A nivel mundial, las facturas de alimentos y energía se están disparando, y nuevas investigaciones muestran que las mujeres son quienes más están sufriendo las consecuencias. En todo el mundo, es más probable que las mujeres estén atrapadas en empleos precarios, tengan ingresos más bajos y no puedan aumentar sus horas de trabajo remunerado debido a sus responsabilidades de cuidado.