Esperar el autobús suele ser bastante monótono, a menos que vivas en una ciudad neerlandesa.
Utrecht, una ciudad de Holanda, en los Países Bajos, acaba de renovar 316 paradas de autobús, equipándolas con «techos verdes,» The Independent informa. Los techos están cubiertos de flores de sedum y otras plantas, que actúan como un oasis para las abejas. Además, la vegetación añadida tiene una gran variedad de otros efectos ambientales positivos.
Como explica BrightVibes, las plantas también ayudan a absorber el agua de lluvia, a capturar el polvo o los contaminantes del aire y a regular las temperaturas. Por no mencionar que incorporar plantas en los espacios urbanos tiene muchos otros beneficios, entre ellos: reducir la contaminación acústica, reducir el estrés, aumentar la biodiversidad, embellecer la ciudad, absorber carbono y mejorar la calidad del aire.
Además de los techos verdes, las paradas de autobús también cuentan con bancos de bambú y luces LED, que son mucho más eficientes que las luces fluorescentes e incandescentes. Y para que el mantenimiento de las paradas de autobús ecológicas sea lo más respetuoso con el medio ambiente posible, los empleados municipales de Utrecht que se encargan de las paradas se desplazan de una a otra en vehículos eléctricos.
Si los ciudadanos de Utrecht se sienten inspirados mientras esperan su trayecto diario en autobús, la ciudad anima a los residentes a instalar techos verdes en sus casas. De hecho, los residentes de Utrecht pueden solicitar una subvención para cubrir los costes de plantar vegetación en sus tejados, según BrightVibes.
Como polinizadores, las abejas desempeñan un papel muy importante en la Tierra, sobre todo en cuanto a la producción de alimentos para los humanos. Según la USDA, la polinización por abejas contribuye a producir uno de cada tres bocados de comida que ingerimos en Estados Unidos. Muchos alimentos que disfrutamos habitualmente no serían posibles sin las abejas. Según la NRDC, el 42 por ciento de las colonias de abejas de Estados Unidos colapsó en 2015, poniendo en peligro el suministro de alimentos en peligro.
Pero en los últimos años ha habido algunos otros proyectos locales para proteger las abejas en todo el mundo.
Por ejemplo, en 2010, una pareja alemana comenzó a instalar colmenas en edificios de Berlín, con el objetivo de ayudar a las abejas y de concienciar sobre la importancia de proteger los insectos polinizadores.
Y también en los Países Bajos, la diseñadora Matilde Boelhouwer ha inventado recientemente flores artificiales autosostenibles, diseñadas para alimentar a insectos polinizadores como abejas y mariposas. Su objetivo es instalar eventualmente las flores en diversas ciudades, y le dijo a Green Matters que las flores no necesitan mantenimiento y que se seguirán sustentando por sí mismas durante unos 10 años.
Si tienes un jardín en casa, hay muchas maneras de aprovechar tu espacio exterior para ayudar a las abejas y a otros polinizadores. Por ejemplo, puedes plantar flores que atraigan a las abejas, como alisón, equinácea, geranio y trébol, preferiblemente en colores vivos como el azul, el morado y el amarillo, según Gardeners Supply Company. También puedes dejar de arrancar malas hierbas de tu jardín y de cortar el césped. Como explica la New York Bee Sanctuary, los dientes de león y otras malas hierbas son excelentes fuentes de alimento para las abejas.
Ojalá otras ciudades sigan los pasos de Utrecht y planten techos verdes en sus paradas de autobús en un futuro próximo.


