Este es el ambicioso plan de Ámsterdam para volverse más ecológica

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Ámsterdam tiene casi 900.000 bicicletas y cerca del 60 % de sus adolescentes y adultos se desplaza en bicicleta a diario. Pero, por verde que sea, la capital neerlandesa aún tiene camino por recorrer. Nueve de sus principales calles no cumplen las normas europeas de calidad del aire, según el gobierno. Por eso, planea que todo su transporte esté libre de emisiones para 2030.

El aire más limpio debería aumentar en tres meses la esperanza de vida de los residentes y reducir las emisiones de CO2 en casi un 10 %.

Bicicletas cruzan un puente en ÁmsterdamImage: Reuters

Zona prohibida para los vehículos diésel y de gasolina

A partir de 2022, solo se permitirá la entrada al centro de la ciudad a autobuses eléctricos o propulsados por hidrógeno. Además, toda la zona urbanizada de Ámsterdam estará libre de emisiones para todas las formas de transporte antes de que termine esa década.

Ámsterdam ya figura entre las 25 «ciudades de vehículos eléctricos» del mundo, que representan casi la mitad de las ventas acumuladas mundiales de vehículos eléctricos (VE), según un informe del Consejo Internacional de Transporte Limpio.

Además de ampliar las zonas de bajas emisiones existentes, la ciudad anima a los habitantes de Ámsterdam a pasarse a los VE mediante sistemas de uso compartido de automóviles y subvenciones.

Aunque muchos vehículos comerciales, como los taxis, ya son eléctricos, la transición podría suponer un mayor desafío para quienes tienen un automóvil privado y no pueden permitirse comprar uno eléctrico. El crecimiento del mercado de segunda mano de VE permitiría que más personas hicieran el cambio, afirma la ciudad.

Capitales del vehículo eléctrico en todo el mundo.Image: Consejo Internacional de Transporte Limpio

Infraestructura para facilitar la transición

En Ámsterdam hay alrededor de 17.000 VE. Según Vattenfall, una empresa energética que proporciona puntos de recarga para VE a la ciudad, esa cifra podría cuadruplicarse en los próximos tres años.

Ámsterdam prevé que para 2025 se necesitarán hasta 23.000 puntos de recarga para respaldar este crecimiento.

Se están instalando hasta 1.000 puntos de recarga en las calles de la capital, que se suman a los 3.000 ya existentes en aparcamientos públicos. Quienes compren un VE también podrán solicitar un punto de recarga en su zona.

Recarga de un automóvil eléctricoImage: Reuters

Preparar la red eléctrica

La magnitud del proyecto tiene importantes consecuencias para la red eléctrica de la ciudad. Los VE contribuirán a que la carga de la red eléctrica de Ámsterdam aumente hasta cinco veces durante las horas punta, según Vattenfall.

Para hacer frente a esto, se ha puesto en marcha una red de «recarga inteligente». Puede ajustar la velocidad de recarga a la demanda de energía y a la cantidad disponible en cada momento.

Las estaciones de recarga suministrarán menos energía por la tarde, cuando los hogares necesitan más electricidad, y aumentarán la potencia por la noche, cuando el consumo energético es bajo. Lo mismo se aplica a los días en que, por ejemplo, se genera mucha energía solar adicional.

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Querer es poder

La vicealcaldesa de Ámsterdam, Sharon Dijksma, es realista sobre los desafíos. «Necesitamos muchas cosas al mismo tiempo», dijo a CNN. «Pero soy optimista porque creo que existe la voluntad política para lograrlo y también la voluntad social para conseguirlo».

Muchas otras ciudades del mundo, incluidas megaciudades como Ciudad de México, están aplicando medidas para reducir el número de automóviles diésel y de gasolina en sus calles. Seguirán de cerca la experiencia de Ámsterdam.

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