Los turnos son largos y las escenas desgarradoras dentro de un hospital de Maryland, donde enfermeras y médicos llevan semanas tratando a pacientes con coronavirus y deben prohibir que las familias visiten a sus seres queridos en sus lechos de muerte.

Para la enfermera Julia Trainor, uno de los momentos más difíciles fue intubar a una paciente y luego llamar al esposo de esa paciente para que pudieran hablar. No se le permitió al marido entrar al hospital.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

“Tuve que ponerla en el teléfono y sostenerlo en su oído mientras él le decía que la amaba tanto, y luego tuve que secarle las lágrimas”, recuerda Trainor, que trabaja en una unidad de cuidados intensivos quirúrgicos.

“Estoy acostumbrada a ver pacientes muy enfermos y estoy acostumbrada a que los pacientes mueran, pero nada como esto”.

La enfermedad COVID-19, causada por el coronavirus SARS-CoV2, ha infectado a más de 580.000 personas en Estados Unidos y provocado el deceso de casi 24.000.

En Maryland, donde a los residentes se les ordenó quedarse en casa desde el 30 de marzo para detener la propagación de la enfermedad, alrededor de 9.000 dieron positivo por el virus y más de 260 murieron.

Después de terminar lo que para muchos fue un turno de más de 12 horas, algunas enfermeras y médicos en un hospital compartieron con Reuters los momentos más difíciles de sus días. El hospital pidió que no se nombrara.

Los trabajadores concordaron que una de las partes más difíciles, más que el horario agotador o la adaptación al trabajo en una nueva unidad, fue presenciar el sufrimiento de los pacientes y sus familias.

Debido a la política de no visitas del hospital, que se implementó para evitar una mayor propagación del virus, el personal médico debe atender las necesidades físicas de los pacientes y ofrecer todo el apoyo emocional que pueda en ausencia de las familias de los pacientes.

“El momento más difícil durante el turno fue ver a los pacientes con COVID morir indefensos y sin sus familiares a su lado”, afirma Ernest Capadngan, enfermero en la unidad de biocontención del hospital.

La comunicación con las familias ha recaído mucho en el personal del hospital. Los funcionarios no pueden transgredir las reglas de no visita, incluso cuando una familia llama desesperada.

“Hoy tuve un paciente que se cayó de la cama y tuve que llamar a su esposa y decirle que no podía ir a verlo, a pesar de que suplicó y le rogó que fuera a verlo”, dice Tracey Wilson, una enfermera practicante.

Tracey Wilson, 53, una enfermera practicante que cuida a los pacientes de COVID-19 en una unidad de cuidados intensivos (UCI), posa para una fotografía después de un turno de 12 horas, fuera del hospital donde trabaja, durante el brote de la enfermedad coronavirus (COVID-19), Maryland, EE.UU., 3 de abril de 2020.
Tracey Wilson, 53, una enfermera practicante que cuida a los pacientes de COVID-19 en una unidad de cuidados intensivos (UCI), posa para una fotografía después de un turno de 12 horas, fuera del hospital donde trabaja, durante el brote de la enfermedad coronavirus (COVID-19), Maryland, EE.UU., 3 de abril de 2020.
Imagen: REUTERS/Rosem Morton

“Uno de los momentos más difíciles fue tener que ver a un miembro de la familia de un paciente COVID decir adiós a través de un iPad”, dice Tiffany Fare, enfermera en la unidad de biocontención. “No puedes ver a tu ser querido y luego se van”.

Hay muy pocas oportunidades para descansar durante un turno, aunque los colegas se cuidan unos a otros e intentan cubrirse cuando alguien necesita un descanso.

Cheryll Mack, una enfermera en la sala de emergencias, cuenta que intenta salir durante 15 minutos al día para respirar. “Me ha dado alivio, sólo (tomar) aire fresco”.

Cada turno concluye con un ejercicio de descontaminación similar. Enfermeras y médicos deben quitarse el equipo de protección personal y ducharse inmediatamente antes de entrar en contacto con sus familias.

“Tomo una ducha muy larga y muy caliente. Y luego suelo sentarme en el sofá y (...) leer un libro o ver algún reality show sin sentido para relajarme”, dice Martine Bell, una enfermera.

La Dra. Laura Bontempo, de 50 años, una médica de medicina de emergencia que se ocupa de los pacientes de COVID-19, usa su equipo de protección personal cuando ve a los pacientes, mientras posa para una fotografía después de un turno de nueve horas, fuera del hospital donde trabaja, durante el brote de la enfermedad coronavirus (COVID-19), Maryland, EE.UU., 5 de abril de 2020.
La Dra. Laura Bontempo, de 50 años, una médica de medicina de emergencia que se ocupa de los pacientes de COVID-19, usa su equipo de protección personal cuando ve a los pacientes, mientras posa para una fotografía después de un turno de nueve horas, fuera del hospital donde trabaja, durante el brote de la enfermedad coronavirus (COVID-19), Maryland, EE.UU., 5 de abril de 2020.
Imagen: REUTERS/Rosem Morton

Laura Bontempo, doctora de emergencias médicas, cuenta que se quita la ropa y el equipo en una carpa de descontaminación que instaló afuera de su casa, y luego se envuelve en una toalla y entra corriendo para ducharse. Después pone su uniforme en la lavadora solo para no contaminar ninguna otra prenda.

Meghan Sheehan, enfermera de 27 años, dice que conduce a casa todas las noches sin encender la radio y usa el tiempo de silencio para reflexionar sobre su turno y sus pacientes. Cuando llega a casa, trata de no detenerse en el día.

“Me voy a casa, me ducho de inmediato y trato de cenar con la familia, y no hablar de eso”, relata. “La noche es definitivamente más difícil porque estás constantemente pensando en lo que traerá el día siguiente”.

Para un ensayo fotográfico vea reut.rs/2wFeik7