La transformación organizativa vertiginosa que exige la IA implica rediseñar por completo los flujos de trabajo.
Como solo la mitad de los directivos de alta dirección tiene una estrategia de IA alineada, los departamentos de TI y de personal deben colaborar de forma coherente.
El despliegue de la IA en el sector de la contratación muestra cómo la tecnología puede facilitar una colaboración más enriquecedora entre las personas.
Como profesional de la tecnología, estos últimos tres años me han parecido fascinantes: empecé en TI hace 40 años y este cambio no tiene parangón. Nos enfrentamos a la transformación más profunda de una generación. Nos corresponde gestionarla de una manera que dé prioridad a las personas e impulse la economía mundial.
El FMI afirma que el 60% de los empleos está expuesto a cambios impulsados por la IA, y el Foro Económico Mundial señala que el 44% de las competencias básicas cambiará en los próximos cinco años. El reto para todos nosotros como líderes es garantizar que la IA se adopte de formas que protejan la integridad y la inclusión de los trabajadores, para que nadie se quede atrás.
Este es un momento decisivo. El éxito requiere colaboración estratégica, un rediseño de los flujos de trabajo que tenga en cuenta a los nuevos trabajadores digitales y salvaguardias que garanticen una implementación responsable de la tecnología. El éxito depende de una implementación centrada en las personas.
Las personas en el centro
A mi juicio, el CEO, el CHRO (director de Recursos Humanos) y el CDIO (director de Información Digital) deben unir fuerzas. A principios de año leímos sobre la creación, por primera vez, de un puesto que combina las funciones de CIO y CHRO; esto muestra cómo están cambiando las organizaciones. Sin embargo, más que necesariamente combinar los cargos, se trata de fomentar una colaboración coherente entre TI y el área de personal. Nuestro estudio sobre líderes empresarialesentre 2.500 profesionales de alta dirección reveló que solo el 53% tenía una estrategia de IA alineada. Por nuestro trabajo con alrededor de 100.000 organizaciones, sabemos que la estrategia de implementación tecnológica es solo la mitad de la historia. Es igual de importante que las organizaciones tengan un plan claro para mejorar las competencias y gestionar el cambio. Los trabajadores necesitan apoyo para afrontar esta disrupción.
Todos los líderes deben interesarse profundamente por la IA, no solo quienes trabajamos en TI y tecnología. Se trata de encontrarse con las personas allí donde están. Para nuestro personal, hemos desarrollado más de 760 horas de formación en IA, desde los conceptos básicos hasta la capacitación para expertos en IA. Además, nos hemos asociado con el brazo filantrópico de Microsoft para ofrecer formación gratuita en IA a todos nuestros candidatos.
Una implementación exitosa exige desaprender cómo hemos implementado la tecnología hasta ahora y considerar cómo interactuaremos con la IA como parte de los nuevos flujos de trabajo. La IA requiere experimentación, iteración y acostumbrarse a las soluciones que propone la tecnología. La reinvención del lugar de trabajo es un esfuerzo de equipo: nuestros equipos de TI tendrán que profundizar aún más en los flujos de trabajo.
De la asistencia al aumento de capacidades
Entonces, ¿cómo hacemos que funcione esta interacción entre la IA y las personas? La IA generativa necesita instrucciones humanas, y con la IA agéntica podemos delegar resultados y esta irá iterando para alcanzarlos. Para que funcione, debemos diseñar flujos de trabajo con funciones claramente definidas, en los que la IA complemente las fortalezas humanas. La pregunta es: ¿qué solo pueden hacer las personas y qué puede mejorar la IA? Para responder, los expertos con un conocimiento profundo del ámbito deben formar parte del proceso de diseño.
Todos hemos leído sobre el impacto de la IA en el proceso de selección de personal. Queremos convertirlo en una oportunidad. La IA agéntica puede liberar a los reclutadores para que hagan aquello que los llevó a esta profesión: relacionarse con los candidatos. Emparejar personas con puestos a gran escala exige mucho trabajo: millones de casos cada día.
Así que colaboramos con nuestros reclutadores para identificar los pasos repetitivos y más administrativos de los flujos de trabajo y diseñamos agentes en consecuencia. Dado que cada vacante recibe un promedio de 250 solicitudes, cada vez más generadas por IA, estamos desarrollando capacidades para que los procesos de contratación habilitados por IA encuentren de forma eficaz a los candidatos adecuados para cada puesto. Hemos implementado agentes de preselección, incorporación y recolocación. Los agentes buscan candidatos, los evalúan, hacen seguimiento y elaboran listas de finalistas... También emparejan candidatos con vacantes cuando una asignación está por terminar.
Los resultados son sólidos: los candidatos valoran la experiencia con una puntuación de alrededor de 4,5/5 y se relacionan el 50% del tiempo fuera del horario laboral habitual de los reclutadores humanos. Al disponer de más tiempo, nuestros reclutadores se alegran de poder apoyar a los candidatos mediante un contacto más enriquecedor entre personas. Se trata de diseñar los flujos de trabajo a partir de una comprensión profunda de los resultados deseados y del impacto empresarial, y de garantizar que la tecnología amplíe la experiencia humana.
A medida que aumenta la autonomía, también debe aumentar la supervisión. A medida que la IA se vuelve agéntica, aumentan los riesgos: no se puede auditar cada paso, por lo que hay que auditar la intención, las restricciones, la ética y los valores. Sin una gobernanza estricta, perderemos la confianza. Debemos garantizar que las partes interesadas confíen en las decisiones que tomamos. Nuestro estudio reveló que solo el 34% de las empresas tenía una política de IA clara. Las empresas deben adoptar políticas de IA responsable que garanticen una sólida supervisión humana, así como la ética y la protección de datos.
Estamos ante un momento decisivo para el liderazgo: debemos actuar ahora para introducir la IA en beneficio de la humanidad. Siempre he sido optimista y me entusiasman las oportunidades que trae esta era inteligente. Pero la responsabilidad de los líderes mundiales es enorme. Estamos tomando decisiones que afectarán al futuro de la humanidad. Debemos unir fuerzas y aplicar una gobernanza rigurosa. El futuro de la IA estará determinado no por lo que puedan hacer las máquinas, sino por aquello en lo que puedan convertirse las personas.


