Hoy en día escuchamos todo tipo de historias de lo que es vivir en la región fronteriza de Tijuana-San Diego; y siendo honestos la mayoría no son muy buenas.

Durante la era de Trump, los medios internacionales se han encargado de proyectar una imagen de una región donde pareciera que estamos en zona de guerra entre cárteles de droga y migrantes; aunque hemos tenido momentos oscuros en nuestra historia, pero la realidad sabemos que es diferente.

Con todos los obstáculos y en medio de nuestras diferencias y retos, hemos logrado crear una identidad propia, la cual que llamamos el “estilo de vida transfronterizo”. Una forma de vivir que ilumina lo mejor de cada país a través de talento, cultura, negocios y las personas.

Para mí, “transfronterizo” es quien transita diariamente entre ambos países (EUA/MEX) como parte de su rutina y que busca capitalizar lo mejor de los dos mundos.

Las razones por las que transfronterizos deciden vivir este estilo de vida es por:

Costos: El alquiler y la comida en Tijuana cuestan 50% menos que en el Sur de California.

Cultura: Al venir de países y culturas diferentes, se puede incorporar diferentes formas de pensar que, si se ponen en práctica, pueden llevar al éxito en muchas áreas.

Contactos: Gracias a la interconectividad entre ambos países, el Rolodex personal se duplica automáticamente y las oportunidades se encuentran a la vuelta de la esquina.

Existen varios ejemplos de proyectos que han implementado esta idea con éxito en la región. Uno de ellos es Estación Federal, espacio de uso mixto a unos metros del cruce fronterizo Ped-West en San Ysidro, CA. Espacio que cuenta con departamentos en AirBnb, Oficinas, Coworking y Comercios orientados a trans-fronterizos. Otro ejemplo es Cross Border Xpress, en la zona fronteriza de Otay, que consiste en un aeropuerto binacional que permite conectar al sur de California con el resto de América Latina.

Por supuesto, como cualquier lugar con una economía emergente, aún existen diferencias:

Tráfico: La gente conduce como en India o China, por lo que es preferible usar Uber, caminar o andar en bicicleta.

Disparidad de ingresos: Se puede percibir claramente esta brecha de clases al pasar por zonas marginadas que te dicen que no hay políticas incluyentes a todos.

Cultura: La región fronteriza es un espacio donde convergen polos extremos. Esta polaridad provoca que algunos extranjeros se sientan ansiosos al llegar.

La región fronteriza de Tijuana/San Diego es un ejemplo de cómo dos países pueden prosperar y fortalecerse al verse como uno mismo. Al convertir sus diferencias en nuestras mejores virtudes, forjando así un futuro con gran potencial para ambas comunidades.

En un futuro no muy lejano espero que más personas, de ambos lados de la frontera, decidan adoptar esta nueva forma de vivir, pues trasciende naciones y geografías, además de ser una excelente manera de alinear empatía con oportunidades.

Podríamos escribir páginas y páginas que hablen sobre este estilo de vida, pero al final, tienes que vivirlo para entenderlo.