Viajar al espacio ha sido un sueño recurrente del ser humano. Lo imaginan los niños en sus redacciones sobre el futuro, pero no solo ellos.

Si estamos más cerca de que algo así sea una realidad al alcance de todos, no es tanto gracias a las enormes corporaciones espaciales sino más bien a pequeñas empresas como Zero 2 Infinity, con sede en Barcelona.

Con su lema «simplificando el acceso al espacio» por bandera, Zero 2 Infinity ya ofrece servicios para elevar productos a una distancia que triplica la altura a la que vuelan las aerolíneas. Este servicio, llamado Elevate, sirve para que «empresas de telecomunicaciones o agencias espaciales puedan probar componentes como placas solares, antenas, cámaras de satélites o incluso satélites enteros», explica su CEO, José Mariano López Urdiales. También sirve para realizar experimentos científicos a un coste bajo o para obtener imágenes espectaculares para campañas de marketing, entre otros usos.

Lanzadores reutilizables para abaratar costes

La empresa irá un paso más allá cuando lance su servicio Bloostar, un lanzador de satélites ligeros actualmente en fase beta. Tradicionalmente, lanzar un satélite al espacio ha sido algo muy costoso. Ellos han diseñado un cohete que es transportado por un globo hasta que se ha pasado el 99% de la atmósfera. Solo entonces entonces enciende sus motores y lleva el satélite a órbita. El coste ambiental de este lanzamiento es cero porque las partes del cohete se recuperan y porque las emisiones se realizan fuera de la atmósfera. «Vamos a bajar drásticamente el coste de poner algo en órbita. Es un camino alternativo que facilitará la reutilización y la escalabilidad del servicio», asegura López Urdiales.

Esto será de gran utilidad para todas aquellas empresas con buenas ideas que quieren lanzar satélites ligeros, por ejemplo para la observación terrestre o las telecomunicaciones, pero no tienen cómo lanzarlos. «No les sale a cuenta subir a órbita con los grandes lanzadores de la misma forma que no sale a cuenta usar un tráiler largo para transportar una pieza pequeña».

La impresión de ver nuestro mundo desde la distancia nos hace reflexionar y darnos cuenta de que tenemos que cuidar la Tierra y debemos respetarnos los unos a los otros

Hasta ahora, estos pequeños satélites habían usado el espacio sobrante en los grandes lanzadores cuando estos volaban un satélite pesado. Pero eso hacía que el fabricante del satélite pequeño no pudiera decidir detalles como qué día lanzar o a qué órbita dirigirse. «El satélite grande manda. Es como si hicieran autostop. Hacer un negocio contando con el autostop tiene sus limitaciones. Por ejemplo, no puedes “parecer peligroso”. La innovación radical a veces parece peligrosa. Unas baterías con más energía o un procesador más rápido pueden hacer que no te dejen volar al lado de un satélite que vale cientos de millones», explica de forma muy ilustrativa el CEO de Zero 2 Infinity, que añade que «Bloostar rompe estas limitaciones».

El pasado 14 de febrero, la Agencia Espacial Europea (ESA) anunció que ha elegido varios proyectos de microlanzadores para mostrarles su apoyo. Sabe bien que hay una franja de demanda que los grandes lanzadores no cumplen. Algunos de estos aparatos realizan el lanzamiento desde tierra, como es el caso de Arion 2 de la española PLD Space, y otros desde un avión. Bloostar es pionero en el lanzamiento de microsatélites desde un globo, lo que abarata el coste económico y medioambiental.

Viajes turísticos al espacio

Su tercer producto estrella es Bloon: de nuevo, un globo asciende unos 36 km, pero esta vez lo que transporta es una cápsula en la que pueden viajar personas.

En la web de Zero 2 Infinity ya es posible reservar un billete en una de esas cápsulas, aunque los vuelos estarán en pleno rendimiento dentro de unos años. La empresa ya está vendiendo vuelos a un precio de 110.000€, y espera que la demanda alcance cientos de vuelos al año. «Todos los modelos indican que el precio subirá cuando empecemos a volar ya que la demanda superará la capacidad de volar», augura el CEO de la compañía, que puntualiza que la cápsula también es reutilizable, como un avión de línea.

Bloon ofrecerá un viaje mucho más largo que los viajes en cohete tradicional, que duran unos minutos. Los viajeros tendrán varias horas allí arriba para observar o reflexionar. «Trata de tomar sentido de lo que ves y pregúntate sobre la existencia del universo», invitan desde la web de Zero 2 Infinity.

Quizá, en esos ascensos, las personas busquen una revelación similar a lo que los astronautas llaman el overview effect, un estado de conciencia y relativización que experimentan cuando están en órbita. «¿Quién no se ha preguntado sobre el universo? Por fin cualquiera podrá ver la curvatura de la Tierra, azul en medio de la oscuridad del espacio. La impresión de ver nuestro mundo desde la distancia nos hace reflexionar y darnos cuenta de que tenemos que cuidar la Tierra y debemos respetarnos los unos a los otros»,reflexiona López Urdiales.

¿Quién ralentiza la exploración espacial?

Parece que en este sector la tecnología va por delante de la legislación. Existen servicios que ya son técnicamente factibles pero aún no hay vía verde legal para ofertarlos. Sin embargo, José Mariano López Urdiales es optimista con respecto a esta relación entre la ciencia espacial y la legislación: «Yo creo que a los legisladores y reguladores les hace la misma ilusión que a nosotros abrir fronteras en el espacio. Están deseando que más proyectos crucen los cielos. Somos todos humanos, es natural. Nosotros trabajamos muy de cerca con tráfico aéreo y las autoridades correspondientes de nuestro ámbito. Siempre hemos tenido una buena relación y estamos seguros de que seguirá siendo así».

Debemos achacar, entonces, esos tiempos de burocracia que a veces pueden antojarse largos al cuidado necesario para legislar sobre materias de tal envergadura.

A los legisladores y reguladores les hace la misma ilusión que a nosotros abrir fronteras en el espacio. Están deseando que más proyectos crucen los cielos

También es optimista con respecto a otro de los tópicos cuando se habla de exploración espacial: los altos costes. «Lo que sale caro es quedarse parado. Para ganar hay que apostar. A menudo, donde podrían verse pérdidas, nosotros vemos inversiones de futuro». Han montado Zero 2 Infinity con la ayuda de inversores privados de todo el mundo a quienes esperan dar «un buen retorno financiero». Entre otros, cuentan con el apoyo de Indra, «un referente de liderazgo español». Sí que admite una «cierta desventaja» en términos de financiación con respecto a empresas espaciales estadounidenses, mucho más apoyadas con ayudas gubernamentales. «Pero Europa está cambiando y ahí estaremos», concluye con su característica positividad.

El espacio será de todos

Los servicios de Zero 2 Infinity son solo un paso más hacia la democratización de la exploración espacial. Otros avances en ese sentido son, por ejemplo, la publicación por parte de la ESA de los datos obtenidos a través de los satélites Sentinel, del programa Copérnico, que cualquier usuario puede consultar.

«Las Agencias Espaciales se deben a sus contribuyentes, es natural que pongan a libre disposición sus resultados, desde las imágenes por satélite a los resultados de los muchos contratos de investigación que financian cada año. La NASA ha liderado esa apertura, poniendo a disposición de forma sencilla enormes cantidades de información. Animamos a la ESA y a las demás agencias espaciales a seguir ese ejemplo», dice López Urdiales, que en este punto es prudente: «El bum está aún por llegar, pero llegará».

Desde el extranjero miran con respeto las iniciativas espaciales españolas. Además de Zero 2 Infinity, hay otras empresas pioneras lideradas por gente joven como PLD Space, que diseña, fabrica y ensaya cohetes reutilizables. «Los cientos de currículos que recibimos, desde ejecutivos de multinacionales hasta recién salidos de la universidad, son la mejor prueba de que va más allá del respeto: es admiración» comenta con orgullo.

El CEO de Zero 2 Infinity dio una charla con el magnate Richard Bransontitulada ‘Energy and Travel Futures’. De ese encuentro recuerda, con humor, lo siguiente: «Cuanto más me animaba a dejar España e irme a Estados Unidos, más ganas tenía de hacerlo todo aquí».