En el siglo XVI, el astrónomo alemán Nicolas Copernicus hizo un profundo descubrimiento: el Sol y no la Tierra era el centro de nuestro universo.  En aquel entonces, esta idea iba en contra de la doctrina cristiana establecida y era herética para muchos.  También fue una noción audaz que provocó una revolución de la ciencia, que básicamente construyó el camino hacia una nueva manera de ver el mundo y una gran mejora de la prosperidad.

Por todo lo bueno que nos ha traído, nuestro modelo económico necesita una nueva dirección.  La población mundial continuará creciendo, la clase media llegará a los 5 mil millones para el 2003 y muchas naciones emergentes buscarán mayor prosperidad.  Esto está poniendo mucho estrés en nuestro medio ambiente y nuestros recursos, los cuales se están haciendo más difíciles de conseguir.  Nuestro enfoque en producir y consumir de la manera más barata posible ha creado una economía lineal en la que los objetos se usan brevemente y luego se desechan como residuos.

No obstante, existen alternativas, y sólo tenemos que mirar a la naturaleza para inspirarnos.  Simplemente considere la resistencia y longevidad de los bosques: ecosistemas en los que las estaciones armonizan perfectamente con el ciclo de vida de todas las especies.  Los residuos no existen en la naturaleza porque los ecosistemas reutilizan todo lo que crece en un ciclo sin fin de eficiencia y propósito.

Nuestra toma intelectual de este concepto se llama la “economía circular”, un sistema económico en el que no se desperdicia ningún material.  Los productos están diseñados y construidos para ser parte de una red de valores donde la reutilización y renovación del nivel de producto, componente y material asegura una continua re-explotación de recursos.

Esto requiere un rediseño fundamental de los negocios y nuestras cadenas de valor de principio a fin.  En lugar de vender productos, tenemos que mantener la propiedad y vender su uso como un servicio, permitiéndonos optimizar el uso de recursos.  Una vez vendamos los beneficios de los productos en lugar de los productos en sí, comenzamos a diseñar para la longevidad, la reutilización múltiple y el reciclaje final.

Esto requiere una nueva generación de materiales así como procesos innovadores de desarrollo y producción.  Además, necesitamos definir nuevos modelos de negocio y redefinir el concepto de propiedad y uso legal, reglas de licitación pública, y estrategias de financiación.  También necesitamos logística adaptable y una cultura de liderazgo que acepte y premie la economía circular.

Aparte de los fuertes argumentos morales, la transición a una economía circular será motivada por la promesa de unos alucinantes 2 billones de dólares en oportunidades de negocio, como calculó la Ellen MacArthur Foundation.  Esto incluye ahorros de material, el aumento de la productividad y nuevos trabajos, y posiblemente nuevas categorías de productos y negocios.  Con todo, la economía circular nos llevará hacia un futuro en el que 9 mil millones de personas en el 2050 podrán vivir bien y de manera sostenible.

La sociedad tiene que participar también.  Necesitamos pasar de la optimización de bajo coste inicial a maximizar el valor y coste total de propiedad, y al mismo tiempo considerar la salud y el bienestar de la gente.  Los gobiernos deben cambiar sus procesos de licitación e implementar requisitos para la circularidad que puedan impulsar la demanda de nuevas soluciones.  Los clientes y los consumidores deben cambiar sus patrones de consumo y pasar de ser dueños a usar los productos.  Y como la economía circular es inherentemente sistémica, solo puede tener éxito si todos los depositarios co-diseñan, co-crean y son co-propietarios.

Philips está comprometido a la economía circular y está aplicando sus principios a través de la organización.  Estamos rediseñando nuestros productos y buscando maneras de capturar su valor residual.  Estamos pasando de transacciones a relaciones a través de modelos de servicio y solución de negocio.  También estamos cambiando nuestra cultura para enfocarnos en el largo plazo y cooperar junto a nuestros clientes y proveedores.  No es fácil cambiar, pero nos sentimos llamados para asumir el liderazgo e inspirar a otros.

Como todas las grandes transiciones de la historia humana, el cambio de una economía lineal a una circular puede ser difícil.  Contará con héroes y pioneros, opositores y obstáculos, y momentos de victoria y duda.  No obstante, si perseveramos pondremos de nuevo a nuestra economía en el camino al crecimiento y la sostenibilidad.  Puede que dentro de quinientos años, la gente mire al pasado y diga que fue la Revolución de la Economía Circular la que marcó el comienzo de una nueva era de sabiduría y prosperidad.

Lea el nuevo informe del Foro Económico Mundial sobre la Economía Circular

Autor: Frans van Houten es director ejecutivo de Royal Philips.

Imagen: REUTERS/Shamil Zhumatov