3 maneras de mejorar nuestras ciudades

People lie in the sun during warm weather as the One World Trade Center and Lower Manhattan are seen in the background from Pier A Park in Hoboken, New Jersey, U.S., July 9, 2017. REUTERS/Eduardo Munoz
Find out how public transport, employment and alcohol all contribute to our cities liveability.Image: REUTERS/Eduardo Munoz
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Los urbanistas, los gobiernos y los promotores inmobiliarios muestran cada vez más interés en hacer que las ciudades sean «habitables». Pero ¿qué características contribuyen a la habitabilidad? ¿Qué zonas de las ciudades son las menos y las más habitables? Las distintas clasificaciones de habitabilidad, en las que Australia suele obtener buenos resultados , no ofrecen mucha orientación útil.

En un informe publicado recientemente, Creación de ciudades habitables en Australia, nuestro equipo definió y elaboró la primera medición de referencia de la habitabilidad en las capitales de Australia.

Desglosamos la habitabilidad en siete «ámbitos»: facilidad para caminar, transporte público, espacios públicos abiertos, asequibilidad de la vivienda, empleo, entorno alimentario y entorno relacionado con el alcohol. Esta definición se basa en los factores que identificamos como fundamentales para crear comunidades habitables, sostenibles y saludables.

La evidencia vincula cada uno de los ámbitos de la habitabilidad con resultados en materia de salud y bienestar. También pueden medirse a escala de una vivienda, un barrio y una ciudad. Esto nos permite comparar zonas dentro de una misma ciudad y entre distintas ciudades.

Aunque los siete ámbitos son importantes, aquí se examinan tres con más detalle.

Facilidad para caminar

En las ciudades habitables, las calles y los barrios se diseñan para fomentar los desplazamientos a pie en lugar de en coche. Las viviendas, los lugares de trabajo, las tiendas, las escuelas y otros destinos cotidianos están a una distancia cómoda para ir caminando. La red de calles resulta cómoda para los peatones, con aceras de alta calidad, manzanas cortas, pocos fondos de saco y viviendas de mayor densidad.

La facilidad para caminar es un factor importante para la habitabilidad porque promueve formas activas de transporte. La creciente inactividad física y el sedentarismo son un problema de salud mundial y contribuyen a alrededor de 3,2 millones de muertes prevenibles al año. En Australia, el 60 % de los adultos y el 70 % de los niños y adolescentes no hacen suficiente ejercicio.

Medimos la facilidad para caminar mediante una combinación de características vinculadas a beneficios para la salud. Nuestro «índice de facilidad para caminar» incluía la densidad de viviendas, el acceso a destinos cotidianos y la conectividad de las calles en un radio de 1.600 metros desde una vivienda. Esta es una distancia que suele considerarse «caminable», equivalente a unos 20 minutos a pie; las características dentro de ese radio influyen en la probabilidad de que una persona camine.

Sin embargo, los barrios donde se puede ir caminando alcanzan todo su potencial solo cuando sus residentes tienen fácil acceso al empleo, en particular mediante el transporte público.

Transporte público

Las ciudades habitables promueven el uso del transporte público en lugar del coche. La mayoría de las viviendas están a una distancia cómoda a pie de las paradas de transporte, y los servicios son lo bastante frecuentes como para resultar convenientes.

Un buen acceso al transporte público favorece la salud comunitaria de dos maneras: al fomentar los desplazamientos a pie y al reducir la dependencia del coche.

Las ciudades australianas se han diseñado en gran medida para los coches, a costa de la salud comunitaria. Cada hora al volante puede aumentar el riesgo de obesidad de una persona en alrededor del 6 %. Los accidentes de tráfico son la octava causa principal de muerte y discapacidad en todo el mundo, y una de las principales causas de muerte entre los australianos de hasta 44 años.

Los coches también son una fuente importante de contaminación atmosférica urbana y ruido, perjudiciales para la salud mental y física.

En un trabajo anterior, nuestro equipo descubrió que las personas tenían más probabilidades de caminar para desplazarse si había una parada de transporte público a menos de 400 metros de su vivienda. La frecuencia del servicio también era importante: debía ser, como mínimo, cada 30 minutos en un día laborable normal.

En Creación de ciudades habitables en Australia, usamos esta medida combinada para cartografiar el porcentaje de viviendas de un barrio, una zona de gobierno local o una ciudad con acceso cercano a servicios frecuentes de transporte público.

Image: Universidad RMIT

Espacios públicos abiertos

En las comunidades habitables, la mayoría de las personas vive a una distancia caminable de un espacio abierto verde y de acceso público, como un parque, un área de juegos o una reserva natural.

Los espacios verdes ofrecen numerosos beneficios para la salud física y mental de las personas, así como beneficios sociales y ambientales para las comunidades. Los parques ofrecen oportunidades para realizar actividad física, como correr, practicar deportes con pelota y pasear al perro.

Cada vez hay más investigaciones que encuentran vínculos claros entre vivir en barrios con muchos parques y una mayor actividad física.

Los espacios verdes urbanos también son importantes para las plantas y los animales desplazados por el desarrollo urbano y aportan otros beneficios ambientales. El efecto refrescante de los árboles y los espacios verdes puede desempeñar un papel importante en el mantenimiento de la habitabilidad de las ciudades australianas, sobre todo porque es probable que las olas de calor en Melbourne y Sídney alcancen los 50 °C para 2040.

En un trabajo que se publicará próximamente, se observó que disponer de acceso a un espacio público abierto de al menos 1,5 hectáreas a menos de 400 metros (unos cinco minutos a pie) estaba asociado con caminar por ocio.

Para este informe, nos costó encontrar un conjunto de datos sobre espacios públicos abiertos que fuera uniforme y estuviera disponible a escala nacional. Algunas zonas disponen de datos de alta calidad procedentes de proyectos de investigación anteriores o de los ayuntamientos, y las imágenes satelitales aportan información útil sobre la cobertura arbórea.

Sin embargo, hacen falta normas nacionales para los datos que permitan a las ciudades comparar y supervisar sus avances en el cumplimiento de los objetivos de habitabilidad.

La ciudad habitable es más que la suma de sus partes

La expresión «ciudad habitable» evoca una imagen de calles arboladas, residentes felices que caminan, van en bicicleta o toman el transporte público, y niños que juegan en los parques del barrio. Esta imagen, aunque inspiradora, no resulta útil para los urbanistas y los gobiernos que trabajan para mejorar la habitabilidad de las ciudades.

Desglosar la habitabilidad en siete ámbitos que puedan medirse y estén vinculados a resultados en materia de salud y bienestar proporciona a los responsables de formular políticas y a los profesionales lo que necesitan para garantizar que mantengamos y mejoremos la habitabilidad de nuestras ciudades a medida que crecen.

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