Un estudio de la Universidad de Leeds analizó datos del Reino Unido de los últimos 20 años. Concluyó que las mujeres tenían muchas menos probabilidades de recibir tratamiento por infartos y por insuficiencia cardíaca. También observó que, tras el tipo más grave de infarto, conocido como STEMI, las mujeres tenían un 28 % menos de probabilidades de someterse a una angiografía coronaria. Se trata de una herramienta de diagnóstico que puede salvar vidas. Las mujeres también tenían menos probabilidades de recibir medicamentos para prevenir futuros infartos, como estatinas o betabloqueantes. Además, tenían muchas más probabilidades de morir en el hospital tras un infarto grave.
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