La red se ha llenado durante las últimas semanas de fotografías que ilustran cómo multitud de ciudades han abandonado su color grisáceo debido a la descontaminación del aire derivada la paralización de la industria y del transporte.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

Este efecto, uno de los escasos positivos del letargo en el que la epidemia del coronavirus ha sumido al mundo, ha dado un nuevo motivo a parte de la comunidad científica y política a hacer una llamada para avanzar hacia un modelo económico más sostenible una vez cese la epidemia.

El dióxido de nitrógeno (NO2), originado durante las combustiones fósiles, es uno de los principales contaminanes del aire de las ciudades y responsable de muchas enfermedades respiratorias. Esta infografía de Statista, con información de la base de datos World Air Quality Index, recoge sus niveles durante la primera quincena de abril de este año y de 2019 en un conjunto de urbes. En todas las aquí mostradas, el coronavirus ha ocasionado un aire más libre de este compuesto químico, en algunos casos con una gran diferencia. Sin embargo, en una de ellas, en Wuhan, parece que, con la vuelta a la normalidad, el valor vuelve progresivamente a alcanzar los valores normales de 2019.