  • La primera Cumbre de las Ciudades de las Américas es una oportunidad ideal para destacar los beneficios de las soluciones a la migración impulsadas por las ciudades.

La mayoría de las personas migrantes y refugiadas del mundo se trasladan a las ciudades en busca de empleo y de un lugar seguro al que llamar hogar.

Los alcaldes de todo el mundo entienden que la migración no es una crisis que haya que resolver, sino una oportunidad para liberar el potencial de las personas recién llegadas y permitirles contribuir a la vida económica, cívica y cultural de sus ciudades.

Mientras los gobiernos nacionales debaten sobre los regímenes fronterizos y de visados, los alcaldes del mundo están creando proyectos listos para recibir inversiones que promueven la inclusión de las personas migrantes y refugiadas.

En junio pasado, el presidente de EE. UU., Joe Biden, y otros 20 líderes de las Américas firmaron un nuevo acuerdo que promete un enfoque más cooperativo de la migración regional y nuevas inversiones en la inclusión de las personas migrantes: la Declaración de Los Ángeles sobre Migración y Protección.

Ahora, el Gobierno de Biden y Harris en EE. UU. reúne a alcaldes de todo el hemisferio occidental en la primera edición de la Cumbre de las Ciudades de las Américas para compartir soluciones impulsadas por las ciudades sobre una amplia variedad de temas, desde la migración y el cambio climático hasta la salud mundial.

El Consejo de Alcaldes para la Migración, una coalición mundial de alcaldes que acelera la acción frente a la migración y el desplazamiento, y la ciudad colombiana de Barranquilla participarán en la Cumbre de las Ciudades de las Américas con un mensaje sencillo: la asistencia financiera directa a las ciudades puede mejorar significativamente los resultados en materia de migración.

Las ciudades influyen directamente en la inclusión y el empoderamiento económico de las personas migrantes

En 2021, Barranquilla fue una de las primeras ciudades beneficiarias del Fondo Global para Ciudades para Migrantes y Refugiados (GCF), un instrumento del Consejo de Alcaldes para la Migración que canaliza fondos internacionales directamente a las ciudades para que pongan en marcha programas inclusivos diseñados por ellas mismas.

Con una pequeña subvención de incubación de 174.000 dólares, Barranquilla amplió el Centro de Oportunidades que ya tenía la ciudad para atender a la población venezolana y a otras personas migrantes, conectó a más de 100 personas migrantes y refugiadas con empleos formales e identificó a más de 6.000 que necesitaban empleo.

A partir de esta prueba de concepto, la Alcaldía de Barranquilla consiguió 2 millones de dólares adicionales de donantes filantrópicos internacionales para ampliar los servicios de la ciudad y atender las necesidades de las miles de personas migrantes identificadas durante la fase piloto.

Barranquilla no es la única ciudad de Colombia que crea soluciones innovadoras impulsadas por las ciudades para promover la inclusión de las personas migrantes. Medellín obtuvo una subvención del GCF para ofrecer alojamiento de emergencia a más de 300 familias migrantes y refugiadas en riesgo de quedarse sin hogar.

La ciudad complementó esta intervención de emergencia con programas para registrar a las personas migrantes, conseguir que los niños ingresaran en escuelas locales y ayudar a los padres a obtener empleos formales. Gracias a este apoyo integral, más del 75 % de las familias participantes encontraron una vivienda más permanente en la ciudad. Ahora Medellín está consiguiendo por su cuenta más de 1 millón de dólares para mantener este proyecto.

Este tipo de soluciones diseñadas y gestionadas por las ciudades puede tener un mayor impacto a menor costo que el de las ONG internacionales, al tiempo que fortalece la capacidad local e involucra directamente a las comunidades afectadas. Sin embargo, con demasiada frecuencia las ciudades tienen un acceso limitado a los fondos flexibles necesarios para poner en marcha programas.

Las ciudades se enfrentan a obstáculos sistémicos para obtener financiación y ampliar la inclusión de las personas migrantes

A pesar de la trayectoria demostrada de las ciudades a la hora de responder a la migración, conseguir asistencia financiera es un obstáculo importante para que las ciudades actúen en favor de las personas migrantes y refugiadas, especialmente en los países de ingresos bajos y medios.

Las transferencias de fondos de los gobiernos nacionales a las ciudades suelen estar muy restringidas, lo que limita la capacidad de las ciudades para innovar e incluir a las personas migrantes y refugiadas en sus programas. En los países de ingresos bajos, casi el 80 % de las transferencias de fondos de los gobiernos nacionales a las ciudades está sujeto a restricciones sobre el uso que se puede dar al dinero.

A escala internacional, la mayoría de las instituciones de inversión financiera exigen garantías soberanas nacionales o altos niveles de solvencia, requisitos que pocas ciudades pueden cumplir. Solo el 4 % de las 500 ciudades más grandes de los países en desarrollo está clasificado como solvente, lo que limita la capacidad de las ciudades para preparar proyectos atractivos para los inversores internacionales.

El GCF demuestra lo que es posible cuando las ciudades pueden acceder a financiación internacional. Desde su lanzamiento en 2021, el GCF ha pasado de tener un donante a cinco, de 1 millón de dólares a 8 millones y de cinco ciudades beneficiarias a más de 25, y ha ayudado a miles de personas en todo el mundo.

Más del 75 % de los proyectos del GCF han continuado después de la subvención inicial del Consejo de Alcaldes para la Migración, ya sea con ingresos propios de las ciudades o con nuevas donaciones independientes.

Aunque 8 millones de dólares son apenas una gota en el océano frente a la magnitud de las necesidades de las personas migrantes y refugiadas, existe un consenso cada vez mayor en que canalizar fondos directamente a los gobiernos municipales es una nueva forma eficaz de dar rienda suelta a sus ideas más innovadoras y demostrar el inmenso potencial de la acción local a escala mundial.

Este consenso cada vez mayor incluye al senador Bob Menéndez, quien en su plan del 18 de abril pidió al Gobierno de EE. UU. y a los bancos de desarrollo que financiaran la inclusión de las personas migrantes impulsada por las ciudades en las Américas, como parte de las medidas migratorias inmediatas que debería adoptar el presidente Biden.

Los alcaldes están preparados y tienen la capacidad para responder a las necesidades de las personas migrantes y crear oportunidades para todos en nuestras comunidades, pero necesitan recursos para hacerlo.

Mientras el Gobierno de EE. UU. busca soluciones regionales a la migración en la Cumbre de las Ciudades de las Américas, la respuesta está clara: liberar más recursos internacionales para que más ciudades apoyen a más personas migrantes y refugiadas.

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