A la gente le cuesta leer durante la pandemia actual, incluso cuando tiene más tiempo disponible.
El psicólogo Shyam Bhat cree que el aumento de la ansiedad causado por la COVID-19 podría dificultar la concentración.
El auge de la popularidad de plataformas de entretenimiento como Netflix también ha hecho que a la gente le resulte cada vez más difícil ponerse a leer un libro.
Cuando entraron en vigor las directrices de confinamiento de India, la gente reaccionó con consternación colectiva porque los libros no se consideraban artículos esenciales.
En circunstancias normales, estaría plenamente entre las personas indignadas de esa categoría. Me considero un lector ávido. Pero últimamente me he descubierto extrañamente incapaz de leer. Miro la gran pila de libros sin leer de mi estantería y los dos relucientes tomos de mi mesilla de noche, pero no he conseguido avanzar ni siquiera unas pocas páginas al día.
Me consuela saber que no soy el único. Varios colegas se han quejado de que, pese a tener «tiempo extra» disponible, leer les parecía una tarea abrumadora. Aunque ese «tiempo extra» es un mito, dado el aumento de las responsabilidades domésticas y parentales que siente la mayoría de la gente, sigue pareciendo contradictorio no poder leer cuando la agenda está despejada de compromisos sociales.
Según los psicólogos, la respuesta está en el vínculo entre la lectura y la salud mental.
Perplejos
Cuesta mucho concentrarse en la última novela cuando se está bajo presión. El estrés en el trabajo o los estudios, los conflictos en casa o las dificultades económicas pueden acumularse y convertirse en ansiedades mayores, capaces de paralizar el pensamiento e impedir que la gente realice de manera óptima tareas básicas. La pandemia puede agravar esta ansiedad, pues se vive la «nueva normalidad» de trabajar desde casa, cuidar de los padres y preocuparse por que el contacto social pueda provocar un contagio. Para algunas personas (aunque no para todas), la ansiedad puede convertirse en un trastorno que deberían consultar con un médico.
«La ansiedad reduce la capacidad de leer y concentrarse, y quienes no tienen un hábito de lectura bien establecido pueden tener dificultades para mantener el ritmo», afirma Shyam Bhat, psiquiatra y médico de Bengaluru. «A su vez, esta incapacidad para leer puede perjudicar su salud mental», añade.
Según los psicólogos, la falta de concentración que requiere la lectura es consecuencia de la respuesta de lucha o huida del cerebro, que puede desencadenar la ansiedad. «…El cuerpo ya no cree que estés a salvo, por muy bien que lo sepas a nivel cognitivo», declaró Alyssa Williamson, psicoterapeuta especializada en traumas radicada en Texas, a Healthline en 2019.
Hay que reconocer que esta respuesta está justificada: la pandemia plantea una amenaza real y tangible, y la gente hace lo que puede para sobrellevarla. A veces, eso significa intentar ayudar al cerebro a pensar pasivamente en otra cosa durante un rato.
La popularidad del contenido a la carta en plataformas digitales y televisión ha reducido el tiempo que la gente dedica a leer. Y, cuando leer se vuelve difícil durante una pandemia, aumenta la tentación de ver una película o una serie por internet. «Se tiende a consumir medios como las series en plataformas digitales porque son más pasivos y no hay que poner el cerebro en marcha del mismo modo que al leer», explica Bhat.
El resultado puede ser un círculo vicioso: la gente ve la televisión porque está estresada, pero puede estresarse por ver demasiada televisión. «Por desgracia, ese tipo de actividad aumenta el estrés a largo plazo, sobre todo si se hace en exceso. Por supuesto, el entretenimiento en cantidades moderadas también puede ayudar con la ansiedad», explica.
Pero no tiene por qué ser así. Leer puede ser terapéutico porque activa el cerebro de una manera más intensa. Bhat, por ejemplo, señala la práctica de la biblioterapia, que consiste en usar libros para mejorar la salud mental. Para lograrlo, incluso en una época tan estresante como una pandemia, hace falta un pequeño esfuerzo para crear conscientemente un hábito de lectura.
Hazlo por ti
No todos los libros son adecuados para ti, sobre todo si estás lidiando con la ansiedad durante esta pandemia. Y no todas las experiencias de lectura tienen que perseguir una publicación en redes sociales sobre cuántos libros has leído este año. Quizá valga la pena leer por el puro placer de hacerlo.
«Es importante desmontar la idea del lector perfecto. A menudo hacemos cosas debido a las restricciones impuestas por un mundo capitalista que recompensa las cosas o actividades realizadas en busca de beneficios, ya sea en forma de información o conocimiento, de aprender palabras nuevas o de leer el mayor número de libros», afirma Vidur Kapoor, profesional de 30 años que dirige Fictional Book Club, un club de lectura quincenal que organiza encuentros en Bombay y Nueva Delhi. «Para mí era importante romper con eso y encontrar el motivo por el que quería leer. Así que piensa por qué quieres leer», añade.
Lo mismo ocurre con los libros que ahora son tendencia en las redes sociales. «Elige uno o dos libros de tu estantería que lleves tiempo queriendo leer. Incluso puede ser un libro que quieras releer. No elijas uno que creas que deberías leer ni te sientas presionado porque se hable mucho de él en las redes sociales», dice Chiki Sarkar, cofundadora de Juggernaut Books. Sarkar cuenta que últimamente disfruta leyendo clásicos como My Ántonia y El duelo de Antón Chéjov.
Encontrar el libro adecuado
A menudo me siento culpable cuando dejo un libro que no estoy disfrutando después de haber empezado a leerlo. Kapoor sugiere pasar a otros libros si uno no te funciona. «No hay libros “malos”, pero sí libros que no funcionan para todo el mundo. Así que empecé a dejar sin terminar los libros que no me funcionaban; me costó un poco superar la culpa que eso me provocaba», explica. «Pero seguía recordándome por qué leía y eso me ayudó a pasar a otra cosa. No deberíamos sentirnos culpables por dejar libros a medias, sin leer; ese es un obstáculo que limita a muchos lectores».
Lo mismo vale para los fragmentos más breves de los libros que sí disfrutas. «Si encontraba párrafos que parecían irrelevantes para la trama y el autor se limitaba a alargar un sentimiento concreto hasta empezar a aburrirme, me los saltaba. Si encontraba una palabra nueva para mí, la rodeaba con un círculo y dejaba la búsqueda para más tarde», añade Kapoor. Lo importante es entrar en el ritmo de la lectura.
Durante una pandemia, un libro de no ficción sobre el desplome de la economía, por ejemplo, podría aumentar aún más la ansiedad. Pasarse a la ficción en este periodo es una manera sencilla de mantener el hábito de lectura. «Incluso los libros de historia que te transportan a otra época pueden ser una buena forma de mantener a raya la ansiedad», dice el encargado de la librería independiente The Book Shop, en Jor Bagh, Nueva Delhi.
Crea un hábito
Al principio puede costar mantener la constancia en la lectura, pero hay trucos sencillos que pueden ayudarte a crear una rutina que se convierta de manera natural en disciplina.
Sarkar recomienda establecer un ritual de lectura para retomar el hábito. Reserva unos 40 minutos cada noche. Cuesta un rato dejar de trastear con los teléfonos inteligentes y otros dispositivos, pero una vez que se acomoda y lee, nota que duerme mejor.
Sigue la siguiente rutina, pero puedes adaptar la tuya a tus necesidades y manías
Métete en la cama con una tetera de infusión o un whisky. Elige tazas a juego para ella y su marido porque le resulta agradable a la vista. «Puede sonar patético, pero me gusta sentirme a gusto y cómoda en ese momento».
«Necesito sentirme fresca y limpia, así que antes me aseo para irme a la cama», dice.
Como parte de este ritual, comprueba que la jarra de agua de la mesilla esté llena.
«Si leo en la cama, es muy importante cómo coloco los cojines y las almohadas. Uso tres para conseguir justo la sensación de apoyo y comodidad que busco», dice.
También buscó a fondo la lámpara de mesilla adecuada, que no fuera ni demasiado brillante ni demasiado tenue, para poder leer sin forzar la vista. «Al final compré en Ikea una lámpara muy mona y súper barata por 1.000 rupias».
También hay otros trucos ingeniosos que los lectores habituales recomiendan.
Encuentra tu grupo
Un club de lectura es una forma estupenda de comprometerte con una disciplina de lectura y retomar los libros. Los clubes de lectura pueden ayudarte a disfrutar de todos los beneficios psicológicos de leer, además de ofrecerte un fuerte sentido de comunidad. «Estos clubes comunitarios también ayudan a combatir la soledad urbana, y sus intercambios y debates pueden incluso contribuir al pensamiento crítico», dice Kapoor.
Reservar un día solo para leer también puede ser una forma estupenda de pasar más tiempo con tu nuevo libro favorito, quizá cuando hayas avanzado más en este recorrido. Sarkar lo compara con tener días sin carne o sin alcohol, y se pregunta si se podrían incorporar días de lectura a la semana.
Con el tiempo, se activará tu memoria muscular de la lectura y estos trucos te parecerán menos deliberados mientras avanzas por esa pila intacta de libros de una manera que tenga sentido para ti.

