Se estima que para 2050, el 68% de la población mundial residirá en grandes núcleos urbanos. Para hacer frente a estos nuevos flujos migratorios hay dos opciones: construir hacia las afueras o repensar la distribución del espacio en el centro. Precisamente respecto a la idea de ganar espacio en el centro, un grupo de arquitectos holandeses han ideado un barrio donde el coche quedará relegado a un uso esporádico, lo que les permitirá construir zonas verdes donde antes se estacionaban vehículos.

Parque empresarial reconvertido. El ayuntamiento de Utrecht y el estudio de arquitectura Marco Broekman trabajan desde 2016 en un nuevo modelo de vecindario formado por 6.000 viviendas que estarán distribuidas en 200 edificios y serán construidas en un área empresarial de 242.811 metros cuadrados. Se trata de un nuevo proyecto urbanístico que busca posicionarse como uno de los primeros barrios sostenibles que desplacen al coche para poner al peatón y al ciclista en el centro.

Menos coches. Para poder llevar a cabo los retos del proyecto y construir un entorno con cero emisiones, Merwede desarrollará un sistema de transporte público que conectará el barrio con los principales puntos de Utrecht y del resto del país. Por último y respecto a los coches, la idea principal pasa por poner a disposición de los vecinos una flota comunitaria que permitirá hacer uso del coche de forma compartida.

Teniendo en cuenta que en Utrecht el 60% de los ciudadanos ya se desplazan en bicicleta, habrá también un parque de bicis comunitario para impulsar aún más este tipo de movilidad. Así, en lugar de que cada hogar tenga uno o varios coches, habrá uno por cada tres hogares.

A woman pulls her luggage while walking among hundreds of bicycles outside central train station in Amsterdam, Netherlands, December 1, 2017.  REUTERS/Yves Herman - RC194D9390F0
Imagen: REUTERS/Yves Herman

Modelo energético. El proyecto contará con tejados verdes y paneles solares con el objetivo de ahorrar la mayor cantidad de energía posible y acercar el consumo energético a la neutralidad. A través de la vegetación en la parte superior de los edificios se consigue un aislamiento térmico que reduce el calor en verano y mantiene el calor en invierno. Además, Merwede pretende utilizar el agua almacenada en el canal como elemento regulador del clima que le ayude a enfriar el distrito en verano y mantener el frío a raya en invierno.

Medidas actuales. Al igual que sucedió en su momento con Madrid central, en 2015, Utrecht amplió a todo el centro de la ciudad una de las zonas verdes impulsadas por la Unión Europea. Las zonas de circulación limitada son junto al precio del aparcamiento una de las medidas más utilizadas por el gobierno estatal para disuadir el uso del coche. Según el último ranking de precios de Parkopedia, estacionar durante dos horas en Ámsterdam tiene un precio de 13,1€, lo que convierte a la ciudad holandesa en la más cara del mundo.

El caso de Copenhage. El 56% de los ciudadanos utiliza la bicicleta para desplazarse, el 20% elige el transporte público y el 14% restante prefiere el coche. Sin embargo, este hábito no nace del carácter de los daneses o de una cuestión meramente cultural, es el resultado de cinco décadas de políticas pro bici. Desde que en los 70 Copenhage comenzó a invertir en el desarrollo de carriles bici, la distancia entre quienes se movían en coche (350.000 ciudadanos en 1970) y los ciclistas (100.000 en aquella época) poco a poco se fue acortando. ¿Resultado? En 2016, el transporte en bicicleta superó la movilidad en automóvil.