La supremacía del más fuerte y el silencio mediático a los pueblos indígenas pueden destruir el planeta

El mundo entero es testigo de cómo la Amazonia es arrasada por el fuego que se propaga sin tregua a través del continente americano. Pero esta no es la única consecuencia de un gobierno que alardea con favorecer a la extracción de recursos antes que la preservación de la vida..

Otra gran culpable del desastre natural que se vive es la poca atención que las autoridades y los medios brindan a las personas que habitan en dichas localidades, a los pueblos indígenas. Una voz silenciada con la excusa de la supuesta falta de educación de sus habitantes o de su supuesto poco entendimiento de lo que significa desarrollo.

Desde la invasión occidental en América, los pueblos indígenas se han visto relegados de toda clase de derechos. Con el tiempo y con la convergencia cultural, las nuevas naciones lograron hacerse con autonomía, pero el racismo prevaleció y logró extinguir a muchas culturas autóctonas que se mantenían vivas. Unas intentan hasta hoy convivir con los cambios de la era moderna; mientras que otras, víctimas del expansionismo extractivo, evitan el contacto con sus potenciales verdugos.

Entonces ¿Por qué no promovemos el derecho a la libertad de expresión a cientos de pueblos indígenas? ¿Cuál es la dificultad? Para Jorge Agurto, comunicador intercultural y director del Servicio de Información Intercultural (Servindi) entre los grandes problemas que enfrentan los pueblos indígenas en América, hay tres aspectos que afectan directamente el ejercicio de sus derechos:

  • El sistema educativo: La carencia de docentes en lenguas indígenas y la falta de una educación adaptada a la cosmovisión y contexto de los estudiantes. Esto los lleva a un nivel de exclusión e invisibilidad gigantesco.
  • La discriminación: Desde la conquista hasta nuestros días, los pueblos indígenas sufren de racismo y discriminación. Esto empuja que muchos de ellos, por vergüenza o presión social, dejen de lado su cultura, hasta el punto de negarla.
  • La concentración de medios de comunicación y escasez de medios comunitarios: En países como Perú, los medios comunitarios son casi inexistentes (según los últimos datos alcanzan solo el 1.1% del espectro electromagnético), lo que impide la práctica de las lenguas indígenas y la expresión de sus hablantes. Esa es una de las razones principales por las que los medios no hablan de lo que sucede en la Amazonia: porque no están allí.

Y es que aún estamos lejos de poder comprender a estas culturas milenarias. Muchos de los pueblos indígenas que luchan por preservar sus tierras son juzgados con una visión occidental dominante, “avasallante y unidireccional”. Esto, según Agurto responde a que sus interlocutores no buscan el diálogo y menos la comprensión del otro o del distinto. En conclusión, nos falta desarrollar una comunicación intercultural, algo que muchos pueblos indígenas lo ejercen desde siempre.

Lo que conocemos de ellos es gracias a su vez a los comunicadores indígenas, “agentes comunitarios que tiene vocación de servicio y que usan la comunicación como herramienta social de cohesión cultural”. Estas son personas comprometidas con dar voz a sus comunidades, a pesar de no tener capacitación para el manejo de sus escasos medios de comunicación, por ejemplo. Aún así, ellos están allí, librando una batalla desigual con la industria mediática que los ignoran.

“Si no estás informado en tu propia lengua, no participas de la vida política, de la vida nacional”, es lo que manifiesta no solo Jorge Agurto, sino también la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Por eso, con el fin de unir fuerzas en todo el continente, entre el 10 y 12 de octubre de este año, diversas organizaciones indígenas y especialistas en comunicación intercultural participarán en el Encuentro Internacional de Comunicación Indígena, que se llevará a cabo en el Cusco (Perú). Los pueblos indígenas ya han empezado a alzar su voz, y nosotros tenemos el deber de escucharlos y apoyarlos en su lucha, en nuestra lucha contra la destrucción de la naturaleza en nuestro mundo.