¿Creer o no creer? 5 mitos sobre Shakespeare que probablemente crees que son ciertos

A copy of Shakespeare's Hamlet on a bookshelf.
There are many myths about Shakespeare's use of language.Image: Max Muselmann/Unsplash
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  • Han surgido muchos mitos sobre el uso del lenguaje por parte de Shakespeare. La Universidad de Lancaster, en el Reino Unido, ha empleado análisis informáticos para intentar aclarar los hechos.

  • El proyecto Enciclopedia del lenguaje de Shakespeare de la universidad sugiere que el dramaturgo y poeta no creó tantas palabras nuevas como suele afirmarse.

  • Y, según el proyecto, el vocabulario general de Shakespeare no era significativamente más amplio que el de sus contemporáneos.

  • Todos estos mitos pueden hacernos perder de vista lo que de verdad importaba de Shakespeare: no cuántas palabras conocía, sino qué hizo con ellas.

Se considera ampliamente que el lenguaje de Shakespeare representa la cumbre del inglés. Pero ese prestigio se sustenta en múltiples mitos: ideas sobre el lenguaje que se han alejado de la realidad (o incluso de lo verosímil). Esos mitos nos llevan por caminos engañosos y nos hacen perder de vista lo verdaderamente admirable de Shakespeare: lo que hizo con sus palabras.

La Enciclopedia del lenguaje de Shakespeare de la Universidad de Lancaster, mediante análisis informáticos a gran escala, está transformando lo que sabemos sobre el lenguaje de Shakespeare. Aquí, a partir de algunos de sus hallazgos, revisamos cinco cosas que probablemente creías saber sobre Shakespeare, pero que en realidad no son ciertas.

1. Shakespeare acuñó una enorme cantidad de palabras

Bueno, sí, pero no tantas como se cree: incluso fuentes respetadas dan por hecho que fueron más de 1.000. El Shakespeare Birthplace Trust calcula que fueron 1.700, aunque precisa que esa cifra se refiere a palabras cuya primera aparición se encuentra en obras de Shakespeare.

La palabra «hobnail» aparece por primera vez en un texto atribuido a Shakespeare, pero cuesta imaginar que surgiera de un acto de creación poética. Lo más probable es que ya se usara en el lenguaje hablado de la época y que el uso de Shakespeare sea el primer registro escrito. Los cálculos de cuántas palabras supuestamente acuñó Shakespeare no suelen distinguir entre las que creó deliberadamente y las que se registraron por primera vez en un documento escrito atribuido a él.

Incluso si no hacemos esa distinción e incluimos todas las palabras que aparecen por primera vez en una obra atribuida a Shakespeare, ya fueran acuñadas o simplemente registradas, las cifras están muy infladas. Junto con los académicos de literatura y lingüística Jonathan Hope y Sam Hollands, hemos utilizado ordenadores para buscar entre millones de palabras de textos anteriores a Shakespeare. Con este método, hemos descubierto que solo unas 500 palabras parecen aparecer por primera vez en Shakespeare.

Desde luego, 500 sigue siendo una cifra enorme, y la mayoría de los escritores no acuñan palabras nuevas ni las registran por primera vez.

2. Shakespeare es la lengua inglesa

El mito de que Shakespeare acuñó montones de palabras ha alimentado en parte el mito de que su lenguaje constituye una cuarta parte, la mitad o incluso todas las palabras del inglés actual.

En los textos de Shakespeare hay unas 21.000 palabras diferentes. Algunas se repiten, lo que explica que las obras atribuidas a Shakespeare sumen alrededor de un millón de palabras en total. (A modo de ejemplo, la frase anterior tiene 26 palabras en total, pero «de», «palabras» y «a» se repiten, así que hay 22 palabras diferentes). El Oxford English Dictionary contiene unas 600.000 palabras diferentes, aunque muchas son términos técnicos poco conocidos. Redondeemos, pues, a la baja: 500.000.

Aunque Shakespeare hubiera acuñado todas las palabras que aparecen en sus obras (lo cual, por supuesto, no es cierto, como señalamos antes), estas solo representarían el 4,2 % del inglés actual. Así que Shakespeare solo podría haber aportado una fracción muy pequeña, aunque posiblemente mayor que la de la mayoría de los escritores.

3. Shakespeare tenía un vocabulario enorme

De manera absurda, las afirmaciones populares sobre el enorme vocabulario de Shakespeare parecen basarse en que sus escritos contienen, en conjunto, muchas palabras diferentes (unas 21.000, como señalamos antes). Pero cuanto más escribes, más oportunidades tienes de usar palabras distintas. Esto significa que Shakespeare probablemente encabezaría cualquier especulación sobre el tamaño de su vocabulario simplemente porque se conserva una cantidad excepcionalmente grande de su obra.

Algunos investigadores han utilizado otros métodos para hacer estimaciones más acertadas (siempre son estimaciones, porque no se puede contar las palabras que alguien tiene en la mente). Por ejemplo, Hugh Craig, estudioso de Shakespeare que fue pionero en el uso de ordenadores para analizar el lenguaje en la literatura, examinó el promedio de palabras diferentes utilizadas en muestras de textos de la misma extensión. Descubrió que, en comparación con sus contemporáneos, la frecuencia media con la que aparecen palabras distintas en la obra de Shakespeare es claramente… normal.

4. Shakespeare tiene un significado universal

Claro, algunos temas o aspectos de la condición humana son universales, pero no exageremos diciendo que su lenguaje es universal. El principio fundamental de la lingüística histórica es que todas las lenguas cambian, y Shakespeare no es una excepción.

Los cambios pueden ser sutiles y pasar fácilmente inadvertidos. Pensemos en la palabra «tiempo»: ¿acaso no designa un concepto universal? Pues no.

Para cada palabra de Shakespeare, utilizamos ordenadores para identificar con qué otras palabras se relaciona; esas asociaciones revelan el significado de las palabras.

«Time», por ejemplo, suele aparecer junto a «day» o «night» (por ejemplo, en Hamlet: «What art thou that usurp'st this time of night»). Esto refleja la concepción del tiempo en el mundo moderno temprano (aproximadamente entre 1450 y 1750), más vinculada a los ciclos de la Luna y el Sol y, por tanto, a las fuerzas más amplias del cosmos.

En cambio, hoy, palabras asociadas como «waste», «consume» y «spend» sugieren que el tiempo se considera con más frecuencia un recurso valioso bajo control humano.

5. Shakespeare no sabía mucho latín

Los mitos anteriores son populares y los difunden tanto académicos como personas ajenas al mundo académico (por eso es fácil encontrarlos en internet). Otros mitos pueden estar más circunscritos.

En ciertos círculos teatrales surgió la idea de que Shakespeare sabía poco latín. De hecho, el dramaturgo contemporáneo Ben Jonson escribió célebremente que Shakespeare tenía «poco latín y aún menos griego». Shakespeare no recibió educación universitaria. Es posible que dramaturgos con estudios universitarios, celosos y engreídos, quisieran bajarle los humos.

Junto con la especialista en latín Caterina Guardamagna, descubrimos que Shakespeare utilizó 245 palabras latinas diferentes, mientras que en un conjunto equivalente de obras de otros dramaturgos solo había 28: justo lo contrario de lo que sostiene el mito.

Que Shakespeare utilizara tanto latín sin haber recibido educación universitaria hace aún más admirable su logro.

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