‘AI for impact’ prospera en Asia: ¿cómo pueden los sistemas públicos acelerar su adopción?

Wind turbines and solar panels are seen across the horizon.
Despite thousands of promising AI-for-impact initiatives emerging across Asia, many still struggle to move beyond experimentation and into tangible delivery.Image: Quang Nguyen Vinh
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  • Los emprendedores sociales de toda Asia están aprovechando con éxito la IA para resolver desafíos comunitarios locales críticos.

  • Escalar estas herramientas vitales requiere una infraestructura pública digital robusta, más que una sofisticación técnica avanzada.

  • Cómo las ideas prometedoras se convierten en un impacto escalable es un eje central de la Reunión Anual de los Nuevos Campeones, también conocida como Davos de Verano, en China, del 23 al 25 de junio.

La IA tiene un profundo impacto en el mundo, especialmente en Asia, donde los emprendedores sociales aprovechan la tecnología para crear iniciativas que mejoran los servicios de salud, fortalecen los sistemas alimentarios, amplían el acceso a la educación, apoyan la resiliencia climática y optimizan la prestación de servicios públicos.

La propia naturaleza de la innovación social permite que los emprendedores de este ecosistema diverso y de rápido crecimiento conviertan las herramientas emergentes en soluciones prácticas para las comunidades más difíciles de alcanzar, probando qué funciona en condiciones reales, identificando los riesgos que deben gestionarse y destacando oportunidades de impacto positivo. El potencial es enorme.

De la visión a la realidad: ¿cómo utilizan la IA los innovadores sociales asiáticos?

En Filipinas, por ejemplo, una alianza entre Philippine Business for Social Progress y Siemens Healthineers utiliza una herramienta de IA para leer radiografías de tórax en busca de signos de tuberculosis, lo que permite a los médicos examinar cada día a más personas de las que podrían examinar por sí solos.

En otras zonas del país, el Instituto para el Clima y las Ciudades Sostenibles (ICSC) utiliza la IA para mapear la economía oculta de la energía solar en tejados mediante aprendizaje automático e imágenes satelitales. Al proporcionar datos precisos a los funcionarios municipales y al Departamento de Energía, la iniciativa ayuda a formalizar miles de sistemas no registrados, amplía los incentivos y acelera la adopción de energía limpia en un centro urbano de medio millón de habitantes.

Y en Bangladés, la empresa de agua Drinkwell trabaja con todas las empresas públicas de agua del país para operar una red de más de 300 cajeros de agua, que llegan a comunidades a las que la red de tuberías no llega. Drinkwell.AI es un copiloto para servicios públicos entrenado con 13 años de experiencia en ingeniería: diseños de sistemas, procedimientos de mantenimiento, registros de calidad del agua y resolución de problemas sobre el terreno. Un operador que detecta una avería puede preguntar en lenguaje sencillo y obtener una respuesta en segundos, basada en todo lo que el equipo ya ha resuelto, en lugar de esperar a que el único compañero que antes vio el problema esté disponible. El resultado es menos tiempo de inactividad en una red que ha distribuido más de dos mil millones de litros de agua.

Estas soluciones son poderosas porque los innovadores sociales ofrecen un puente entre la tecnología y las comunidades. Su conocimiento sobre el terreno y su comprensión de las comunidades locales les permiten ofrecer soluciones significativas y eficaces.

¿Qué impide que las tecnologías prometedoras lleguen a los sistemas públicos?

Sin embargo, pese a que en la región surgen miles de iniciativas prometedoras de IA para el impacto –pues no faltan ideas ni ambición–, muchas aún tienen dificultades para pasar de la experimentación a una ejecución tangible. Pese a la clara demanda, ¿por qué no se utilizan ya más iniciativas como estas en la esfera pública?

Un informe de la Fundación Schwab, AI for Impact: El papel de la IA en la innovación social en Asia, analiza un conjunto de datos de más de 2.800 iniciativas de IA para el impacto en 10 economías y concluye que la respuesta no se debe, ni mucho menos, a una falta de excelencia técnica o de sofisticación de los modelos. En cambio, el escaso avance se debe a la preparación del ecosistema, que incluye cuestiones relacionadas con la gobernanza, la financiación, la capacidad institucional y la confianza.

Las herramientas prometedoras a menudo no logran integrarse en los sistemas públicos ni en la prestación de servicios de primera línea simplemente porque los ecosistemas no están preparados para ellas. Los innovadores se ven obstaculizados por la escasa interoperabilidad de los datos, la fragmentación institucional, la falta de financiación y los sesgos de financiación que favorecen a los proveedores consolidados, lo que limita las oportunidades para nuevas soluciones.

En cambio, las soluciones exitosas tienden a prosperar en lugares donde los gobiernos alinean la estrategia, la infraestructura y las alianzas, lo que permite su despliegue a gran escala. En Vietnam, por ejemplo, la adopción se acelera gracias a una estrategia nacional integral de IA, tres centros nacionales de innovación en IA, el desarrollo de datos abiertos y la integración de la IA en los servicios públicos de todo el sistema. China, Malasia y Tailandia se benefician de forma similar de una política nacional, de instituciones de coordinación específicas y de una inversión pública sostenida. Estos factores son fundamentales para el despliegue de la IA a escala nacional.

¿Cómo pueden los gobiernos y los inversores desbloquear el poder de la IA en favor del bien común?

Se prevé que la actividad de la IA para el impacto en la región siga expandiéndose en los próximos tres a cinco años. Pero sin ecosistemas de apoyo, muchas ideas que cambian vidas –e incluso que salvan vidas– tendrán dificultades para desarrollar todo su potencial. Para pasar de la experimentación a una implementación a gran escala, es necesario alinear la política, la infraestructura, el talento, las finanzas y las alianzas en torno a resultados claros de interés público y a las prioridades de las comunidades. En otras palabras, debemos construir la “fontanería institucional”.

Para los gobiernos, esto significa demostrar públicamente su apoyo a las soluciones de IA mediante inversiones adecuadas y la creación de normas compartidas sobre la calidad de los datos, la privacidad y la interoperabilidad. Las infraestructuras públicas digitales y los marcos de gobernanza responsable de los datos sientan las bases para que las soluciones de IA probadas se conecten a sistemas básicos como la salud, la agricultura y la protección social, y permiten a los innovadores sociales desarrollar una solución una vez y desplegarla en varios programas.

De manera crucial, los gobiernos también deben crear vías claras para la adopción. Esto incluye procesos de contratación pública que den prioridad a resultados medibles, como la reducción de los tiempos de espera o un mejor acceso a los servicios; entornos de pruebas regulatorios (sandboxes) que permitan probar las soluciones directamente dentro de los sistemas públicos, y una coordinación más sólida entre los ministerios, de modo que las soluciones desarrolladas en un ámbito puedan integrarse y escalarse a nivel nacional. La estrategia nacional de IA de Vietnam, por ejemplo, combina la financiación específica con regímenes de sandbox y la integración obligatoria de la IA en los servicios públicos esenciales.

La IA escala no solo mediante la sofisticación técnica, sino cuando se integra en los sistemas en los que confían las personas y se diseña en torno a sus necesidades.

Las empresas tecnológicas tienen la oportunidad de diseñar productos, plataformas y modelos de negocio pensando en los innovadores sociales. Esto incluye desarrollar herramientas accesibles, arquitecturas modulares y modelos de precios que reduzcan el coste y la complejidad de desplegar la IA en entornos con pocos recursos, lo que permite a las organizaciones más pequeñas apoyarse en infraestructuras de nivel empresarial. Los proveedores de servicios, como las firmas de consultoría y de servicios profesionales, pueden ayudar a cerrar la brecha entre el desarrollo tecnológico y la aplicación en el mundo real, apoyando el desarrollo de capacidades, la formación de competencias y las alianzas entre los innovadores sociales y el sector público.

Por su parte, las organizaciones filantrópicas, las agencias de desarrollo y los inversores de impacto pueden impulsar una mayor adopción pasando de financiar proyectos piloto aislados a financiar a los facilitadores del ecosistema. Esto incluye la financiación de infraestructuras compartidas, las colaboraciones en materia de datos, el desarrollo de capacidades y la ampliación a varios años. En Pakistán, por ejemplo, un sistema de alerta temprana habilitado por IA se está escalando mediante una inversión coordinada en estaciones meteorológicas, plataformas de datos e infraestructura nacional. Esto demuestra que financiar los sistemas subyacentes es tan crucial como invertir en herramientas independientes para llegar a millones de personas.

El diseño centrado en las personas es la clave definitiva para una IA escalable

La aceptación de la IA y, en última instancia, su expansión en las sociedades dependerá de si ofrece beneficios claros y tangibles en la vida cotidiana de las personas. En toda Asia, esa conexión no la establece solo la tecnología, sino los innovadores sociales que traducen una capacidad abstracta en un beneficio concreto, ya sea mejorando el acceso a la atención sanitaria, fortaleciendo los medios de vida o ampliando los servicios esenciales.

La IA escala no solo mediante la sofisticación técnica, sino cuando se integra en los sistemas en los que confían las personas y se diseña en torno a sus necesidades. Cuando las soluciones se fundamentan en el contexto comunitario, se integran en los servicios públicos y cuentan con la infraestructura y las alianzas adecuadas, pueden empezar a ir más allá de los proyectos piloto.

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