Cooperación entre empresas y trabajadores y competitividad a largo plazo en la era de la IA

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  • La competitividad económica moderna depende de la eficacia con que las industrias y los trabajadores colaboren para adoptar nuevas tecnologías.

  • Las alianzas entre sindicatos y empleadores crean vías de formación esenciales para cerrar las brechas mundiales de competencias técnicas.

  • La participación de los trabajadores y unas reglas claras fomentan la confianza necesaria para lograr transiciones digitales a gran escala.

La competitividad económica depende cada vez más de la eficacia con que los países y las industrias adoptan nuevas tecnologías. La atención está pasando de lo que pueden hacer los nuevos sistemas a cómo pueden aplicarlos eficazmente y a gran escala las economías y las industrias. Esto incluye ampliar la infraestructura, reforzar las competencias, rediseñar los puestos de trabajo y mantener la confianza durante los períodos de cambio e incertidumbre.

Aunque la atención suele centrarse en los gobiernos, los organismos reguladores y las empresas tecnológicas como actores centrales de esta transición, los sindicatos y las organizaciones dirigidas por trabajadores pueden desempeñar un papel esencial para garantizar que estos cambios se introduzcan y gestionen eficazmente en todos los sectores y mercados laborales. A medida que la adopción de tecnología se vuelve cada vez más compleja desde el punto de vista estratégico y operativo, las relaciones laborales se convierten en un factor importante para la resiliencia, la capacidad de la fuerza laboral y la gestión de la transición.

A menudo se presenta al movimiento sindical organizado como reacio al cambio. Aunque en muchos casos pueden surgir tensiones que desembocan en huelgas e interrupciones, con enormes costos tanto para la industria como para los trabajadores, la realidad es más matizada. En varias economías, los sindicatos colaboran con gobiernos, empleadores y proveedores de tecnología mediante el diálogo, la negociación colectiva y alianzas innovadoras para preparar a la fuerza laboral, definir normas en el lugar de trabajo y afrontar el cambio tecnológico.

Cuando la cooperación comienza pronto, las industrias y las economías están mejor posicionadas para convertir la innovación en crecimiento duradero sin interrupciones. El valor práctico de esa cooperación ya se observa en tres ámbitos.

1. Crear nuevas vías de acceso al empleo

Una de las limitaciones más claras al crecimiento actual no es solo el acceso al capital o a la tecnología, sino también el acceso a personas con las competencias necesarias para construir, operar y utilizar nuevos sistemas. El Informe sobre el futuro del empleo señala que el 63% de los empleadores identifica las brechas de competencias como el mayor obstáculo para la transformación empresarial. En muchas industrias, como la manufactura, la construcción, la educación y la energía, el desafío relacionado con la fuerza laboral es ahora tan apremiante como el tecnológico.

Esto ayuda a explicar la creciente ola de alianzas entre empleadores, empresas tecnológicas y organizaciones laborales para crear vías de formación más sólidas. Por ejemplo, los sindicatos de la construcción de Norteamérica (NABTU) se han asociado con OpenAI para ofrecer itinerarios de formación vinculados a centros de datos, sistemas eléctricos y la demanda de construcción, esenciales para la expansión digital. Microsoft y NABTU han puesto en marcha programas gratuitos de formación para trabajadores de oficios cualificados, en respuesta a la creciente demanda de electricistas, técnicos y profesionales de la construcción capaces de trabajar con nuevas herramientas y procesos.

Una lógica similar sustenta SmartStart, una iniciativa auspiciada por el Centro de Fabricación Avanzada y Cadenas de Suministro del Foro, que surgió de los debates de la Serie de diálogos: Empresas y trabajadores celebrados en Davos. La iniciativa reúne a líderes sindicales, empresariales y gubernamentales, y se propone preparar a un millón de jóvenes de Estados Unidos para empleos orientados al futuro en estos sectores de aquí a 2035.

La educación ofrece otro ejemplo. La AFT se ha asociado con Microsoft, Anthropic y OpenAI en materia de alfabetización digital y formación para educadores, mientras las escuelas estudian cómo las nuevas tecnologías pueden apoyar la enseñanza, la administración y los resultados del aprendizaje.

2. Crear reglas claras en el lugar de trabajo que generen confianza y protección

Sabemos que la consulta y la formación de los trabajadores se asocian con mejores resultados cuando se introduce la IA en el lugar de trabajo, y que la confianza sigue siendo un factor importante para su implementación. Es más probable que los empleados adopten nuevos sistemas cuando se explica claramente por qué se utilizan, cómo se toman las decisiones, qué datos se recopilan y en qué aspectos sigue siendo esencial el criterio humano. Crear esa confianza suele depender de marcos claros, desarrollados mediante la participación de empleadores y representantes de los trabajadores.

En sectores como los medios de comunicación y el entretenimiento, la banca y el servicio de atención al cliente, los sindicatos han negociado convenios colectivos que incluyen consultas antes de la implementación, notificación de la introducción de herramientas automatizadas, protección de los datos de los trabajadores y compromisos de supervisión humana en las decisiones delicadas.

En el sector público, los acuerdos que involucran al Sindicato Internacional de Empleados de Servicios y al Gobierno de Pensilvania incluyen disposiciones para que los trabajadores participen en la evaluación y la implementación de nuevos sistemas, junto con la supervisión de la toma de decisiones automatizada. El acuerdo considera a los trabajadores de primera línea expertos en la materia, cuyos conocimientos operativos aportan valor al mejorar el diseño de los sistemas, identificar riesgos y garantizar un uso eficaz en la práctica.

Al mismo tiempo, están surgiendo marcos normativos más amplios. En el Reino Unido, el Congreso de Sindicatos (TUC) ha presentado propuestas sobre gestión algorítmica, transparencia y participación de los trabajadores, mientras que en Alemania sindicatos como IG Metall y DGB están dialogando con los empleadores sobre el uso responsable de la tecnología en la manufactura y otros entornos industriales.

3. Aumentar la participación de los trabajadores

Investigaciones recientes sobre las economías europeas sugieren que una mayor participación de los trabajadores podría contribuir a la competitividad más de lo que se reconoce, sobre todo al impulsar la productividad, la innovación y una adaptación económica más fluida. Los datos también sugieren que una representación más sólida de los trabajadores se asocia con una menor desigualdad de ingresos, lo que puede favorecer un crecimiento estable a largo plazo. Por ello, los mecanismos estructurados para la aportación continua de los trabajadores y la coordinación entre trabajadores y dirección pueden ser un activo competitivo cuando las empresas adoptan nuevas tecnologías y mantienen el compromiso de su fuerza laboral.

Por tanto, los países con una tradición más arraigada de cooperación entre trabajadores y empleadores pueden tener una ventaja. En Alemania, el modelo de cogestión otorga a los trabajadores derechos formales de consulta a través de los consejos de empresa y representación en los consejos de administración sobre cambios importantes en el lugar de trabajo, incluida la introducción de nuevas tecnologías. Esto ha proporcionado canales establecidos para alcanzar acuerdos sobre el ritmo y las condiciones de la automatización, la digitalización y el ajuste de la fuerza laboral durante períodos de cambio industrial significativo.

En Singapur, el sistema tripartito reúne a empleadores, sindicatos y gobierno para abordar las políticas de competencias, el rediseño de puestos de trabajo y la reestructuración económica. El Congreso Nacional de Sindicatos (NTUC) ha apoyado la recualificación, los programas de reconversión profesional y la adaptación sectorial a medida que se modernizan las industrias, incluida una iniciativa reciente para dar prioridad a las competencias en la contratación y la progresión profesional. Este año, el NTUC puso en marcha AI-Ready SG, una iniciativa nacional destinada a dotar a los trabajadores de competencias en IA, apoyar a las empresas en su transformación empresarial y el rediseño de puestos de trabajo, y mejorar la adecuación entre empleos y candidatos a medida que se acelera la adopción de la IA.

Japón se ha basado en relaciones laborales a nivel empresarial y mercados laborales internos, configurados por una larga permanencia en el empleo, salarios basados en la antigüedad y formación específica de cada empresa. Aunque estas prácticas están evolucionando, han apoyado eficazmente el ajuste de la fuerza laboral mediante la reasignación de personal, la movilidad interna y cambios graduales, en lugar de una elevada rotación laboral externa.

El diálogo como vía de avance

Estos resultados no se producen automáticamente. Para reforzar las vías de formación, establecer reglas creíbles en el lugar de trabajo y facilitar las transiciones de la fuerza laboral se requiere una colaboración sostenida entre líderes empresariales, sindicales y gubernamentales.

La cooperación entre empresas y trabajadores no solo se justifica por la representación, sino también por el desempeño económico y la resiliencia. Incluso cuando se dispone de capital y tecnología, el progreso puede estancarse si las empresas no encuentran las competencias adecuadas, si los empleados desconfían de los nuevos sistemas o si las economías no gestionan las transiciones con fluidez. La competitividad a largo plazo dependerá tanto de la invención como de la capacidad de desplegar la innovación a gran escala, con eficacia, equidad y sin interrupciones.

En este contexto, las oportunidades de diálogo constructivo serán cada vez más importantes. A lo largo de 2025, el Foro reunió a líderes empresariales, sindicales y gubernamentales para identificar prioridades compartidas de trabajadores e industrias en ámbitos como la manufactura avanzada, la confianza digital y la IA, el comercio y las cadenas de suministro. El Foro continuará la Serie de diálogos: Empresas y trabajadores en 2026, centrándose en las oportunidades de cooperación para apoyar las transiciones de la fuerza laboral, las vías de formación y los esfuerzos por desplegar eficazmente las nuevas tecnologías en distintas regiones e industrias.

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