Un estudio ha demostrado que puede duplicar el riesgo de abortos espontáneos y mortinatos, además de aumentar la probabilidad de que los bebés nazcan con bajo peso. Los autores del estudio solicitan que se actualicen las recomendaciones sobre el calor para las mujeres embarazadas en todo el mundo. La mitad de ellas trabajaba en entornos de altas temperaturas, como granjas, hornos de ladrillos o salinas. La otra mitad trabajaba en lugares más frescos, como escuelas u hospitales. El 6,1 % de las mujeres que trabajaban en calor extremo sufrieron partos prematuros o mortinatos, frente al 2,6 % de las que trabajaban en lugares más frescos.