Países como Pakistán reclaman financiación para «pérdidas y daños» con la que recuperarse de fenómenos meteorológicos extremos. En el verano de 2022, Pakistán sufrió inundaciones que desplazaron a 32 millones de personas y causaron la muerte de más de 1.700. La catástrofe también provocó daños por valor de 40.000 millones de dólares en tierras de cultivo y viviendas, empresas e infraestructuras.