El plástico es el material de trabajo de la economía moderna. Ligero y duradero, se ha utilizado para fabricar un gran número de productos desde su introducción hace más de 100 años.

Sin embargo, un estudio realizado por el Foro Económico Mundial, la Fundación Ellen MacArthur y McKinsey and Company mostró la magnitud de la crisis del sistema plástico global. Un 32 % de los 78 millones de toneladas de envases plásticos que se producen anualmente va a parar al océano; el equivalente de echar un camión de basura de plástico en el océano por minuto.

Si seguimos como si nada pasara, se espera que aumente a dos por minuto en 2030 y a cuatro por minuto en 2050. Para el año 2050, esto podría significar que habrá más plástico que peces en los océanos del mundo. Actualmente, solo el 14 % de los envases plásticos del mundo se recoge para su reciclaje y solo el 2 % se reutiliza como envase; en total, se pierden anualmente entre 80 000 millones y 120 000 millones de dólares. Es necesario que el sistema cambie, y hay un número de personas trabajando para que esto suceda.

Sacar el plástico del océano

The Ocean Cleanup, una empresa fundada en 2013, es la creación de Boyan Slat, que concibió la idea de la empresa cuando tenía solo 17 años de edad. Desde entonces, ha recibido más de 2 millones de dólares en fondos.

La empresa planea usar una serie de barreras que estarán ancladas al fondo del Océano Pacífico. Estas barreras tendrán brazos que se extenderán por más de 100 km, capturando todos los desechos plásticos empujados hacia sus redes. A continuación, un contenedor gigante con una capacidad de 10 000 metros cúbicos recogerá los desechos: el contenedor se vaciará mensualmente. El sistema es pasivo: utiliza la corriente del océano para empujar el plástico hacia él, y lo convierte en un sistema barato y eficiente. Como dice en el sitio web de la empresa: "Por qué pasar a través de los océanos, si los océanos se pueden mover a través de ti?"

El equipo detrás del proyecto piensa que puede eliminar 70 millones de kilos de plástico de la Gran zona de basura del Pacífico en 10 años a un precio de 4,53 EUR el kilo.

"El cuidado del problema de la basura oceánica del mundo es uno de los desafíos ambientales más grandes que la humanidad enfrenta hoy en día". Millones de toneladas de plástico han llegado a los océanos, dañando los ecosistemas y entrando en la cadena alimentaria. Si bien es esencial evitar que más plástico ingrese a los océanos, el plástico que ya está atrapado en las corrientes de los océanos no desaparece por sí solo", dice el fundador Boyan Slat.

Recientemente, The Ocean Cleanup lanzó una expedición aérea a bordo de un avión especialmente modificado C-130 Hercules cargado de equipos de sensores especializados. Se descubrió que el problema era peor de lo esperado con una infinidad de plásticos de hasta 1,5 metros de diámetro y con una mayor densidad de lo que se pensaba anteriormente. La organización continuará pilotando la barrera y comenzará a limpiar la Gran zona de basura antes del final de la década.

Una vez que el plástico esté afuera, ¿qué debemos hacer con él?

La fundación espera que el plástico del océano tenga un valor comercial que pueda ayudar a financiar el proyecto. El plástico del océano no es fácil de usar, es heterogéneo por naturaleza y muy variado, desde botellas de PET intactas hasta microplásticos. Sin embargo, algunas de las empresas más grandes del mundo también ven la oportunidad de comercializar productos de plástico oceánico.

Por ejemplo, Adidas en asociación con la organización Parley For the Oceans ha creado una zapatilla hecha de plástico oceánico. Utiliza una combinación de botellas de PET y redes de pesca de nilón. Las zapatillas están fabricadas con las mismas normas que cualquier otro par de zapatillas Adidas y la empresa cree que los beneficios ecológicos de utilizar plásticos oceánicos atraerá a los consumidores. La primera producción es de solo 50 pares y el proceso sigue siendo relativamente costoso (incluida la eliminación del olor a pescado), pero las empresas creen que este prototipo puede allanar el camino para una nueva categoría de artículos de consumo. Otras empresas se han unido en la fabricación de productos perfectamente diseñados como tablas y casillas de playa.

¿Cómo podemos impedir que el plástico llegue al océano en primer lugar?

Actualmente usamos 20 veces más plástico que en 1964, y esto no muestra señales de desaceleración. La mayor parte de esto proviene de "virgin stocks" (petróleo crudo), con solo el 2 % de los envases de plástico utilizados en todo el mundo procedentes de fuentes recicladas. Una cierta armonización en el sistema podría ayudar mucho.

La Fundación Ellen MacArthur puso en marcha una iniciativa que pretende cerrar esta brecha. La iniciativa de la nueva economía del plástico reúne los principales actores en el campo, desde los fabricantes de plásticos hasta los minoristas y recicladores, para crear un protocolo de plásticos común, que hará que los plásticos sean más fáciles de reciclar; así como el lanzamiento de una serie de metas ambiciosas de innovación, incluida la invención de un material que tiene todas las propiedades del plástico, pero que se puede disolver con seguridad en el agua.

Si bien el mejor sistema es un sistema de circuito cerrado, en el que las botellas de plástico se vuelven a fabricar como otras botellas de plástico, otra manera importante de mejorar la economía del reciclaje de plástico es a través del up-cycling o suprareciclaje. Con su poder de estrella, el músico Pharrell Williams está apoyando la causa y se ha asociado con la marca de ropa G-Star para crear "hilo biónico", un tejido fabricado con botellas de PET.

El objetivo declarado de la tela no es solo detener la cantidad de plástico en nuestros océanos, sino también educar a los consumidores. Las camisetas muestran declaraciones como "happy oceans happy life" (Océanos felices, vida feliz) y los fundadores dicen que la sostenibilidad es fundamental para la marca. Otras empresas como McDonnough Innovation, y la firma taiwanesa Miniwiz también han encontrado usos duraderos para plásticos en forma de materiales de construcción y otros productos.

Williams, el cofundador de Bionic Yarn, dijo: "Cuando tenemos agua, es cuando sabemos que tenemos vida. Cuando está contaminada, no tenemos nada... podemos ralentizar la producción de poliéster nuevo, solo podemos reciclar el plástico de las botellas".

¿Y si usamos otra cosa?

Una manera de detener la fuga de plástico al océano es mediante la sustitución por un material diferente. En la India, se eliminan anualmente 120 mil millones de piezas de cubiertos plásticos. En respuesta a esta sorprendente cantidad de residuos, una empresa india llamada Bakeys ha elaborado una alternativa comestible.

Su marca de cucharas, cuchillos y palillos comestibles se hornean en lugar de fabricarse, e incluso tienen diferentes sabores como apio, pimienta negra y comino. Si no le gusta el sabor, los cubiertos se biodegradarán con seguridad en solo cinco días. La empresa lanzó una campaña en kickstarter que recaudó más de 250 000 USD, muy por encima del objetivo inicial de 20 000 USD. Ahora han invertido en una nueva línea de producción y se han comercializado más de 3 millones de artículos. El fundador cree que la cuchara comestible pronto costará lo mismo que la alternativa de plástico. "Así que ahora los cubiertos son sabrosos, divertidos, nutritivos y respetuosos del medioambiente", dijo el fundador Narayana Peesapahty.

Transformar la economía de plásticos de hoy de su forma actual (recurso-producto-residuo) a una economía circular sin residuos (recurso-producto-recurso reciclado) es un desafío de enormes proporciones. Sin embargo, con la acción coordinada de productores, recicladores, gobiernos y consumidores por igual y la innovación continua en el sector, es posible hacerlo.