El 45 % de las personas compró un libro impreso el año pasado, frente al 23 % que compró un libro electrónico.
Esto sugiere que los libros electrónicos tienen el potencial de complementar la industria editorial y funcionar junto a ella, en lugar de reemplazarla.
Este gráfico muestra la preferencia por los libros impresos y los electrónicos a nivel mundial, siendo los libros electrónicos más populares en China.
Más de la mitad de los alemanes compraron un libro impreso en 2020.
Con la adopción masiva de los teléfonos inteligentes, las tabletas y los lectores de libros electrónicos en los últimos años, muchos han predicho que los libros impresos pronto pasarían a ser cosa del pasado. Y aunque es cierto que las personas utilizan sus dispositivos electrónicos para leer, todavía dependen en gran medida de la tinta y el papel cuando se trata de leer libros.
Según datos de Statista’s Advertising & Media Outlook, la penetración de los libros electrónicos sigue quedando muy por detrás de la de los libros impresos en todo el mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, donde los libros electrónicos son muy populares en comparación, se estima que el 23 % de la población compró un libro electrónico el año pasado, frente al 45 % que compró un libro impreso.
Estos hallazgos sugieren que los libros electrónicos no serán el golpe final para los libros impresos, sino más bien un producto complementario que, en última instancia, debería beneficiar a la industria editorial. Es posible que las personas tomen un lector de libros electrónicos cuando van a la playa o al trabajo, pero, en cuanto a los libros de verdad, no hay nada como el original.



