La legislación reciente demuestra que Estados Unidos se ve en el futuro como líder en energía verde.
El éxito de este proyecto depende de un almacenamiento de energía innovador y sostenible.
Las empresas de almacenamiento de energía deben dirigirse a mercados diversos, utilizar materiales más sostenibles y localizar la fabricación.
Tras más de un año y medio de negociaciones, el Congreso de Estados Unidos y el presidente Biden han aprobado dos leyes que serán fundamentales para construir el futuro de Estados Unidos como líder en energía verde y manufactura industrial. En conjunto, la Ley CHIPS y de Ciencia y la Ley de Reducción de la Inflación permitirán a quienes trabajan en el sector de la energía limpia, que en su mayoría han operado de forma aislada, colaborar con mayor eficacia. Este cambio de paradigma es fundamental para abordar uno de los problemas climáticos más urgentes: electrificar los sectores de la energía y el transporte.
A menudo, estas dos misiones se consideran por separado, pero están profundamente interrelacionadas por la necesidad de mejores sistemas de almacenamiento de energía. Por ejemplo, la batería de un vehículo eléctrico representa el 40 % de su coste total y es el factor que más determina su autonomía. Las encuestas a consumidores indican que esos dos factores —el alto coste y la autonomía limitada— son los mayores obstáculos para la adopción de vehículos eléctricos (VE). Por tanto, descarbonizar el sector del transporte requiere una tecnología de baterías más robusta.
El aumento del uso de energías renovables también depende de la tecnología de almacenamiento de energía. Al almacenar la energía producida durante el día, las baterías a escala de red permiten a los consumidores recurrir a la energía solar cuando no brilla el sol. Un estudio reciente del estado de Michigan indica que necesita 2.500 MW de almacenamiento de energía para 2030 a fin de cumplir sus objetivos de energías renovables. Actualmente, el estado prácticamente no cuenta con capacidad de almacenamiento.
Para satisfacer las necesidades de un sistema electrificado, las empresas de almacenamiento de energía deben pensar estratégicamente. Como fabricante de almacenamiento de energía con sede en Estados Unidos, en Our Next Energy (ONE) tenemos tres estrategias fundamentales de crecimiento:
1. Dirigirse a mercados diversos
Las baterías de los VE suelen durar más que el automóvil. Una estrategia que prioriza el sistema reconoce que, en lugar de desechar o reciclar la batería de un VE procedente de un automóvil averiado, se puede integrar en nuestra red eléctrica para aportar capacidad de almacenamiento esencial. Puesto que es viable destinar una batería de una aplicación de transporte al almacenamiento en la red, pero no al revés, ONE puede ampliar de inmediato la escala de sus productos automovilísticos. Además, a medida que aumentemos nuestra capacidad de fabricación, podremos empezar a fabricar productos optimizados para el almacenamiento en la red y obtener así mayores beneficios para la descarbonización.
2. Utilizar materias primas más sostenibles
La escasez de materiales es un problema de larga data para los fabricantes de sistemas de almacenamiento de energía. Históricamente, las baterías han utilizado níquel y cobalto. Esta combinación de metales era fundamental para alcanzar los niveles de densidad energética necesarios para que los vehículos eléctricos pudieran competir con los tradicionales. Sin embargo, cada vez es más difícil acceder a ambos metales. Por ejemplo, cerca del 20 % del níquel puro disponible en el mercado proviene de una sola empresa minera rusa.
Después de que los países occidentales impusieran sanciones a Rusia en respuesta a su invasión de Ucrania, el precio del níquel se duplicó hasta alcanzar un récord de 100.000 dólares por tonelada y se suspendió su negociación en la Bolsa de Metales de Londres. Esta espectacular subida de precios afecta incluso a las empresas que no utilizan níquel ruso. Por consiguiente, según informa Bloomberg, las interrupciones en las cadenas de suministro de metales esenciales para las baterías harán que los precios de las baterías de los VE suban por primera vez tras una década de descenso rápido y continuo. Algunos analistas creen que esta subida de precios podría prolongarse hasta 2026, lo que podría frenar la adopción de los VE. Sin embargo, mediante las disposiciones de pago directo, la Ley de Reducción de la Inflación ayudará a reducir la volatilidad de los precios de las materias primas y a reforzar nuestra cadena de suministro.
Para garantizar la estabilidad de precios de nuestros productos, hemos desarrollado una batería de fosfato de hierro y litio (LFP) de alto rendimiento que no requiere metales escasos y costosos, como el níquel y el cobalto. Gracias a un diseño innovador, nuestro paquete Aries LFP cuenta con una densidad energética líder en el sector, lo que permite una mayor autonomía a menor precio. Además, una química basada en el hierro permite a ONE buscar insumos sostenibles a muy bajo coste, incluida la extracción de hierro de acero reciclado. La fábrica de ONE —que se anunciará antes de finales de 2022— estará entre los mayores productores de LFP de Norteamérica, y esperamos demostrar al sector que el futuro del almacenamiento de energía reside en las baterías de fosfato de hierro sostenibles y de bajo coste.
3. Localizar la fabricación
Actualmente, solo el 5,5 % de las baterías de iones de litio se fabrican en Norteamérica, según un informe reciente. Aunque las inversiones en el extranjero han contribuido al crecimiento del sector de los VE, la producción en otros países plantea varios problemas. Por ejemplo, en muchos mercados emergentes, la normativa sobre minería y fabricación no protege la seguridad de las personas ni del planeta. Las ineficientes rutas mundiales de transporte marítimo aumentan las emisiones indirectas asociadas a las baterías actuales de los VE. Estas emisiones adicionales pueden y deben reducirse mediante la relocalización de la producción.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para impulsar la transición hacia la energía limpia?
En ONE, decidimos fabricar productos en Estados Unidos. Encargamos un análisis independiente que indicó que, al establecer una cadena de suministro norteamericana y relocalizar la fabricación de celdas, ONE podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de las celdas LFP de nuestro paquete Aries en un 34 %, y las de las celdas sin ánodo y LFP de nuestro segundo producto, Gemini, en un 29 %. Reducir las emisiones indirectas de nuestros productos es fundamental para su sostenibilidad a largo plazo.
Ninguna empresa puede alcanzar todos sus objetivos por sí sola; para crear un mercado de almacenamiento de energía verdaderamente accesible y resiliente, el sector necesita liderazgo en la extracción de materias primas. Aumentar la capacidad de Norteamérica para producir materias primas irremplazables, como el litio, es esencial para nuestra independencia energética a largo plazo. En Estados Unidos se trabaja para extraer litio de fuentes mineras tradicionales, así como mediante nuevas técnicas de extracción de salmuera. El ingenio y el compromiso colectivos del sector estadounidense de materiales auguran un buen futuro para la industria del almacenamiento de energía, al igual que la Ley de Reducción de la Inflación.

