Es cierto. En el mundo empresarial, lo sostenible ha pasado de ser accesorio o una moda, a ser casi obligatorio y acabará siendo una norma. Como dice Andrew Winston, autor de las obras ecointeligentes Green to Gold y The Big Pivot, la sostenibilidad ha de estar en el ADN de las empresas.

Últimamente observamos que el mundo empresarial está reaccionando en términos de sostenibilidad, adaptándose a las nuevas condiciones a las que se va a enfrentar el Planeta: calentamiento global, fenómenos climatológicos extremos, y recursos escasos, por citar algunas.

Otro mito que se está pulverizando es que las empresas sostenibles no pueden ser rentables. Focalizadas en el cortoplacismo, muchas compañías están descubriendo otro tipo de rentabilidad, quizás no a la que se han acostumbrado los accionistas.

Por ejemplo, cuando una empresa se fija el reto de consumir energías de fuentes renovables debe realizar inversiones importantes para alcanzar esa meta. Sin embargo, el ahorro en el coste de energía y la reducción de emisiones de CO2 compensarán la inversión y no tienen por qué encarecer productos y servicios.

Este giro de las empresas hacia la sostenibilidad se puede apreciar desde antes de la Cumbre Climática de París (COP21) donde si pudimos observar cómo los políticos se subían decididamente al carro del respeto por el Medio Ambiente.

Imagen: ecointeligencia.com

Con el escenario de subida de temperaturas, con aumentos posibles de dimensiones apocalípticas, nos lleva a que por mucho que cambiemos nuestro estilo de vida vamos encaminados a incrementos de 1,5 a 2º C. En laCOP21 se establece este límite de 2º C como el máximo asumible a medio plazo.

Ciudadanos y empresas no nos podemos permitir el lujo de esperar que actúen los políticos para detener este deterioro ambiental

Ejemplo de ellos son sorprendentes colaboraciones empresariales, impensables hace unos años. Una de ellas es el diseño de un sistema sostenible para enfriar bebidas en el que están trabajando Coca Cola y Pepsi. Si, estás leyendo bien.

Parece que la economía colaborativa, y la muy mencionada economía circular, son modelos de regeneración que están poniendo en práctica grandes multinacionales como Renault, Unilever ó Philips. Surgen sistemas ecointeligentes que van más allá del reciclaje, que se puede considerar como un primer paso, y que buscan utilizar los recursos diseñando un círculo virtuoso.

Esto nos lleva a abandonar los viejos sistemas lineales e implementar otros disruptivos que cuestionen el corto plazo, el PIB de las naciones, la convención de los beneficios, y los modelos de negocios que los sustentan.

Quizás algunas empresas confundidas han tomado atajos para engancharse a la moda de la sostenibilidad y han caído en las manos del lavado verde ó greenwashing. El antídoto es la transparencia ya que el consumidor cada vez tiene más medios para estar informado y es muy difícil ocultarle malas prácticas disfrazadas de verdes ó ecológicas. El mundo del marketing tiene todo un reto para generar y satisfacer la nueva demanda sostenible sin incurrir en engaños.

Resumiendo, ciudadanos, compañías, gobiernos y actores sin fines de lucroparecen que convergen en que el crecimiento económico y el desarrollo sostenible tienen que ir de la mano para que nuestro mundo, cada vez más globalizado, sea sostenible.

Pero queda mucho por hacer para que accionistas, directivos de empresas y el mundo de las finanzas se conviertan en verdaderos socios de la sostenibilidad.

¿Crees que esto es posible?

Con la colaboración de Ecointeligencia