• Las ciudades son la fuerza dominante del cambio para las sociedades humanas.
• Las ciudades, no las naciones, deben garantizar los ODS para el mundo.
• La COVID-19 ha impulsado a las ciudades a intensificar sus esfuerzos en muchos ODS.
Allí donde vive ahora la mayoría de la población mundial, las ciudades desempeñarán un papel de liderazgo en el impulso hacia un futuro más sostenible. Motores del crecimiento económico, consumen más de dos tercios de la energía mundial y son responsables de más del 70% de las emisiones mundiales de carbono.
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas son fundamentales para alcanzar un futuro próspero para todos. Solo uno, el ODS n.º 11, aborda explícitamente las ciudades, pero, de hecho, el 65% de las metas de los ODS solo pueden alcanzarse si las ciudades y las regiones participan.
La COVID-19 ha puesto de manifiesto aún con más claridad la importancia de los ODS. Dada la gravedad de la crisis, cabría esperar que las ciudades los abandonaran para concentrarse en la pandemia. Curiosamente, en lugar de ello, las ciudades informan de un cambio de prioridades: las autoridades locales están dando ahora más importancia a la salud y el bienestar (ODS n.º 3) y al trabajo decente y el crecimiento económico (ODS n.º 8).

Sin embargo, las ciudades de todo el mundo están quedándose atrás en la consecución de la Agenda 2030 en su conjunto. Transcurridos cinco años, los ODS todavía no forman parte de la agenda de las ciudades en un sentido de «business as usual». ¿Cómo pueden, entonces, superar esta situación? Nueva investigación revela que:
1. Las ciudades deberían abordar los ODS paso a paso. Los líderes urbanos reconocen que su atención debe extenderse más allá del ODS n.º 11 (ciudades). Sin embargo, intentar abordar todos los ODS a la vez puede resultar abrumador e incluso frenar a las ciudades. Las ciudades deberían afrontar el camino componente por componente. Allan Macleod, un joven líder en materia de ODS que ha trabajado en el One City Plan de Bristol, recomienda centrarse en objetivos concretos, como el n.º 13 (Acción por el clima), como parte de un «enfoque de abajo arriba» que logrará resultados más concretos que uno «de arriba abajo» que intente hacerlo todo de una vez.
2. Rendir cuentas sobre los ODS no implica necesariamente más trabajo, sino más bien un ajuste de enfoque. Los ODS pueden alinearse fácilmente con las prioridades actuales de las ciudades. Por ejemplo, la ciudad de Nueva York fue pionera en la Revisión Local Voluntaria para los ODS, una herramienta que permite a las ciudades informar directamente a la ONU sobre sus esfuerzos para alcanzar los objetivos. Según Penny Abeywardena, comisaria de Asuntos Internacionales y figura clave detrás de la revisión, alinear el plan verde de la ciudad con los ODS fue relativamente sencillo..
3. Las ciudades deben compartir los éxitos y los fracasos en materia de ODS. La acción de las ciudades en materia de ODS está poco documentada. Las experiencias se registran de forma insuficiente y poco coherente, se comunican de manera desigual y a menudo se reconocen en el marco de otra agenda. Sin embargo, aprender de las experiencias y los fracasos pasados es fundamental para el éxito. Las ciudades deben documentar y compartir sus experiencias locales en el avance de la agenda de los ODS. Esto inspirará a otros lugares y contribuirá a acelerar la acción en todo el planeta.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial por el futuro de las ciudades?
El Centro para la Transformación Urbana conecta a líderes urbanos, empresas y gobiernos para comprender los desafíos y oportunidades que configuran el futuro de las ciudades.
A través del aprendizaje entre pares y la colaboración, el Centro permite a las ciudades intercambiar conocimientos y convertir la comprensión compartida en soluciones urbanas prácticas y resilientes.
4. Es necesario escuchar la voz de las mujeres y los jóvenes para impulsar la agenda de los ODS. La mayoría de los líderes de las capitales del mundo son hombres mayores de 50 años. Aunque las generaciones mayores atesoran una gran experiencia, en las ciudades deben buscarse mecanismos de gobernanza más equilibrados e inclusivos para desarrollar soluciones que funcionen para todos. Helsingborg (Suecia), por ejemplo, ha creado un consejo juvenil para involucrar a la población en el desarrollo sostenible local: una configuración sencilla que puede replicarse en cualquier lugar.

