• Se necesita un enfoque integrado para descarbonizar por completo las ciudades.
• La digitalización de los edificios, la movilidad y la infraestructura energética es clave para alcanzar el cero neto de carbono.
• Descarbonizar las ciudades no solo beneficiará al medio ambiente, sino también al mercado laboral, a la salud pública y al bienestar de las comunidades.
¿Por qué es tan importante descarbonizar las ciudades? ¿Y cómo podemos hacerlo?
La primera pregunta es fácil de responder: las ciudades en las que vive más de la mitad de la población mundial generan casi dos tercios de las emisiones de CO2 que están en la raíz de la amenazante crisis climática de nuestro planeta. Los rascacielos de las megalópolis, los centros comerciales, los SUV en las calles y los aires acondicionados, cada vez más presentes en todo el mundo, consumen en conjunto una enorme cantidad de energía con alto contenido de CO2.
La respuesta a la segunda pregunta es adoptar un enfoque integrado: aprovechar la electrificación limpia y la tecnología digital para armonizar los sistemas energéticos urbanos, al tiempo que se piensa más allá de los proyectos individuales para considerar su impacto en las comunidades circundantes y en el entorno construido.
De hecho, las infraestructuras urbanas de energía, transporte y edificación se están volviendo gradualmente más ecológicas: hay más vehículos eléctricos en las calles de las ciudades, mejores sistemas de tratamiento y reciclaje de agua, y más paneles solares en los tejados de todo el mundo. Según las estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía, las energías renovables, como la solar y la eólica, están llamadas a convertirse en la mayor fuente de generación de electricidad del mundo para 2025, al suministrar un tercio de la electricidad mundial y poner fin al dominio, de décadas, del carbón en la combinación energética mundial.
Todo esto es, por supuesto, bienvenido.
Pero, con la aceleración del cambio climático, necesitamos acciones de descarbonización más integrales en tres frentes. En primer lugar, necesitamos que aún más energía proceda de fuentes renovables. En segundo lugar, necesitamos que más automóviles, calefacción y otras actividades funcionen con electricidad limpia. En tercer lugar, necesitamos que todo, desde las fábricas hasta los edificios de oficinas, los hogares, los sistemas de transporte y los dispositivos de consumo, sea más eficiente energéticamente.
Esta tercera palanca quizá no sea tan llamativa como el auge de los paneles solares o de los vehículos eléctricos. Pero es una pieza fundamental del rompecabezas de la descarbonización, con un potencial aún mayor gracias a las tecnologías digitales.
Consideremos, por ejemplo, las tecnologías que hacen los edificios más eficientes energéticamente, al adaptar automáticamente la cantidad de refrigeración, calefacción o iluminación al nivel de ocupación en cada momento. O las herramientas digitales que permiten a los operadores de una planta de fabricación en Suecia o de una empresa pública de servicios en India gestionar sus operaciones o sistemas de distribución de forma más eficiente e incluso a distancia, en lugar de presencialmente (una característica que ha resultado fundamental en estos tiempos de distanciamiento social y confinamientos).

Imaginemos cuánto más podríamos lograr si integramos digitalmente edificios ultraeficientes, servicios públicos —por ejemplo, transporte o alumbrado— y estaciones de recarga de vehículos eléctricos en un sistema urbano más amplio y altamente eficiente, que ofrezca servicios de mejor calidad a los ciudadanos y beneficios conexos, como la creación de empleo local, la salud y el bienestar. La integración y la interacción entre los activos son la clave para romper con la ecuación tradicional de energía y eficiencia en las ciudades. La batería de un vehículo eléctrico puede almacenar energía no solo para un solo automóvil, sino también, cuando el coche no está en uso, para la comunidad circundante, gracias a las infraestructuras de carga inteligente. El excedente de energía generado por los paneles solares instalados en la azotea de un edificio de oficinas o de un almacén podría utilizarse para abastecer al barrio en su conjunto.
Las tecnologías, las herramientas digitales y las capacidades de análisis de datos que permiten este sistema urbano eficiente ya existen, al igual que hay ejemplos concretos de este enfoque integrado. Por tanto, la integración y la colaboración entre sistemas y partes interesadas son los motores fundamentales para acelerar y ampliar la transición en las ciudades.
La integración de la energía, los edificios y la movilidad requiere una colaboración transversal entre sectores, que abarque desde las empresas de servicios públicos y el sector inmobiliario hasta las empresas tecnológicas y las instituciones financieras. La administración municipal y estatal puede posibilitar y facilitar dicha colaboración mediante la cooperación público-privada. El sector público puede impulsar la gobernanza, las políticas y las licencias, mientras que el sector privado aporta agilidad, tecnología y recursos. Esta cooperación puede compartir y equilibrar los riesgos y las responsabilidades entre las partes interesadas, en beneficio mutuo y para la creación de valor en beneficio de la comunidad en general.
¿Cómo apoya el Foro Económico Mundial el desarrollo de las ciudades y las comunidades a nivel mundial?
El Centro para la Transformación Urbana conecta a los líderes municipales, las empresas y los gobiernos para comprender los desafíos y las oportunidades que configuran el futuro de las ciudades.
Mediante el aprendizaje entre pares y la colaboración, el Centro permite a las ciudades intercambiar conocimientos y traducir la comprensión compartida en soluciones urbanas prácticas y resilientes.
Todo esto se produce en un contexto de gran urgencia. Las epidemias, el clima y las dificultades económicas han creado desafíos únicos en 2020. Pero la lucha contra el cambio climático debe seguir siendo una prioridad. Las ciudades están en el centro de esta lucha y ahora tienen la oportunidad de reconstruir mejor. Nos hemos sumado al Foro Económico Mundial en el esfuerzo por promover el diálogo y movilizar la acción conjunta junto a un grupo de líderes mundiales. Como copresidentes de la iniciativa Ciudades con Cero Neto de Carbono, nuestra ambición es acelerar una transición sostenible en las ciudades, apoyando a los alcaldes en la creación de valor para sus comunidades. Depende de todos nosotros asegurarnos de formar parte de la solución y no del problema.
• Damos la bienvenida a las partes interesadas que quieran unirse a nosotros en este camino. Para saber más, visite la página web del programa y consulte el documento reciente Ciudades con Cero Neto de Carbono: un enfoque integrado.

